Cuando se habla del pasado prehispánico de Bolivia se hace referencia invariablemente a los incas, siendo que se trata de una intervención externa que ha tenido una duración de apenas 60 años. Ha habido un Estado, que a mi modo de ver es nuestro antecedente histórico antes de Charcas. Este Estado es Tiwanaku.
Tiwanaku ha sido objeto más del interés de extranjeros que de los propios bolivianos, con excepción de unos cuantos, entre los cuales sobresale Carlos Ponce Sanginés, quien ha dejado cuatro tomos donde nos muestra lo que se ha podido conocer de Tiwanaku.
Tiwanaku aparece como un Estado regional en el siglo cuarto de nuestra era y en el siglo octavo se convierte en un imperio que dura hasta el siglo XII. Desaparece por causas aún no determinadas. Como imperio se calcula que ha tenido una duración de al menos cuatro siglos y medio, el imperio incaico duró solo un siglo. Como Estado regional se le calcula que tuvo una extensión de 275.000 km2 y como imperio 600.000 km2.
Su territorio abarcaba a lo que es el macizo andino boliviano, donde hasta hace 50 años se concentraba la población boliviana. Se encuentran sus huellas, por el norte, hasta la provincia Franz Tamayo del departamento de La Paz y por el este hasta las provincias Caballero y Vallegrande del departamento de Santa Cruz. Parte de su dominio eran los departamentos peruanos de Puno, Arequipa, Moquegua y Tacna, la provincia chilena de Tarapacá y lo que era nuestro departamento del Litoral. En el sur llegó hasta la parte norte de las provincias argentinas de Jujuy y Salta.
Tal como es Bolivia, era un Estado multiétnico y plurilingüe. Tenía una estructura social piramidal, con un soberano y una élite gobernante en la cúspide. Luego venía una burocracia especializada y un ejército organizado. En el medio de la pirámide estaban los artesanos y en la base la gran mayoría de la población. Poseía un aparato de gobierno que aseguraba el mantenimiento de un orden establecido en lo interno y su defensa de cualquier amenaza externa. Era un Estado centralizado con el poder monopolizado por la élite, la cual tenía privilegios por encima de la sociedad en su conjunto. Era como todos los imperios de la antigüedad y como fue el imperio incaico. Este sistema duró 900 años, por lo que no ha debido ser tan opresivo. Se ha encontrado que gente de todos los rincones del imperio venían a Tiwanaku, lo que significa que le tenían admiración y aceptaban su autoridad.
Según las investigaciones realizadas en las ruinas de Tiwanaku, la Puerta del Sol no es tal y el sitio donde se encuentra ahora no es su sitio original. Además no celebraban el solsticio de invierno, más bien celebraban el equinoccio de primavera, puesto que el equivalente a septiembre era el mes más importante en su calendario. Asimismo, la salida del Sol, al amanecer del 21 de septiembre, coincide con el centro del dintel de la portada principal de Kalasasaya.
Bolivia tiene que aprender muchas cosas de Tiwanaku, pero la principal es que tenemos que ser un Estado ordenado, donde se respete a las leyes establecidas y sobre todo a las autoridades.
*Óscar Espinosa G. es ingeniero y docente universitario.
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