Un “volteo” inició la guerra entre las bandas criminales ESTALLIDO • El año pasado robaron mercancía a un grupo peruano. Las represalias casi acaban con una familia de Cobija.
Según las investigaciones preliminares de la Policía, un “volteo” (robo de droga a una banda de narcotraficantes) fue el detonante de la ola de asesinatos que conmocionó a los cobijeños.
Las investigaciones preliminares señalan que tres grandes organizaciones criminales operan en la capital pandina: los Humérez (volteadores), los Vásquez (contacto con las organizaciones de Perú y Brasil) y la liderada por un ciudadano peruano del que sólo se conoce su nombre, Joel.
Los “volteos” se realizan en las carreteras. Uno de los procedimientos utilizados es la solicitud de venta de droga a las organizaciones peruanas. Otra es simplemente el esperar en las rutas ya conocidas en la frontera —ya sea en Perú o Brasil— para realizar el golpe, que siempre termina con la eliminación física de los que transportan la droga.
“Todo indica que los Humérez volteaban la droga. El año pasado, uno de los delincuentes peruanos se hizo al muerto durante un volteo y luego alertó a su organización sobre la identidad de los volteadores. Allí surgieron las represalias y ajustes de cuentas”, explicó el capitán Carlos Oporto, director de la FELCC de Pando.
La Policía aún investiga cuál de las organizaciones ordenó los primeros ajusticiamientos. Sin embargo, se conoce que todas las bandas de narcos contrataron sicarios brasileños y peruanos para realizar los asesinatos. También participaron bolivianos.
De las 12 víctimas mortales que se dieron desde febrero, la mayoría eran bolivianos. “Los timbradores (matones) actúan fríamente y su único objetivo es matar a la persona. Una de las características entre las víctimas es que tienen hasta 15 impactos de bala, gran parte en el rostro”, explicó el coronel Óscar Nina.
Este ajuste de cuentas entre criminales, que se inició el 2007, casi termina con los varones de la familia Humérez, en Cobija. Cristian, quien era el líder de la banda, fue asesinado el año pasado, mientras que este año los sicarios mataron al padre, Jorge.
Según los datos de la Policía, ahora el líder de la banda es el hermano de Cristian, Caril, de quien se desconoce su paradero.
“Todo apunta a que fue Vásquez quien ordenó estas muertes. Parece que vio la oportunidad de sacar a los Humérez del negocio de la droga”, dijo un oficial, que prefirió guardar su nombre en el anonimato.
En un operativo, Vásquez fue aprehendido el miércoles bajo la sospecha de ser el actor intelectual de las muertes. Días antes, mediante un manifiesto que por tres días se lanzó en la Tv local, éste señaló que es inocente.
Las dos caras de Vásquez
A sus 36 años, Mauro Vásquez, el líder de la banda de criminales más virulenta de Cobija y recientemente arrestado por la Policía, despierta pasiones encontradas entre los pandinos.
El 2005, el acusado estuvo detenido preventivamente por la posesión de cocaína. “Salió en libertad porque dijeron que otro que se fugó era el dueño de la droga”, rememora René Sanabria, director nacional de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN).
El miércoles, cuando lo arrestaron, en su domicilio hallaron todo un arsenal de armas de grueso calibre que se cree fueron usadas para cometer los crímenes. En cada piso de su vivienda, de vidrios ahumados, se halló además sistemas de vigilancia.
A pesar de ello, para sus conocidos es un benefactor, ya que se sabe que brindó ayuda económica a varias personas. Una de sus vecinas anunció un juicio a la Policía de Pando por el operativo, que no causó ningún herido.