El pasado 19 y 20 del mes en curso, se desarrolló el seminario ´Límites y Desafíos de la Agenda de Seguridad Hemisférica´, en el marco del Proyecto ´Creando Comunidad de Seguridad en las Américas´, que coordina el Woodrow Wilson International Center for Scholars y que organizó el Observatorio de Democracia y Seguridad, abordando como eje principal del análisis y debate a la coyuntura por la cual atraviesa la seguridad y la política exterior en la región andina, en particular, y en nuestra América en general.
La experticia y la capacidad analítica de reconocidos académicos de la talla de: Héctor Saint Pierre, Arlene Tickner, Pablo Celi, Deborah Norden, Carlos Gutiérrez, Rut Diamint, Raúl Benitez, Cristina Eguizabal y Claudio Fuentes, permitió debatir en torno al contexto de las problemáticas que enfrentan las sociedades latinoamericanas en su relacionamiento con el hegemón del norte y con el mundo, en un contexto coyuntural muy complejo, caracterizado por la asimetría respecto de los países poderosos; un entorno de seguridad como ´zona de paz´ y un ámbito económico neoliberal y de apertura comercial, que ha conducido a una apertura al mundo vía la regionalización y los TLC. Es decir, estamos frente a una agenda regional miope que solamente mira las temáticas relativas a la conservación de la seguridad hemisférica y al comercio, dejando de lado esa variopinta gama de complejidades que conviven y se equilibran tenuemente en la región.
Es del caso anotar que si bien la trilogía: cooperación, militarismo y unilateralismo coexisten hoy en día en Latinoamérica, impera construir una estrategia nacional y regional que logre enfrentar a los desafíos globales de convivencia pacífica y cooperativa, a través de mecanismos de participación ciudadana como instancias centrales en la definición de políticas públicas, rendición de cuentas, integración y satisfacción de necesidades básicas, entre otros.
Por otra parte, muy a pesar de la buena voluntad de las administraciones políticas, de las instancias de cooperación y desarrollo y de los avances integracionistas obtenidos hasta la fecha, la región latinoamericana presenta un complicado panorama geopolítico, debido entre otras cosas a que no ha logrado establecerse como un actor unificado en el escenario internacional y por no contar con una estrategia única y coherente de inserción en un mundo cada vez más globalizado.
Sin embargo, hoy l@s latinoamerican@s nos encontramos en una coyuntura proclive a reconocer que los colores variopintos de las aspiraciones humanas no pueden encontrar espacio en la monocromía de un principio ideológico; se necesita autodeterminación, comida e identidad. No una, ni dos, sino al unísono las tres dimensiones de la dignidad.
En fin, si pasar del postulado a los hechos continúa siendo el supremo desafío del ser humano, es tarea imperativa de gobernantes y gobernad@s el traducir en políticas concretas los imperativos de la teoría, demandando la convergencia de esos factores que facultan la coincidencia de tiempo y lugar entre el pensamiento y la acción.
¡Manos a la obra!
*Mariella Pereyra O. es cientista política.
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