A 73 años del fin de la guerra entre Bolivia y Paraguay, un nuevo enemigo de los héroes del Chaco gana fuerza. Quienes ofrecieron su vida por el país, hoy luchan por salvar la memoria.
Texto: Redacción • Fotos: Miguel Carrasco
Sólo quedan 1.272. Hace 73 años, Bolivia cesaba una guerra a la que envió 250.000 soldados para defender el Chaco ante el Ejército paraguayo. Hoy, estos héroes luchan otra batalla, la del olvido, en una guerra desigual, donde cada vez quedan menos con vida.
Entre 1932 a 1935 se produjo la más grande confrontación bélica de América del siglo XX. Boquerón, Kilómetro 7, Cañada Strongest y Villamontes son algunos testimonios del coraje boliviano que busca ser reconocido por nuevas generaciones cuando el 14 de junio se recuerda el Cese de Hostilidades. ESCAPE se ha unido a su causa, y entrega estas páginas para que ellos expresen su voz.
Abel, el artillero
Soy Abel Pantoja Valdez, tengo 91 años y tenía 15 en 1932. Cuando empezaron a llegar los heridos, en 1933, yo me presenté al cuartel, pero no me aceptaron. Felizmente llegó 1934 y me recibieron. En mi casa, mi madre me decía: ´¿Cómo vas a ir?, no te toca´. Se hincó, me abrazó los pies y lloró.
Ya en Tarija, llegamos al Regimiento Campero 5 de Infantería. Y una noche entramos al bautizo de fuego. Disparé mi ametralladora y en un momento el arma estaba caliente y roja, eché un poco de agua y seguí. Luego, una granada estalló a metros y los brazos de mis compañeros volaron a los árboles.
Años más tarde, en 1989, visité Asunción para conocer a los beneméritos de Paraguay, pero esa tarde me asusté cuando llegó a mi hotel un teniente y unos soldados. Creí que tras tantos años me estaban tomando prisionero. Quise llamar a La Paz, pero me aclararon que me estaban llevando a la residencia de los ex combatientes. Ahora, la mayoría se olvida de nosotros, que somos las medallas vivas del país. No somos como las estatuas, aún estamos vivos, aunque cada vez somos menos.
Víctor, de la Cruz de Hierro
Nací en Chuquisaca. Mi nombre es Víctor Velásquez Oblitas y tengo 93 años. Fue en Buenos Aires, Argentina, donde estudiaba mecánica dental, que me enteré sobre la guerra. Aquel 1932, tenía 16 años.
El conflicto se agrandó y en diciembre de ese año me vine a Sucre. En 1934 me presenté junto a cinco voluntarios y nos llevaron a la Cuarta División Sector Pilcomayo, Batería Ruiz MP-75. En el campo de batalla fui herido, por eso recibí la Cruz de Hierro, pese a eso regresé a la guerra.
En un momento, los paraguayos cruzaron Río Grande para tomar Charagua, pero no se dieron cuenta de la riqueza que había en Camiri: si tomaban los pozos hubiesen ido a Santa Cruz y eso hubiera sido mucho más grave.
Hoy en día, como todo gobierno de turno, no toman en cuenta el sacrificio y la valentía que tuvimos para defender el Chaco.
Carlos, el minero chicheño
Soy de Sud Chichas, Potosí. Mi nombre es Carlos Rodríguez Cortez y tengo 94 años. Cuando se inició el conflicto tenía un tío que era contratista de minerales en Chorolque. Un día, un militar vino a la casa de mi tío y le dijo: ´Usted queda a las órdenes del Ejército y debe llevar armamento al Chaco´.
La guerra se agravó. Entonces llamaron a los cons-criptos del 14. Yo nací en 1914 y me presenté.
En el campo de guerra y en Cañada Strongest capturamos 5.000 prisioneros, pero 2.000 se escaparon. La tropa decía que un oficial chileno, que estaba en el Ejército boliviano ayudó a que se escaparan. Después llegamos a Villamontes, donde fue la última batalla.
