Una clase social por el Gran Poder La fiesta mayor del folklore paceño reeditará el fin de semana la fastuosa participación de más de 50 conjuntos de baile y música, que año tras año imponen su ritmo en el espectáculo más esplendoroso de su género en esta ciudad.
La ciudad de La Paz es la cuna de una nueva y exitosa clase social, que se ha formado en torno a la festividad del Señor del Gran Poder. Compuesta por migrantes aymaras y quechuas y por los hijos de éstos, comienza a ser conocida como la "clase popular emergente".
Es producto de su propio esfuerzo, de la creatividad de su trabajo, y no de la raigambre. Fundamentalmente, la constituyen familias unidas sobre la base de su apego a la religiosidad y la entrega mutua de la pareja.
Algunos intelectuales llamaron a la nueva clase social como la "burguesía chola", pero el ex vicepresidente de la República Víctor Hugo Cárdenas prefiere bautizarla como la "clase popular emergente". Según la visión de esta ex autoridad de origen aymara, está integrada en su mayoría por artesanos, confeccionistas de ternos, mantas y polleras, comerciantes de electrodomésticos, telas y producciones musicales, entre otras actividades que mueve la imponente fiesta del Gran Poder.
Justamente la opulencia es otra de las características de este grupo social. Y una de las ocasiones propicias que tiene de exhibir y lucir su prosperidad es en la festividad del Señor del Gran Poder, cuya promesa se celebró el domingo como preámbulo de la gran entrada prevista para el sábado.
La fiesta mayor del folklore paceño reeditará el fin de semana la fastuosa participación de más de 50 conjuntos de baile y música, que año tras año imponen su ritmo en el espectáculo más esplendoroso de su género en esta ciudad.
La organización y el desarrollo de la festividad parte de una pareja, elegida como pasante o preste de entre las fraternidades de éste que es todo un acontecimiento tanto para los directos participantes como para sus familiares y amigos, además de los espectadores locales y turistas. En tal condición, esa pareja ofrece una parte de su riqueza y, a cambio, recibe prestigio social. Pero, no cualquier matrimonio funge de pasante.
En estos días, los pasantes y sus familias gozan de una reputación singular. Con tal motivo, se compran los mejores ajuares para lucirlos y demostrar así su orgullo por el triunfo económico conseguido, explicó a La Razón el propio Cárdenas.
Entre otras parejas, Simón Mamani y Rosa Velasco ofrecieron su testimonio a este medio para reflejar, de alguna manera, el estatus que se puede adquirir dentro de la clase popular con tesón. Folkloristas de hace 23 años, relataron que son propietarios de dos negocios: una financiera y una inmobiliaria. Luego de haber danzado en diferentes fraternidades de morenadas y ch'utas de La Paz y El Alto, este año forman parte de la morenada Señorial Illimani, al tiempo que son presidentes vitalicios de la morenada Chacaltaya 97.16.
Cada año, ellos gastan 10.000 dólares en ropa y joyas para que la señora Velasco las exhiba en la entrada del Gran Poder. "La plata es para disfrutarla y compartir", dice Mamani.
Otros testimonios similares, entre los que se cuentan los de ciudadanos profesionales, fueron publicados el domingo en la sección de Ciudades de La Razón.
La nueva clase emergente tiene un indudable poderío económico y sabe disfrutarlo no sólo con un derroche de joyas y vestimenta colorida, sino con alegría y fiesta, en el Gran Poder.