Agresiones a los periodistas Siendo consecuente con su trayectoria sindical (...) Canelas no puede observar, en silencio y con indiferencia culposa, cómo los movimientos afines al Gobierno apalean a los mismos colegas que supo defender hasta en foros internacionales.
La creciente ola de agresiones que sufren los periodistas en Bolivia, por parte de grupos de choque del partido de Gobierno, el MAS, se constituye en una prueba fehaciente de que la libertad de expresión está siendo avasallada de manera sistemática y brutal en el país.
En los gobiernos dictatoriales, los periodistas eran apresados, en muchos casos torturados y, por último, echados fuera de las fronteras nacionales. No es el caso en el actual Estado democrático, pero sí se advierte una constante falta de respeto a la labor de los medios de comunicación, ejercida a través de golpizas y agresiones verbales que, por lo general, provienen de los movimientos sociales ligados al gobierno del MAS.
Incluso, el Presidente de la República se ha dado a la tarea de intimidar, en algún momento, a periodistas, tal cual se puede constatar en una lista de trabajadores de distintos medios de comunicación —entre ellos Adriana Barriga y Miguel Carrasco, ambos de este diario—, que han sido víctimas de agresiones en los últimos seis meses y que publicó La Razón ayer.
Golpes, insultos, amenazas, destrozos de instrumentos de trabajo y otro tipo de violaciones y atropellos a la libertad de prensa colocaron a Bolivia entre los 10 países latinoamericanos donde la práctica del periodismo empeoró este año, según el Observatorio de la Libertad de Expresión de la Universidad de Málaga, España.
Entre el sábado y el lunes, nueve periodistas de medios impresos y audiovisuales han sido víctimas de la violencia en Santa Cruz y La Paz, a manos de gente vinculada con el MAS. La cuenta sube cuando se concluye que, en seis meses, 25 reporteros han sufrido algún tipo de violencia y amedrentamiento en diferentes regiones del país. Esto, sin contar el hecho más trágico de todos: la muerte del periodista Carlos Quispe, a golpes, acaecida el 29 de marzo en Pucarani, provincia Los Andes de La Paz.
Quien debería sacar la cara por el gremio es el propio vocero del Palacio de Gobierno, Iván Canelas, quien ejerció el periodismo por muchos años y en distintos medios, incluyendo a La Razón. Porque Canelas, además, ha sido dirigente del Sindicato de Trabajadores de la Prensa de La Paz (1986-1987), hoy Federación; de la Federación de Trabajadores de la Prensa de Bolivia, hoy Confederación (1987-1990); y, finalmente, presidente de la Federación Latinoamericana de Periodistas (1990-1994).
Siendo consecuente con su trayectoria sindical, por el hecho de estar hoy en la vereda del frente, Canelas no puede observar, en silencio y con indiferencia culposa, cómo los movimientos afines al Gobierno apalean a los mismos colegas que supo defender hasta en foros internacionales.
Se justifica plenamente la protesta que lanzó la Asociación de Periodistas de La Paz, por los ataques a sus asociados en Santa Cruz y también al Canal 24 TV Norte, en El Alto. Instó al Viceministerio de Movimientos Sociales a que controle a los mismos; pidió al Ministerio de Gobierno y a la Policía protección para los reporteros, y anunció el inicio de acciones legales.
El 3 de mayo, Día de la Libertad de Prensa, la Asociación Nacional de la Prensa, que agrupa a todos los medios escritos, denunció que este Gobierno muestra una “intolerancia” sin precedentes desde 1982, cuando se restituyó la democracia.