Nosotros peleamos contra cuatro enemigos: Paraguay, Argentina, la Standard Oil y la naturaleza. Imagínese, pasar de 4.000 a 200 metros sobre el nivel del mar. Mucha gente murió con la insolación y el cambio del clima.
Estuve 21 meses en el servicio y cuando nos desmovilizamos me enfermé, me fui a Potosí sin nada en el bolsillo. Llegamos a Río Mulatos, donde no nos quisieron ni dar alojamiento, nos trataron mal.
Pasó la campaña y no había trabajo, pero luego la compañía Aramayo reabrió las minas.
Julián, el de la Caballería
Ahora vivo en Santa Cruz, pero nací en Uyuni, Potosí. Mi nombre es Julián Palomino García y tengo 92 años. Yo me presenté a la guerra en 1934 cuando tenía 17 años.
Me llevaron al Regimiento Castrillo 6 de Caballería, mi gran regimiento. Luego de tanto tiempo que pasó, creo que nosotros debimos reaccionar en 1928, cuando los paraguayos tomaron un fortín. No hicimos caso, no nos movimos y ahí estuvo la gran diferencia.
En ese momento, el país estaba semidividido. Había mucho conflicto político, como ocurre ahora. Eso incidió mucho, porque cuando atacaron, por ejemplo Boquerón, Paraguay era un solo hombre, en el otro lado no era igual.
Lo más penoso de ahora es que nuestros niños y jóvenes se olvidan de los beneméritos, de aquellos que defendimos la patria. Además, existe un antipatriotismo total y lo dice un ex combatiente.
Alberto, de la Infantería
Soy potosino, pero vivo en La Paz. Mi nombre es Alberto Yutronic Laciartte y tengo 91 años. Me enlisté antes de cumplir los 17 años fue en 1934, cuando entré como voluntario para servir en la defensa de Villamontes en el Regimiento Campos 6 de Infantería.
Villamontes fue una de las batallas más duras que hubo en la guerra donde defendimos el petróleo. Por aquellos años, el país no estaba vertebrado, sí habían caminos, pero no como los de hoy.
Ahora, nuestro país tiene altas y bajas, pero la indolencia y la indiferencia de los gobiernos hacia nosotros siempre ha sido uno de los problemas más lacerantes. Tuvimos momentos amargos, algunas veces de alegría, pero ahora es más duro porque algunos de nuestros camaradas están postrados en cama, son sordos, apenas caminan... eso es lo más terrible de la guerra.
Enrique, guerrero y dirigente
Soy paceño. Mi nombre es Enrique Mariaca Bilbao, tengo 92 años y salí del colegio Ayacucho. Presido la Confederación de Excombatientes de la Guerra del Chaco y entré a la guerra a mis 17 años. La confrontación bélica nos encontró en un mal momento, porque la rosca conformada por los grandes mineros dominaba el país, pero la guerra despertó la nueva conciencia de los bolivianos.
A mí me incorporaron en la artillería y en mi grupo habían benianos, cruceños, tarijeños, paceños y orureños. Por las noches, conversábamos y decíamos que esta guerra es absurda. Hoy, los beneméritos estamos olvidados, tenemos una mezquina percepción de ingresos. En Paraguay ganan 500 dólares y a nosotros nos dan 130, siempre reclamamos y algún momento nos deben escuchar, porque el petróleo es la principal riqueza del país.
Guillermo, en la comunicación
Soy cochabambino, nací en 1915. Mi nombre es Guillermo Camacho Carrasco y durante la guerra serví en la Caballería. Estar en el campo de batalla es lo más duro que te puedas imaginar. Yo corría con mi fusil y un aparato más para comunicarnos, era el responsable de las comunicaciones.
