Un conflicto social se define como una relación social entre dos o más partes en donde cada una de ellas cree tener metas incompatibles y ejerce coerción colectiva para lograr dichas metas. Generalmente, los conflictos sociales se presentan a partir de dos tipos de problemas: a) Cuando hay desigualdad de distribución de poder, prestigio y bienestar material, o sea, unos reciben más y otros menos; entonces, aquí las partes en conflicto disputan para obtener los mismos recursos o desean las mismas cosas. A este tipo de conflicto se denomina, en Sociología, de consenso. b) Cuando las partes desean cosas diferentes, es decir, existen valores culturales que funcionan como organización social de significados interiorizados por los sujetos o grupos sociales que son totalmente diferentes al resto del grupo o grupos, y éstos reclaman ser aceptados o reconocidos por los otros. A este tipo de conflicto se lo denomina de disentimiento.
El origen del conflicto social en Bolivia tiene como bases el de consenso y el de disentimiento. En el caso del primero, los indígenas que habitan en las ciudades, y que tienen ocupaciones en el comercio, transporte, pequeña y microempresa, construcciones y profesionales de diversas disciplinas, tomaron conciencia de que en el país las oportunidades continúan siendo distribuidas en función de pertenencias étnicas, es decir, la gente de origen indígena no tiene la misma oportunidad que la gente de origen blanca mestiza. En otras palabras, no tuvieron el acceso al poder, prestigio y bienestar material como los no indígenas. Por ello, empezaron a reclamar la igualación de oportunidades entre indígenas urbanos y no indígenas.
La solución política planteada por los indígenas a este problema sería la descolonización, entendida ésta como una distribución de oportunidades basada fundamentalmente por la capacidad, esfuerzo, conocimiento y méritos, y no mediada a partir de estigmatizaciones étnicas.
En el caso del segundo, del tipo de conflicto de disentimiento, vivimos una polarización entre visión comunitaria en el planteamiento de la economía y de la política y la capitalista liberal. Son creencias colectivas al parecer irreconciliables o incompatibles. Cada una de ellas reclama no sólo ser reconocida sino convertirse en hegemónica, comprendida al estilo de imposición de una visión del mundo al resto de las colectividades.
Aquí la solución, sin duda, pasa por construir un pluralismo en el modo de producción y la política, pactado con todos sus protagonistas. Eso es poner en vigencia la coexistencia de diversas prácticas económicas, políticas y jurídicas sin ningún tipo de jerarquía ni de predominancia.
Entonces, la solución al conflicto social en el país debe ser orientada a atender a esos dos componentes: la mala distribución de oportunidades y la disputa de dos modos de producción (comunitaria y capitalista). Eso significa construir un nuevo tipo de hegemonía, en donde no se imponga una sola concepción del mundo, sino que se incorpore la totalidad de las visiones del mundo y se neutralicen las posiciones polares. Implica igualar las oportunidades sin distinciones de “raza etnia”, por una parte, y poner en vigencia la pluralidad de los modos de producción económica y política como una nueva forma de coexistencia en el país.
*Félix Patzi es sociólogo. Fue ministro de Educación (2006-2007).
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