¿Obama o McCain para Bolivia? De inicio, el presidente Evo Morales parece tener clara su preferencia por Obama, mientras que McCain ha sido enfático al adelantar, más de una vez, su oposición a las políticas del Mandatario boliviano y del venezolano Hugo Chávez.
Pese a que el senador Barack Obama es virtualmente el candidato del partido Demócrata a la Presidencia de Estados Unidos, aún le queda por delante una ardua lucha, con su contendor republicano, el senador John McCain, que culminará en noviembre. ¿Quién le conviene a Bolivia?, es la pregunta que se hace mucha gente por estas latitudes.
De inicio, el presidente Evo Morales parece tener clara su preferencia por Obama, mientras que McCain ha sido enfático al adelantar, más de una vez, su oposición a las políticas del Mandatario boliviano y del venezolano Hugo Chávez.
Pero, para entender mejor estos comicios, tan lejanos pero, a la vez, importantes para los bolivianos, como lo son para todo el mundo, en primer lugar conviene analizar el ambiente preelectoral en ese país. Hoy, si bien la mayoría de las previsiones vaticinan una próxima administración demócrata, esto tendrá que plasmarse en las urnas, puesto que la disputa entre Obama y McCain promete estar reñida.
El elector estadounidense es, en líneas generales, tradicionalista. Tiene un prototipo de político que suele ser el favorecido con el voto. Reagan, Bush padre, Clinton, Bush hijo, han sido, en los últimos años, parte del llamado "establishment", con mayor o menor éxito. John McCain está en esa línea, por su trayectoria como senador y desde el momento que se le reconoce como un héroe combatiente de la guerra de Vietnam.
No está en las mismas condiciones Barack Obama, quien además de joven —que en estas épocas no resulta criticable— es un hombre de color, y EEUU nunca ha tenido un presidente de raza negra. Obama escapa al prototipo de un aspirante a la Presidencia, aunque, con el terrorismo y la guerra en Irak, ha habido un cambio de mentalidad en la población de su país. Un cambio evidente que, sin embargo, no se sabe hasta qué punto puede favorecer a Obama.
En esas condiciones, resulta prematuro pronosticar lo que pudiera ser la política de un gobierno norteamericano presidido por Obama con Bolivia. De todas formas, está claro que en los últimos lustros las administraciones de EEUU no han tenido grandes variaciones en su visión sobre América Latina: interés por unos pujantes Brasil y Chile, y, desde luego por Venezuela, aunque de naturaleza distinta. Luego, muy poco.
Bolivia seguirá siendo importante por el combate a las drogas, un tema que nunca ha dejado de importarle a EEUU; y no cabe duda de que, asuma quien asuma, estará presente la inquietud porque se preserve el sistema de derecho y no se caiga bajo la completa influencia de la Venezuela de Hugo Chávez.
McCain se ha expresado duramente contra el eje político que conforman La Habana-Caracas-La Paz. El viernes, declaró: "Vemos surgir un tipo de liderazgo populista como el de Morales y Chávez y otros, que amenaza la democracia". Antes, había cuestionado la "cubanización" de Bolivia y Venezuela.
Queda mucho por ver pero, aparentemente, Bolivia no debería esperar ningún cambio radical en sus relaciones con EEUU y, más bien, tendría que tratar de mejorarlas, aunque se avecinan turbulencias ante las revelaciones del asilo político que Washington ha concedido al ex ministro Carlos Sánchez Berzaín, cuya extradición es reclamada en Bolivia.