Nunca teníamos la seguridad de volver, el peligro estaba muy cerca no podíamos oponernos a nada. En todo momento había baleaduras, pero el regimiento siempre tenía que seguir adelante.
En el país no había nada, pero el estar en la tropa era otra cosa, era darlo todo por la defensa nacional. Y si para eso era necesario dar la vida, muchos estábamos dispuestos a entregarla, por eso siempre rezábamos antes de pelear.
Francisco, as de Boquerón
Tengo 94 años, soy paceño y mi nombre es Francisco Crespo Carpio. Yo luché en Boquerón.
Todavía recuerdo aquella mañana de septiembre. Todo estaba tranquilo cuando un oficial nos dijo: “Silencio, el enemigo está al frente”. Desde ese momento luchamos día y noche, no hubo tiempo para nada, el abastecimiento desde el avión caía detrás de nuestras líneas, no había refuerzos, éramos unos 600 (619 hombres) y ellos eran miles (18.500 paraguayos).
Cuando nos rendimos, ellos incluso nos tocaban, creían que éramos de metal, no podían entender cómo habíamos soportado tantos días y noches, y otros hasta nos aplaudieron. La sed y el hambre, se convirtió en el principal enemigo. Pero aún así demostramos el coraje del soldado boliviano.
David defendió Villamontes
Parece ayer cuando partí a la Guerra del Chaco. Tenía 17 años. Soy David Crespo y vivo en Cochabamba. Me siento orgulloso de haber defendido a la patria, aunque pasamos penurias que nadie se puede imaginar.
Formé parte del Grupo 14 de Infantería, combatí en la retoma de Charagua, en la batalla de Camatindi y San Antonio. Participé, además, en la defensa de Villamontes donde caí enfermo desde donde después fui evacuado. Antes de la guerra vivíamos bien, cinco panes, mejores que los que tenemos ahora, nos costaban sólo cinco centavos. Fueron años en que Bolivia fue entregada a la voracidad del capital. Sin embargo, sólo algunos se privilegiaron.
Óscar, el quinceañero
Mi nombre es Óscar Stroebel Ludwig y vivo en Sucre. Fui a la guerra cuando apenas tenía 15 años, pensando en que nosotros podríamos defender a la patria. No obstante, perdimos territorio miserablemente. Defendimos lo que era de los bolivianos: el gas y el petróleo, para que nuestros hijos y nietos tengan un mejor futuro.
Hoy, nuestro país está desorganizado, le hace falta educación a la gente, hay mucho descuido y lo peor es que ni siquiera nos entendemos entre nosotros. No quiero hablar del Presidente, él ha sido elegido con la mayoría de los votos y parece que se ha interesado en la nacionalización de las riquezas de los bolivianos que estaban en manos de extranjeros. Por nuestra edad, no tenemos la capacidad para hacer algo. Solamente escuchamos y vemos lo que está pasando.
Sebastián, el batallador
Mi nombre es Sebastián La Fuente Soliz, tengo 95 años y soy cochabambino. Salí hacia la guerra un 8 de marzo a las órdenes de Fernando Avilés, comandante del Destacamento 4, fuimos a Villazón, Matancillas, Tarija y Entre Ríos hasta llegar a Villamontes, donde nos dieron el armamento. Yo formaba parte del Regimiento de Infantería Campero y combatí en las batallas de Cañada Esperanza, Cañada Chile y Cañada Strongest.
Era huérfano y al terminar el colegio me fui a la guerra, al igual que mi hermano Miguel. Creo que no haber sido por la guerra, hubiera seguido estudiando... (empieza a llorar) Salí evacuado porque me enfermé. Antes de ir no me faltaba nada, no había cosas ostentosas; lo necesario para vivir. Yo fui a la guerra por patriota, a defender a mi país. Pasada la guerra, sólo recibimos medallas... nada más.
Actualmente, Bolivia es una lástima, todo es robo, asaltos y crímenes. Antes era más tranquilo, ahora es totalmente diferente.