Las relaciones de Bolivia con la UE Que exista simpatía por una administración y por el otro lado desconfianza, no conduce a nada positivo. De poco sirve que se destaque la llegada al poder de un candidato que lidera un movimiento de reivindicación, si al poco tiempo se desconfía...
Lo ideal, y lo corriente en la mayoría de los países del mundo, es que la política y la economía tengan un mismo derrotero, es decir, que marchen juntas y no exista un divorcio entre una y otra. Política y economía deben ir a la par, porque, de lo contrario, viene la desconfianza primero en la población y luego en el exterior.
Esto de la disparidad entre política y economía es lo que se observa en la actualidad en Bolivia; o, por lo menos, lo que opinan quienes visitan el país y se extrañan de encontrarse con un lugar donde la política tiene una senda y la economía otra.
El director de Relaciones Exteriores de la Comisión Europea, Eneko Landaburu, llegó a Bolivia, a su paso por Lima, y, como era natural, se entrevistó con el presidente de la República, Evo Morales, con quien sostuvo una importante reunión.
Efectivamente, como ha hecho notar el Gobierno, el representante de la Unión Europea (UE) le manifestó al Primer Mandatario el respaldo de los países del Viejo Continente a su administración y la admiración que se tiene allí por el proceso que él, como hombre surgido de los sectores indígenas y campesinos, encabeza en esta parte del mundo.
Landaburu expresó que, antes de la asunción al mando del Presidente boliviano, cuando éste viajó a Bruselas, encontró en Morales grandes ideas y una enorme convicción y fuerza en sus planteamientos para su futuro gobierno. Esto, sin duda, ha sido un denominador común en muchos países europeos y americanos, porque todos sentían que Bolivia necesitaba de un verdadero cambio de conducta y de mentalidad. Así se observaba a Evo Morales y su proyecto revolucionario.
No obstante, el Director de Relaciones Exteriores de la UE ha sido muy claro al afirmar que ahora existe preocupación y desacuerdo por el proceso de nacionalizaciones que se está encarando en Bolivia, y que, desde Europa, se teme que no haya suficiente seguridad jurídica, precisamente lo que la oposición y muchos sectores nacionales le reclaman al Gobierno.
Que exista simpatía por una administración y por el otro lado desconfianza, no conduce a nada positivo. De poco sirve que se destaque la llegada al poder de un candidato que lidera un movimiento de reivindicación, si al poco tiempo se desconfía de su conducción económica. No sirve de nada que se aplauda a un político, pero que haya reparos en invertir recursos económicos en la nación que él gobierna.
El decreto de traspaso de acciones de la empresa italiana Euro Telecom Internacional (ETI) al Estado, así como de las acciones petroleras de capitales ingleses, holandeses, alemanes y de otros países, no ha caído bien en la UE. Landaburu, sobre el particular, dijo algo que se ha repetido con insistencia para que el Ejecutivo reflexione: "Pensamos que hubiese sido mejor que se encuentren cauces de negociación, métodos de negociación, tiempos para la negociación".
En una entrevista con La Razón, Landaburu manifestó que "no le hemos aceptado al Presidente que el cambio de reglas se imponga a las empresas sin una negociación", dejando sentado que, a juicio de los países europeos, la cooperación a un país como Bolivia incluye inversiones, si se respetan las reglas.