El someter a la ciudadanía a varios procesos electorales de forma continua puede terminar saturando al electorado y deslegitimizando este mecanismo de decisión democrática, según la opinión de tres analistas.
“Está claro que multiplicar los referendos puede terminar fatigando a la población. La gente participará menos. Además, ocasionará gastos financieros a un Estado pobre como el nuestro”, señaló Jorge Lazarte, ex vocal de la Corte Nacional Electoral.
Para Lazarte, la regulación sobre la cantidad de consultas —la Ley del Referéndum estipula que sólo se puede realizar una consulta nacional por cada periodo constitucional— no está funcionando de forma adecuada.
“Ahora la lógica es la de imponer las consultas a través de situaciones de hecho, lo que puede dar lugar a que esto no tenga nunca un fin”, aseguró Lazarte.
Sobre el mismo tema, el constitucionalista Ricardo Paz advirtió que cuando hay muchos procesos electorales, éstos terminan por saturar al electorado.
Esto causará que “los niveles de ausentismo sean muy altos. Hay que tomar en cuenta que siempre en los referendos hay más ausentismo que en los procesos electorales normales. Esto porque la gente tiene mayor interés en elegir representantes que en definir políticas”.
La misma opinión fue compartida por el analista cruceño Juan Antonio de Chazal. “El referéndum es una de las instituciones jurídico constitucionales con mayor legitimidad, pero cualquier abuso que se haga ocasiona una pérdida de legitimidad”.
Para el abogado, el desgaste de la dirigencia política está llevando a que proliferen las consultas, “que en una democracia representativa tiene ciertos límites”.
Puntos de vista
“Aparece como un antídoto” JORGE LAZARTE, ex vocal de la CNE.
“Hay que establecer que las distintas formas de referéndum se han incorporado en la CPE actual y están multiplicados en el proyecto de Constitución en nombre de la democracia participativa. En un contexto de crisis de la idea de representación en Bolivia, la democracia participativa aparece como un antídoto frente a la crisis de representación.
Desde ese punto de vista, la democracia participativa tiene sus virtudes pero también sus patologías. Una es el creer que la democracia sólo funciona con democracia participativa; que cuanto más participación, hay más democracia. Hay momentos en que la participación democrática termina asfixiando a la propia democracia”.
“Se opera de forma tramposa” RICARDO PAZ, sociólogo y constitucionalista.
“Si bien (en los procesos electorales) se está apelando al pueblo, al soberano, se está operando de una manera tramposa ya que no se le está dando a que resuelva una cuestión estructural real. Se lo está distrayendo, haciendo que se canse y se sature. Eso es peligroso porque puede llegar a confundir ese ejercicio, de ir a votar a cada instante, con la democracia. Y puede llegar a cansarse del sistema mismo. El pacto social está quebrado, y mientras no lo restituyamos y no volvamos a respetar el imperio de la ley, no vamos a resolver nada. No se resuelven las cosas cambiando presidentes o prefectos. El país se encuentra en una crisis de Estado y necesita reconstruir su contrato social y construir un pacto social”.
“Causa pérdida de legitimidad” JOSÉ ANTONIO DE CHAZAL, abogado constitucionalista.
“El referéndum es una de las instituciones jurídico-constitucionales con mayor legitimidad. Pero cualquier abuso que se haga de este tipo de instituciones ocasionará una pérdida de legitimidad. El pueblo ya no valorará adecuadamente lo que significa un referéndum. El desgaste de la dirigencia política en Bolivia está llevando a que proliferen las consultas tipo referéndum, que en una democracia representativa tienen un cierto límite por la razón y por las propias características de ese tipo de consulta. Creo que todo exceso afecta la importancia de esta institución tan valiosa como es el referéndum y le quita brillo a una gestión de gobierno que no tendría que provocar el exceso de este tipo de consultas”.