Los vínculos de las FARC El Ministro de Gobierno informó que la embajada colombiana no tenía conocimiento oficial, habló de "versiones periodísticas poco fundamentadas" y reconoció: "Lo que corresponde por parte nuestra es verificar la certeza de esas informaciones".
Los presuntos vínculos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) con el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, que salieron a la luz por datos contenidos en la computadora del fallecido número dos de esa organización paramilitar, Raúl Reyes, salpicaron a personajes de la política y de la dirigencia indígena boliviana.
Un informe de Reyes, fechado el 2 de septiembre del 2003, incluye a tres bolivianos, según una investigación periodística del diario madrileño El País. Los aludidos, sin embargo, al enterarse de la noticia negaron rotundamente que hayan tenido alguna relación con la guerrilla colombiana.
En general, dicho informe, extraído de la computadora de Reyes, quien murió el 1 de marzo en un ataque de las tropas colombianas en territorio ecuatoriano, revela que organizaciones izquierdistas de Bolivia, Ecuador, El Salvador y Venezuela solicitaron entrenamiento de las FARC.
Tanto así que, en un determinado momento, según la información del acreditado periódico español, los centros de entrenamiento del grupo guerrillero llegaron a estar saturados.
"Los demandantes más asiduos de formación armada son los grupos afines al chavismo, que acuden regularmente a los campamentos de las FARC en suelo venezolano. A ellos se unen internacionalistas del continente, para formar el llamado Frente Bolivariano de Liberación, la futura guerrilla continental", dice una parte de la nota de El País, publicada el domingo en La Razón.
Según un informe de la Inteligencia de EEUU, el Gobierno de Venezuela ha colaborado con las FARC, pero Chávez lo desmintió, así como también calificó de falsos los documentos recolectados en el campamento de Raúl Reyes.
Sobre el supuesto nexo con Bolivia, luego de que John Marulanda, oficial retirado del Ejército de Colombia, denunciara el domingo en la radio Caracol de ese país que un dirigente de las FARC y dos rebeldes más estarían en la región del Chapare, el ministro de Defensa, Walker San Miguel, calificó a ésa como una "información completamente interesada" y dijo que se trataría de una "campaña sucia mediática internacional".
El ministro de Gobierno, Alfredo Rada, por su parte, informó que la embajada colombiana no tenía ningún conocimiento oficial, habló de "versiones periodísticas poco fundamentadas" pero, a continuación, reconoció: "Lo que corresponde por parte nuestra es verificar la certeza de esas informaciones".
En efecto, tomando en cuenta todo este contexto internacional y, además, el informe emitido el 30 de abril por el Departamento de Estado de EEUU, que sospecha de una anterior presencia en Bolivia de miembros y partidarios del Ejército de Liberación Nacional (ELN), de las FARC, del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), del Partido Patria Libre de Paraguay (PPL) y de Sendero Luminoso, el gobierno de Evo Morales tiene la obligación de abrir una investigación seria respecto a este delicado tema para la seguridad nacional.
Ese informe advierte que, por "la inestabilidad política, un marco legal débil y fluctuante, el creciente cultivo de hoja de coca y la apertura de relaciones diplomáticas con Irán", Bolivia es un "posible lugar de actividades terroristas". El Gobierno colombiano alertó de la presencia de miembros de las FARC tres veces.