El descrédito institucional y la pérdida de confianza de la población son notorios... El país se había acostumbrado a tener de presidentes de la CNE a personalidades que siempre estuvieron apartadas de cualquier duda en cuanto a su imparcialidad política.
La Corte Nacional Electoral (CNE), otrora una de las instituciones más respetadas del país, está en crisis. Lo dice claramente uno de sus vocales, Jerónimo Pinheiro, en una reveladora entrevista que hoy publica La Razón, en la que advierte que esta situación podría ser irreversible debido a la presencia de sus colegas José Luis Exeni y Amalia Oporto.
Este punto crítico encuentra a una CNE devaluada y sin un mínimo de autoridad sobre al menos cuatro de sus departamentales, las de Santa Cruz, Beni, Tarija y Pando. Y no es casualidad que las observaciones a la CNE, pero especialmente a su presidente, José Luis Exeni, surjan desde regiones contrarias a la línea política del Gobierno.
Esas cortes manifestaron en su momento su rechazo al nombramiento de Exeni, que se concretó por una decisión directa del presidente Evo Morales.
Para tal objeción se ha esgrimido un argumento fundamental: que Exeni tenía una afinidad política con el MAS. Poco tiempo antes de que asumiera la presidencia de la CNE, él firmó un artículo en el que señala que “...el avance (de la Constitución oficialista) más relevante radica en el reconocimiento de la democracia comunitaria”. Y, en un artículo anexo, aplaude que la nueva Constitución del MAS “...constitucionaliza los principios de veracidad y responsabilidad en la información. Tremendo logro, compatriotas. Habremos de celebrarlo”. Estas opiniones de Exeni fueron publicadas en el periódico La Prensa el 9 de diciembre del 2007, mientras el MAS aprobaba su proyecto de Constitución en Oruro.
La opinión de un comunicador es absolutamente libre; mas, ese ejercicio de la libertad de expresión a veces delata inclinaciones políticas, como en el caso de Exeni. El vocal Pinheiro no sólo confirma este vínculo con el MAS, sino que denuncia que sus colegas habrían recibido presiones del Gobierno, una “injerencia (que) se ha demostrado desde el momento en que entró Exeni”.
Exeni, recurriendo al argumento de que las consultas autonómicas son ilegales, ha intentado frenar el referéndum de Santa Cruz, pero fracasó. Ahora, pretende hacer lo mismo con Beni, Pando y Tarija, pese a que Pinheiro reconoce hoy a La Razón que “el Tribunal (Constitucional) debía ser el responsable de verificar si eran legales o inconstitucionales los referendos en los cuatro departamentos”, no la CNE.
Las actuaciones de Exeni, supuestamente a favor de la legalidad pero en contra de la legitimidad alcanzada en los departamentos autonomistas, profundizaron la susceptibilidad que su asunción despertó en una parte del país. Pero, quizá lo más grave de todo es que esa conflictiva relación ha puesto en peligro el proceso democrático y derivado en un resquebrajamiento de la CNE, según la evaluación de Pinheiro, quien afirma que esto no había ocurrido en los últimos 25 años.
El descrédito institucional y la pérdida de confianza de la población son notorios. “Creo que ahora no es confiable la Corte Nacional Electoral”, admite Pinheiro a La Razón.
Evidentemente, el país se había acostumbrado a tener de presidentes de la CNE a personalidades que siempre estuvieron apartadas de cualquier duda en cuanto a su imparcialidad política. Hoy, al parecer, la situación no es la misma.