Estatura baja se debe a la desnutrición Un niño de 2 años y 9 meses bien nutrido es 8,1 cm más alto que otro de la misma edad con déficit alimentario. Este problema se arrastra por generaciones. La solución sólo es posible antes de los 2 años de edad.
Los índices de desnutrición crónica se han constituido en el factor que condiciona la baja estatura de los bolivianos, un problema que las generaciones arrastran con el tiempo y que para ser revertido debería prevenirse antes de que el niño o la niña cumplan los dos años de edad.
De acuerdo con información del Programa Desnutrición Cero, un niño de 2 años y 9 meses bien alimentado mide, en promedio, 8,1 centímetros más que otro de la misma edad, pero que tiene deficiencia alimentaria.
“La desnutrición crónica, si no es atendida antes de los dos años, es irreversible. Provoca niños chicos y con peso inferior al adecuado a su edad”, explicó la coordinadora del Programa, Ana María Aguilar, quien agregó que “este es un problema transgeneracional”, es decir que pasa de madre a hijo, sucesivamente.
La entrevistada precisó que la deficiencia alimentaria no es visible, ya que “durante años se utilizó el peso para medir la desnutrición. Al no medir el tamaño, se concluyó que los bolivianos, por naturaleza, son bajos, sin considerar que la falta de comida ya hizo su efecto”.
Agregó que el problema no se detecta en muchos lugares ya que la población, en general, comparte las mismas deficiencias en su alimentación.
Aguilar se refirió a otra consecuencia adversa de este hecho. Ya que el peso era la medida, dijo, los pediatras recomendaban dar suplementos nutricionales a los niños que tenían peso bajo, cuando “en realidad eran pequeños para su edad y su peso era el adecuado en relación a su talla”.
Este exceso alimentario provocó que el número de niños y adultos obesos en el país se incremente y, con ello, complicaciones a los riñones y de hipertensión (presión alta).
Si bien Bolivia redujo en 51% los índices de mortalidad infantil en un periodo de 16 años, el país avanzó muy poco en la lucha contra la desnutrición. Por ejemplo, la desnutrición aguda es la causa del 50% de la mortalidad de niños menores de cinco años (61 por cada mil). “Esto es falta de comida, pero como parte del programa Desnutrición Cero hemos instalado centros de vigilancia en los hospitales para atender estos casos extremos”.
Aguilar alertó además que la anemia (falta de glóbulos rojos en la sangre) es generalizada en el territorio boliviano. “Es un tema de calidad, más que de cantidad de comida. Los bolivianos, no importa dónde vivamos o qué ingresos tengamos, consumimos alimentos bajos en hierro”.
En todo caso, es la desnutrición crónica la que más preocupa a las autoridades. Bolivia posee uno de los índices más altos del continente, 26,8%, con datos al 2003. Aguilar indicó que, entre 1994 y 2003, esta cifra apenas se redujo en 1,5%.
Según el representante del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) en Bolivia, Gordon Jonathan Lewis, la prevención es la única arma para eliminar la desnutrición. “Si no se actúa entre el nacimiento y los 2 años de edad, los efectos de la desnutrición serán irreversibles”.
En una reciente cumbre de países de Latinoamérica y el Caribe, la Unicef aseguró que la desnutrición requiere acciones urgentes. Lewis indicó luego que Bolivia podría declararse en emergencia para combatirla.
El Programa Desnutrición Cero busca, desde el 2006, reducir estos índices; los resultados se podrán medir a nivel municipal en el segundo semestre del 2008.