Los referendos de Beni y Pando Una realidad irrefutable es que el mapa político del país se va configurando, cada vez con mayor nitidez, en dos bloques: los departamentos controlados por el oficialismo y los opositores de la media luna, que tiende a crecer con Chuquisaca y Cochabamba.
Ajustándose a un plan que no ha variado en absoluto, hoy se realizan los referendos en Beni y Pando y, probablemente también sin variaciones, el 22 de este mes, en Tarija se producirá el último de los cuatro aprobados en los departamentos donde ganó el Sí a las autonomías el año 2006.
En esta oportunidad, las regiones de la denominada media luna, a través del mismo mecanismo de consulta, buscan aprobar sus estatutos autonómicos. Santa Cruz fue el primero en hacerlo, el 4 de mayo, con el 86% de apoyo en las urnas.
Ese fue el inicio de un proceso aparentemente irreversible que lidera el oriente, secundado por Tarija y todo indica que luego se les sumaría Chuquisaca. En este panorama, un gran porcentaje del país, con la bandera del régimen de las autonomías, pretende impulsar un cambio contrapuesto al que ha ofrecido el gobierno del MAS desde su campaña política.
El Poder Ejecutivo y una Corte Nacional Electoral dividida desconocen los referendos por los estatutos autonómicos, a los que califican de ilegales. El oficialismo ha impulsado una fuerte campaña en contra de los proyectos que hoy serán puestos a consideración de la ciudadanía de Beni y Pando; los autonomistas, no obstante, se han mostrado inmutables.
Una tensa calma precedió a este domingo de votación en esas zonas orientales. Como ocurrió con Santa Cruz, las amenazas de enfrentamientos han vuelto y, en ese sentido, es de esperar que todo transcurra en paz. Para que esto suceda, es importante que tanto los adeptos al oficialismo como los seguidores del proyecto autonomista eviten la provocación.
La preocupación se funda en los anuncios de desplazamiento de miembros de la Unión Juvenil Cruceñista, por un lado, y a los aprestos de colonos del occidente, por el otro. Ninguno de estos bandos son necesarios en las actuales circunstancias; benianos y pandinos debieran guiarse por el mejor camino.
Sabiendo que la propuesta autonómica se ha presentado en bloque, aunque con matices en cada uno de los proyectos de estatutos, Beni y Pando podrían repetir los resultados de Santa Cruz. Pero ese análisis no prevé los escenarios marcados por la migración, como Cobija, donde residen miles de bolivianos oriundos del occidente que podrían no estar de acuerdo con la corriente autonomista y sí, en cambio, con la propuesta del MAS.
De todas formas, las encuestas previas no vaticinan un giro radical y la tendencia es la misma que se presentaba antes del referéndum cruceño. Eso ocurre por lo menos en el caso de Beni, porque en Pando el panorama amenaza con presentarse complejo e imprevisible.
Más allá de los resultados, que son potestad indiscutible de los ciudadanos, lo que se espera es que no se produzcan enfrentamientos. El recuerdo de los recientes incidentes penosos de Sucre debiera contener las amenazas y provocaciones de cualquiera de las partes.
Una realidad irrefutable es que el mapa político del país se va configurando, cada vez con mayor nitidez, en dos bloques: los departamentos controlados por el oficialismo y los opositores de la media luna, que tiende a crecer con Chuquisaca y Cochabamba. En medio de la disputa están el proyecto de Constitución aprobado por el MAS y los estatutos autonómicos, ninguno de los cuales goza de legalidad.