Los recursos recolectados se destinan a cubrir los requerimientos de los pequeños pacientes; por ejemplo, a la compra de medicamentos, a pagar exámenes de laboratorio y a cubrir las cuentas por las atenciones recibidas en el hospital público.
El voluntariado es la exaltación de la solidaridad en su máxima expresión y, afortunadamente, aunque de manera silenciosa, tiene presencia en todo el mundo, con mayor énfasis en los países en desarrollo.
En Bolivia, por sus altos niveles de pobreza, el aporte del voluntariado se manifiesta en los campos de la prevención y del asistencialismo, abarcando sectores tan importantes como los de la salud, el trabajo, el liderazgo, el agro y la Iglesia.
Pero, el más notable es aquel relacionado con la salud, porque de por medio está en juego la vida de los seres humanos. Y, específicamente, el dedicado a la infancia, por ser éste el sector más vulnerable y, por tanto, el más necesitado de atención.
El domingo, La Razón informó en su página de Historias que damas voluntarias, a diario, salvan vidas en el Hospital del Niño de La Paz. Se trata de mujeres de diversa edad y procedencia que, organizadas en grupos, apoyan a las familias más pobres y necesitadas de una mano solidaria.
Según las urgencias del caso y coordinando con los ejecutivos de dicho nosocomio, organizan campañas de recaudación de fondos entre los miembros de las misiones diplomáticas, amigos e incluso realizan aportes personales. Y tan determinante ha resultado hasta ahora esta labor de caridad, que ´si no fuera por el apoyo de las damas voluntarias, aquí (en el Hospital del Niño) no se salvarían tantas vidas´, según la jefa de la Unidad de Trabajo Social, Rosario Vargas.
Los recursos recolectados se destinan a cubrir los requerimientos de los pequeños pacientes; por ejemplo, a la compra de medicamentos, a pagar exámenes de laboratorio y a cubrir las cuentas por las atenciones recibidas en el hospital público. De esta forma, tan activa y generosa, se resuelven grandes pesares familiares.
El testimonio del personal de apoyo del Hospital del Niño pone de relieve que la situación actual está tan deprimida que las familias de los infantes se hallan impedidas, muchas veces, de correr con los gastos de los servicios. La trabajadora social Fresia Saravia, que atiende a cerca de 300 menores al día, reconoció que ´las damas voluntarias son un pilar fundamental para la vida de los niños y las niñas que atendemos a diario en este nosocomio´.
Por otra parte, entre 15 y 20 mujeres de las Damas Voluntarias de Alemania trabajan desinteresadamente por los niños en La Paz, posibilitando la compra de medicamentos y el pago de exámenes médicos, entre otras tareas de bien social.
El trabajo del voluntariado en Bolivia empezó, en muchos casos, hace cerca de 50 años, siendo uno de los más antiguos el de la Asociación de Damas Boliviano-Extranjeras.
El director del Hospital del Niño, Christian Fuentes, exteriorizó su gratitud a las damas voluntarias al señalar que, gracias a su cooperación, el nosocomio cuenta con el equipamiento mínimo para atender a sus pacientes.
´El Día del Niño hay fiesta en el hospital´, relató una de las entrevistadas de La Razón, refiriéndose a los agasajos que organizan las voluntarias para los cumpleaños y otras fechas especiales. En realidad, en el hospital, por la caridad de estas almas bondadosas, cada jornada es una fiesta de la vida... de la vida de decenas de familias y niños necesitados.