Las organizaciones campesinas anunciaron la llegada de un millón de sus afiliados para el cabildo del 4 de mayo en la ciudad de Cochabamba, mientras en la urbe existe temor por esta concentración que, según el prefecto del departamento, Manfred Reyes Villa, está pagada por el Gobierno con el único fin de reeditar los actos violentos del 11 de enero.
A partir de mañana, las sedes de la Federación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Cochabamba y las Seis Federaciones del Trópico serán los puntos de reunión de los sectores que pretenden reunir a un millón de sus afiliados. “Venimos de todas las provincias, estaremos llegando a partir del 3 (de mayo) para ir masificando la marcha pasiva, siempre buscando la unidad del país, y esta movilización se dará en Bolivia”, indicó el dirigente campesino Johnny Layme.
El anuncio generó preocupación en el prefecto Reyes Villa, quien anunció posibles enfrentamientos. “Tenemos información de que el problema de la violencia quiere cambiar a Cochabamba y hay otros sectores que han amenazado con esperar a los cocaleros y enfrentarse. Yo les pido que no lo hagan”, dijo.
“Esta movilización es financiada por el Gobierno y cualquier cosa que pase en Cochabamba, hoy día, jueves 1º de mayo, yo responsabilizo al Gobierno”, manifestó el Prefecto cochabambino y advirtió que aún existen heridas abiertas del 11 de enero.
El Prefecto acusó al Gobierno de buscar cambiar la historia del 4 de mayo. “Quieren que la noticia el lunes no sea: gran victoria democrática en Santa Cruz, quieren que la noticia sea: la violencia ganó en Bolivia, eso quieren”, sostuvo. Redacción Cochabamba