Violenta marcha alteña intenta tomar la Embajada de EEUU La movilización acompañó un paro de 24 horas que fue cumplido a medias. En su recorrido, los alteños cometieron varios excesos. Al final, la gente que participó recibió fichas de control.
El objetivo • Un marchista apunta un petardo a la Embajada de EEUU, ubicada en la avenida Arce.
Con estruendosos petardos y estribillos como “¡Fuera yanquis!” y “¡A quemar la embajada!”, cientos de alteños se abrieron ayer paso por las calles paceñas hasta llegar a instalaciones de la Embajada de EEUU, la que intentaron tomar en protesta por el asilo político concedido al ex ministro Carlos Sánchez Berzaín y en demanda de la expulsión del embajador Philip Goldberg.
Una descarga de gases lanzados por los policías apostados en puertas de la legación diplomática impidió que se consume este intento de cientos de personas que se concentraron al frente de la puerta principal, como parte de una multitudinaria marcha que bajó desde El Alto en cumplimiento de una jornada de “paro movilizado” convocada por el Comité Interinstitucional, en rechazo a la concesión del asilo y a las expresiones de racismo.
La Policía, según explicó el inspector general, Rolando Viscarra, reaccionó tras una descarga de gas lanzada por alguno de los marchistas. Hasta entonces, los policías soportaron disparos de petardos, patadas, explosión de dinamitas y golpes de piedras. “Si entran a la embajada, ¿qué es lo que pasaría?”, preguntó Viscarra.
Por la mañana, desde tres puntos de El Alto, miles de personas marcharon hacia La Paz. Una columna dirigida por el dirigente vecinal Luis Ramos fue la primera en llegar y, a su paso por El Prado, obligó a cerrar todos los negocios. “Un, dos, tres... cierren las puertas carajo”, gritaban de forma amenazante.
Los vidrios de una tienda de venta de relojes fueron rotos, al igual que un ventanal del Café Ciudad, vinculado al prefecto José Luis Paredes. Los alteños llegaron a destruir los productos de algunos pequeños comerciantes.
La cabeza de la columna decidió bajar a la embajada, en la avenida Arce, por el carril de subida, cuando el de bajada se encontraba despejado de vehículos. Esto provocó un caos vehicular.
Conforme avanzaba, la marcha cobraba mayor euforia. Los gritos de “¡Abajo la embajada norteamericana!”, “¡Fuera yanquis!” y “¡Este es El Alto, muera el racismo!” eran recurrentes.
Entonces llegó hasta la plaza Isabel la Católica y se reforzó con la presencia de los gremiales. A dos cuadras de la embajada los esperaba un cordón de seguridad policial con defensivos de fierro, que luego fueron arrebatados y retirados por los marchistas.
Luego, tras una fricción entre marchistas y policías, llegó una orden para dejarlos pasar. “Ellos se han comprometido a realizar una marcha pacífica, a no ocasionar ningún daño, ni enfrentamiento”, explicó el comandante departamental, coronel Víctor Hugo Escóbar, que luego en la noche fue destituido del cargo.
Los policías bajaron a reforzar la seguridad de la embajada, donde, además de otro contingente policial, fueron dispuestos dos vehículos antidisturbios.
Un grupo de marchistas se apostó frente a la puerta principal de la embajada, mientras el resto rodeaba las instalaciones gritando arengas contra EEUU y exigiendo la extradición del ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada y Sánchez Berzaín.
El dirigente del comité cívico popular Édgar Mora anunciaba en ese momento que “éste sólo es un calentamiento”, en medio de ensordecedoras explosiones de petardos que eran disparados al interior de la embajada.
“¡Goldberg, queremos tu cabeza!” gritaba la gente, mientras se formaban fogatas con afiches con la imagen de Sánchez de Lozada. Una llanta que ardía fue lanzada a los policías e impactó en el cuerpo de Escóbar. “Una llanta con fuego y madera quedó sobre mi cabeza, sin consecuencias gracias a Dios”, relató posteriormente el hasta ayer comandante departamental. Además de él, otros cuatro policías resultaron heridos, entre ellos Isidro Laura y Wílmer Apaza.
A la marcha se sumó otra columna encabezada por el ejecutivo de la COR, Édgar Patana. “EEUU debe mostrar la calidad de justicia que enarbola y debe trasladar a los representantes del neoliberalismo para que se haga justicia”, dijo y anunció “acciones mucho más radicales” en una especie de mitin improvisado.
Su presencia aglutinó a más gente que retomó el intento de romper el cerco de seguridad. Uno de ellos estuvo acompañado por el lanzamiento de un gas que provocó la reacción policial y el uso de agentes químicos.
Los marchistas, entre ellos muchas mujeres con niños, escaparon hacia San Jorge y otros se fueron hacia la plaza Isabel la Católica. Los dos vehículos policiales acompañaron con agua el uso de agentes químicos.
Luego, en calles aledañas al sector se formaron grupos en los que este medio pudo constatar cómo se distribuían fichas de asistencia a los marchistas.
“Si no tengo la ficha, me piden 50 bolivianos de multa”, contó una vecina de la zona de Villa Huayna Potosí, mientras que otra de Senkata coincidió en “sin fichas luego vienen las multas”.
Una de las personas que distribuía fichas de color blanco en base a un cuaderno de registro recibió el reclamo de una mujer que protestó por esta señal de asistencia, y el controlador le respondió: “pero tú no te has registrado arriba, aquí abajo nomás has venido a marchar”.
Pronunciamiento diplomático
Mediante un comunicado, la Embajada de Estados Unidos agradeció el accionar de la Policía en la jornada de ayer y lamentó los hechos de violencia que se produjeron en la protesta realizada en sus puertas.
“Hemos expresado públicamente que respetamos todas las manifestaciones democráticas y pacíficas. Sin embargo, lamentamos los hechos de violencia que se registraron el día de hoy”, señala el comunicado.
“Ratificamos, una vez más, que es nuestro deseo mejorar las relaciones bilaterales con Bolivia en el marco del mutuo respeto”, agrega la Embajada de EEUU.
Asimismo, lamenta que durante la jornada de ayer se hubieran registrado heridos, “incluidos varios policías”, institución a la que agradece por su labor.
“El Gobierno de Estados Unidos debe mostrar la calidad de justicia que enarbola y debe trasladar a los representantes del neoliberalismo para que se haga justicia”. Édgar Patana, dirigente de la Central Obrera Regional.