Al parecer, quienes estaban equivocados sobre las causas del encarecimiento de los alimentos eran aquellos que quisieron relacionarlo con temas políticos. La razón era más simple: aumentó la demanda. Y esa es una excelente noticia para los países como Bolivia.
El precio de los alimentos ha subido en todo el mundo en 50 por ciento en los últimos seis meses, según las cifras que maneja la ONU. Los expertos señalan varias causas de este fenómeno, aunque los políticos prefieren concentrarse en muy pocas, aquellas que van con sus inclinaciones.
Esas opiniones reflejan profundas discrepancias que tienen que ver con el uso de la tierra, justamente donde se producen los alimentos. Una corriente de opinión dice que el precio de los alimentos se fue para arriba debido al surgimiento de los biocombustibles, que estarían acaparando los granos que antes eran destinados sólo a la alimentación.
En las últimas semanas, sin embargo, se ha revelado que el alimento cuyo precio ha subido más es el arroz, grano del que no se obtiene biocombustibles. Los energéticos de origen agrícola se producen a partir del maíz y la soya, con alto contenido de aceites, y sobre todo se producen a partir de la caña de azúcar.
Quizá el dato sobre el arroz lleve a dar la razón a quienes atribuyen el alza en el precio de los alimentos al hecho de que ha aumentado la demanda. Esto alude a una ley de la economía según la cual si aumenta la demanda de manera inesperada, tan inesperada que no encuentra una oferta equivalente, los precios suben.
Las poblaciones de los países emergentes, como China e India, además de otros, han comenzado a aumentar sus hábitos de alimentación al mismo ritmo que mejoraba la economía de sus países. Dicen las estadísticas que en los últimos diez años de reformas económicas y de atracción de capitales, más de 100 millones de chinos dejaron de pertenecer al segmento de la extrema pobreza. Lo que revela que sólo en ese país la demanda de alimentos ha aumentado por el hecho de que esos chinos mejoraron sus hábitos alimenticios. Si eso mismo se ha dado en la India, Brasil o Indonesia, el aumento de la demanda ha sido muy grande.
El experto Al Santoli, de la Iniciativa Asia América, dijo a Oneworld que los líderes del mundo han sido sorprendidos dormidos en esta situación, pues no previeron el desequilibrio que ahora se da entre la demanda y la oferta de alimentos. Se trata, precisó, de una nueva guerra fría que ha estallado en el mundo acerca de la energía y los alimentos.
Otro experto, Ban Ki Moon, dijo al mismo medio que los líderes del mundo deben diseñar ahora un esquema para mejorar la economía mundial y el sistema de distribución de los alimentos.
Bolivia, a pesar de contar con mucha tierra apta para la agricultura, tiene graves deficiencias en el autoabastecimiento.
Los casos más graves de incremento de los precios se han dado en aquellos productos que deben ser importados, como es el caso del trigo y la harina. O en aquellos productos cuya producción ha sido afectada por las inundaciones, como es el caso del tomate, cebolla, e incluso carne de res, por la muerte del ganado en Santa Cruz y Beni.
Al parecer, quienes estaban equivocados sobre las causas del encarecimiento de los alimentos eran aquellos que quisieron relacionarlo con temas políticos. La razón era más simple: aumentó la demanda. Y esa es una excelente noticia para los países, como Bolivia, que tienen posibilidades para producir alimentos para su consumo interno y para exportar.