La CAN, Bolivia y la Unión Europea Lo que no conviene es hacer un conflicto de este tema, cuando no ha sido elaborado el documento que regirá las relaciones entre los dos bloques de países. Y menos corresponde que nuestros gobernantes expongan criterios ofensivos contra los presidentes.
El Gobierno peruano ha denunciado que Bolivia se propuso frenar la firma de un Tratado de Libre Comercio (TLC) entre la Comunidad Andina de Naciones (CAN) y la Unión Europea (UE), lo que podría derivar en el perjuicio de la economía de esta región del continente.
El presidente Evo Morales invitó a su homólogo peruano, Alan García, a visitar Bolivia y tener un debate sobre el tema del TLC con la UE, pero el Gobierno del vecino país rechazó la propuesta con el criterio de que esta clase de temas merecen un tratamiento serio y no político, de corte proselitista.
La oposición a ese ofrecimiento impidió que se conozcan los argumentos de los mandatarios de ambos países sobre este asunto, tan importante para la economía regional.
García dijo que, gracias a los TLC que Perú firmó con diferentes países, se ha logrado mejorar la economía de su nación, al punto que el 2007 registró un crecimiento de 9 por ciento, un poco más del doble del que tuvo Bolivia. Morales tiene sus objeciones, sobre todo dirigidas a normar la participación de empresas extranjeras en áreas sensibles para el medio ambiente y en la explotación de recursos naturales no renovables.
Las negociaciones entre la CAN y la UE no han llegado a tocar esos temas y es probable que cuando se reanuden las conversaciones, por el momento paralizadas, los expertos de ambos bloques de países tengan la oportunidad de revisar todos los aspectos de interés mutuo.
Lo importante es admitir que esta clase de acuerdos son producto de negociaciones cuidadosas. No existen textos prefijados, pues las partes van elaborando los puntos después de un detallado conocimiento de cada uno.
Por lo tanto, los puntos de vista del Gobierno boliviano podrían ponerse sobre la mesa de las negociaciones cuando haya llegado la consideración de cada uno de los temas sobre los que tiene observaciones. Mientras tanto, sería bueno que el Ejecutivo dé luz verde a la reanudación de las negociaciones; habrá que confiar en la capacidad de los expertos nacionales para que impulsen una buena defensa de los puntos de vista de Bolivia.
Lo que no conviene es hacer un conflicto de este tema, cuando todavía no ha sido elaborado el documento que regirá las relaciones entre los dos bloques de países. Y menos todavía corresponde que nuestros gobernantes expongan criterios ofensivos contra los presidentes de naciones amigas.
La posibilidad de que se llegue a firmar un TLC entre los dos bloques abriría las puertas de Europa a un sinfín de productos bolivianos, con lo cual se beneficiarían tanto los productores como los exportadores. Esta próspera situación se reflejaría también en la creación de empleos.
Es probable que una reanudación de las negociaciones permita a los países andinos plantear ante la UE el tema de los inmigrantes ilegales que llegaron al Viejo Continente desde Sudamérica. Por lo pronto, la CAN entregó el jueves a la UE una carta en la que plantea su preocupación por las inminentes medidas a adoptarse en contra de los inmigrantes sin papeles.
El diálogo, así, no sólo daría lugar a la firma de un acuerdo ventajoso para la región, sino que abriría un espacio de negociación para todos los temas de interés de los países de la CAN.