Los jugadores del Levante comenzaron una huelga indefinida ayer por los salarios que el equipo les debe y que supuestamente ascienden a unos 28 millones de dólares.
La decisión del plantel, que se produjo después del fracaso de las negociaciones del viernes con el ayuntamiento de Valencia y la liga española, pone en riesgo el último partido de la temporada el domingo contra el campeón Real Madrid.
Levante ya tiene asegurado el descenso a la segunda división.
El técnico José Ángel Moreno dijo que su equipo viajará a Madrid con la esperanza de que los jugadores reciban suficientes garantías para abandonar la huelga. El Madrid retrasó una hora el comienzo del partido (15.00 hora boliviana), debido a la incertidumbre que lo rodea.
Aún así, el Madrid espera un lleno total en el estadio Santiago Bernabéu. Madrid, AP