Para que se produzca un cambio radical que lleve a un nuevo curso a una organización social, sea ésta un Estado, una empresa o incluso una familia, es necesario que se cumplan tres condiciones al mismo tiempo. La primera es que esa organización esté dirigida por la persona adecuada, es decir que el individuo con la posición de líder máximo tenga las cualidades morales, éticas e intelectuales que le aseguran ser un adalid genuino, apreciado y respetado por sus dirigidos. La segunda es que esa persona esté en el momento adecuado, lo que significa que la organización social esté pasando por el momento preciso en que acepta y está dispuesta a trabajar por su nuevo destino y además quiera ser dirigida hacia ese futuro por tal líder por la confianza que le tienen. Y la última condición es que el líder esté en el lugar adecuado, que implica que la persona ocupe una posición de poder estratégica en la organización social que le permita tomar decisiones, mandar a sus dirigidos y especialmente, ser obedecido.
Si se aplica este modelo a Bolivia, asumiendo que el lugar adecuado es la Presidencia de la República, se puede ensayar un análisis con los tres últimos presidentes de nuestro país. Con respecto a Carlos Mesa, se podría decir que era el hombre adecuado (por sus cualidades intelectuales, su liderazgo y el aprecio que la gente le tenía) y que además estaba en el lugar adecuado; sin embargo, su fracaso como Presidente se debió a que no era el momento adecuado para que un Carlos Mesa dirija Bolivia ya que no estaba preparada para llevar adelante la agenda que el ex -presidente Mesa se auto-impuso y menos aún si se considera que no fue elegido para el cargo porque simplemente lo heredó, lo cual le trajo un sinnúmero de problemas de gobernabilidad y credibilidad. Eduardo Rodríguez se puede decir que cumplió las tres condiciones. Sus cualidades personales aseguraban que era el hombre adecuado para sacar adelante a Bolivia de ese momento crítico de su historia, y fue ascendido al lugar adecuado —la Presidencia de la República— para gobernar durante seis meses y llevar adelante las elecciones generales del año 2006 que marcaron historia porque el sistema político tradicional fue barrido y tomó el poder la izquierda indigenista bajo la promesa que recompondría al Estado, a la economía y a la sociedad con un esquema que supuestamente favorecería la unidad del país mediante una nueva forma de hacer política y lo que es muy importante, sin corrupción.
Evo Morales llega al lugar adecuado y en el momento adecuado porque el mandato que obtuvo gracias a su altísima votación nunca se había dado en la historia de la nueva democracia boliviana y con todo esto a favor, se esperaba que fuera el hombre adecuado para recomponer al Estado boliviano, no obstante el sinnúmero de dificultades que tenía al frente. A lo anterior se añaden las condiciones económicas favorables que le ayudaron a que su primer año de Gobierno fuera muy llevadero porque era la primera vez en más de treinta años que el Estado no tenía problemas de presupuesto gracias a la bonanza de las materias primas y a que se había logrado obtener un mayor excedente de la renta petrolera para el Estado.
Si uno se pregunta qué fue lo que pasó y que generó tantos problemas al gobierno de Evo Morales y cuyas consecuencias nos han llevado a los extremos en que estamos hoy en día, la respuesta puede ser que el presidente Morales está en el lugar adecuado y en el momento adecuado pero no puede, no quiere o no sabe ser el hombre adecuado para lo que necesita el país siendo su principal problema el pacto incomprensible que hizo con el indigenismo extremista de izquierda y que lo ha llevado a que fracase en su objetivo más importante que es que Bolivia tenga una nueva Constitución Política del Estado que le permita enfrentar el futuro con esperanza. Sólo queda preguntarse si todavía hay tiempo para que el Presidente se convierta en el hombre adecuado y nosotros creemos que sí, porque no es posible, por el bien y la esperanza de todos los excluidos sociales de Bolivia, que una persona que viniendo desde tan abajo y que ha hecho tanto por llegar donde hoy está, fracase.