La Alcaldía no sabe cuántos son. Las autoridades ediles desconocen el número de vendedores ilegales que tiene la urbe paceña.
Habría unos 80 mil. Fuentes de la municipalidad creen que se dobló la cifra de los comerciantes en vía pública, censados el 2003.
Los empresarios reclaman. Se quejan porque, para abrir un negocio autorizado, realizan trámites que les duran incluso tres meses.
Las ventajas y desventajas. Para los empresarios de La Paz, los comerciantes reciben más beneficios del Gobierno Municipal.
En alrededores del Cementerio, las aceras se quedan cada vez más chicas; es por ello que el jueves una mujer de pollera usaba parte de la calzada para vender verduras. Ella es una de los al menos 10.000 gremiales ilegales que hay en la ciudad de La Paz.
Esa mujer vende 13 años en el mismo lugar. Por el sector, hay comerciantes, también ilegales, que están menos tiempo y que la comuna paceña aún no retira, pues señala que debe esperar a que todos los autorizados paguen sus impuestos (Pago Único Municipal), para desalojar de las vías a los ilícitos.
Las ordenanzas municipales 101 y 102, de septiembre de 1994, establecen como legalmente asentados a todos los puestos de venta en vía pública, antes de la fecha de emitida la normativa.
Aquellos que surgieron después, automáticamente serían ilegales. El secretario ejecutivo de la Federación de Gremialistas de La Paz, Zenón Yupanqui, afirmó que desde 1994 hasta este año el número de ilegales creció “por lo menos a unos 10.000”.
El 2003, la comuna concluyó el censo gremial que dejó como resultado 40.370 comerciantes en vía pública. De ellos, 8,7% estaban habilitados y 91,3% tenían alguna observación en la documentación presentada.
Miguel Ayala, director de Mercados y Comercio en Vía Pública de la comuna paceña, informó que el 2007 el registro fue nuevamente abierto para los rezagados, “para aquellas personas que por uno u otro motivo no pudieron registrarse”. El resultado llegó a 43.794 gremialistas. De esos, sólo 26.855 fueron habilitados.
El resto (15.884 comerciantes) serían considerados ilegales, pero tendrían una oportunidad más debido a que no estaban en sus puestos cuando se hicieron las inspecciones, y si presentaran documentación en la que prueban que estaban asentados antes de 1994 serían considerados.
Ayala dijo desconocer el número de comerciantes ilegales asentados después de 1994. “Los asentamientos ilegales son ilegales y no tienen que ser ni considerados”. La autoridad comunicó que la comuna no retirará a los gremiales ilegales, mientras los autorizados no paguen y recojan de la Alcaldía su documentación.
Una fuente de la municipalidad afirmó que, contando los registrados y los ilegales, los gremialistas llegarían a ser aproximadamente 80.000.
“Habíamos calculado (antes del censo) que eran 80.000 gremiales y deben ser 80.000 gremiales con los ilegales más, pero hemos registrado 43.000 y de eso hemos habilitado 26.000”.
En las calles hay vendedores de autopartes, dulces, abarrotes, manteles, comida, cigarrillos, verduras, zapatos, etc. Todos están asociados por cuadras, rubros, barrios, fechas de funda- ción y nombres de santos.
Este medio, el miércoles y jueves visitó las vías de las zonas Villa Fátima y del Cementerio, las calles Figueroa, Isaac Tamayo; la avenida Buenos Aires, el paseo El Prado y la plaza San Francisco. Evidenció que hay vendedores que tienen puestos establecidos sobre tarimas, otros sobre plásticos y los ambulantes que venden desde pipocas hasta artículos de ferretería. En la calle Max Paredes, por ejemplo, la gente caminaba junto a los vehículos debido a que en la acera sólo quepaban los puestos de venta.
La Razón preguntó a los comerciantes desde hace cuánto tiempo ocupaban sus puestos y algunos respondieron que estaban ahí desde hace 50 años. La época de mayor crecimiento gremial fue en la década de los 80.
Una nota del Programa de Investigación Estratégica en Bolivia (PIEB) menciona que el equipo de investigación Espacio compartido: Espacio urbano y comercio informal en la ciudad de La Paz, organizó un seminario “para escuchar las voces de la calle”. En la nota menciona que los gremiales justifican la toma de aceras y calzadas en la falta de fuentes de trabajo. Además, advierten que su presencia en las calles tiene consecuencias positivas para ellos, pues “se vende más. Estamos más cerca del cliente (...)”. Otra ventaja, dice la nota, es que pagan una sola patente al año (Formulario Único).
La anterior semana, el empresario Juan Carlos Carrasco emitió una solicitada en la que señaló que hay más beneficios para los gremiales que para los empresarios. Que a ellos les ponen trabas, les quitan letreros que están en las calles, y a los comerciantes les dejan exponer y ocupar las aceras.
En la semana, empresarios consultados por este medio declararon que la Alcaldía paceña es burocrática y que entrega una licencia de funcionamiento hasta en tres meses, cuando, según la alcaldesa interina, Gabriela Niño de Guzmán, debía tardar como máximo 20 días.
Niño de Guzmán dijo el lunes a este medio que se intenta reorganizar a los vendedores callejeros que están registrados. “En este momento, nosotros estamos trabajando en una reorganización del sector en función de promover que estas personas puedan ingresar a galerías comerciales y a mercados”.
Actualmente se construye el mercado Lanza y hasta fin de año se tiene previsto comenzar a edificar al menos siete abastos más que albergarán a gremiales que están apostados en las calles.
Yupanqui indicó que “mucha gente iba a ser relocalizada en varios lugares, pero han continuado y continuaremos peleando por que no sea así”.
Según datos del Plan de Desarrollo Municipal 2007-2011 (PDM), Jayma, el 63% de los comerciantes del Casco Urbano Central están en vía pública.
Yupanqui informó que los casos de personas que se acercan a las asociaciones de comerciantes para tratar de afiliarse, son recurrentes y numerosos.
Recordó el caso de tres hermanos que quedaron huérfanos. “El puesto de su mamá estaba alquilado y, al morir ella, se apropiaron del mismo. Los hijos no pudieron recuperarlo y ahora son comerciantes ilegales”.
El secretario ejecutivo de los gremiales de la zona Sur, Hugo Yugar, informó que hay asociaciones que hicieron compromisos con los vecinos para que los afiliados no se incrementen. Dio como ejemplo, el caso de los gremiales de la 21 de Calacoto y sus adyacentes. “Nosotros tenemos 86 afiliados. La mayoría del sindicato ha cerrado sus listas y no recibimos ni un afiliado más. Queremos evitar que nos acusen de la proliferación de los puestos”. Comentó que mucha gente acude a ellos para afiliarse, principalmente por la falta de trabajo.
“Habíamos calculado (antes del censo) que eran 80.000 gremiales, y deben ser 80.000 gremiales con los ilegales más”. Una fuente del Gobierno Municipal de La Paz.