Aunque siempre surge la dudosa afirmación de que todo tiempo pasado fue mejor, hay casos que parecen confirmar que sí hubo en otras épocas menos hechos decepcionantes. No se trata, por cierto, de comparar ideologías ni orientaciones económicas, porque de esto ahora no hay nada nuevo ni positivo. El populismo sólo tiene un objetivo: la captura del poder absoluto y, para conseguirlo, se viste con distintos ropajes de izquierda, de derecha, de indigenista, de socialista, de liberal, de fascista, en fin, de cualquier cosa.
Así, puede resultar lo más insólito. Se da, entonces, cabida a toda clase de impostores de la política, de trepadores y oportunistas, y también conviven los vivos de la extrema izquierda, los vergonzantes derechistas de ayer y todos los disfrazados militantes de algún agresivo movimiento social.
Ahora, dos casos para comentar. Hay un nuevo exceso —y van muchos— del presidente de la Corte Nacional Electoral, es decir, de quien fuera columnista —se lo leía en el espacio de don Carlos Toranzo— y que ahora muestra su faceta del desaprensivo funcionario parcializado, empeñado en cuidar su cargo con actitudes innecesariamente serviles.
Lo de hoy: el señor Exeni acaba de lanzarse con un disparate caro. En una dispendiosa publicación en toda una página de un diario —naturalmente a costa del presupuesto de la Corte, que es sostenida por los ciudadanos que contribuyen al erario nacional— anuncia que el Consejo Electoral Andino acreditará observadores para el referéndum revocatorio del 10 de agosto venidero. ¿No habrá otra forma, menos cara, menos comprometida y menos abusiva, para dar una noticia menor, como dar cuenta de que habrá observadores para el referéndum revocatorio; observadores que, por lo demás, pocas veces tienen acceso a los verdaderos hilos de la corrupción electoral?
El señor Exeni tampoco parece muy avispado en las tareas de la comunicación. El periodista de antaño no sabe que esta clase de “solicitadas”, naturalmente pagadas con dinero público, no tienen utilidad, ni como referencia ni como noticia, menos como aclaración. Sólo le servirán al opaco funcionario para mostrar su obsecuencia con el oficialismo, al que recientemente se incorporó. Este caso es una nueva muestra de que la Corte Nacional Electoral ahora tiene un presidente sumiso que avergüenza. Tras su apariencia chaplinesca, el funcionario se empecina en permanecer en un cargo que no entiende ni honra.
Y como ahora los disparates no vienen solos, la cuestionada e ineficiente presidenta ejecutiva a.i. de la Administradora Boliviana de Carreteras, también con dinero de esa institución y a toda página, publica un “desagravio al pueblo de Corea del Sur por los hechos sucedidos (sic) en el Puente Pailas”. No está mal pedir disculpas, ni aclarar hechos, pero con justeza, sin caros panegíricos políticos a favor de quienes le concedieron el cargo que mal desempeña. La señora en cuestión ya tiene muchos problemas por su pobre desempeño en el cargo, y así, es decir siguiendo la tónica extremista de sus protectores masistas, quiere afianzarse con el favor oficial.
Estos casos, que parecen menores, lastiman la confianza que tendrían que captar los funcionarios públicos. Pero, como en el oficialismo hay ejemplos más vergonzosos, esto quedará entre las anécdotas menores que se suceden a diario.
*Sergio P. Luís es profesional independiente.
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