Juan Carlos Iturri señaló que Bolivia se dedica más a la política que a la economía. Aunque todo indica que no será así, sugirió que el gobierno de Evo Morales establezca políticas públicas y reglas claras para atraer y ejecutar inversiones que beneficiarían al país.
Bolivia quedó al margen de las inversiones extranjeras debido a que se dedica más a la política que a la cuestión económica y productiva. Pero fundamentalmente a que el actual Gobierno prefiere las seudonacionalizaciones e incluso imponer a las empresas la obligatoriedad de venderlas al Estado al precio que éste determina.
En un foro organizado en La Paz por la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI), sobre ´Inversión Extranjera e Innovación Tecnológica – Situación y Perspectivas de Bolivia´, se advirtió que en el país no existen las condiciones para atraer Inversión Extranjera Directa (IED) por falta de reglas claras y políticas favorables a la inversión.
Se puso en evidencia que la IED cayó vertiginosamente desde el año 2002. Sólo en el período de la capitalización de las empresas públicas (1997-2002) se recibió la mayor cantidad de inversiones, como nunca antes había ocurrido.
Hoy en día, los inversionistas ven que en Bolivia existe ´incertidumbre y riesgo´, según Beatriz Muriel, panelista del foro y docente de Maestrías para el Desarrollo (MpD) de la Universidad Católica. Las empresas dudan si recuperarán sus inversiones o perderán su dinero. Más aún, ´no saben si les cambiarán los contratos o les expropiarán en cualquier momento´.
(En el marco de la capitalización, las inversiones en 1997 fueron de $us 854 millones; en 1998, de 1.026 millones; en 1999, de 1.010 millones; en el 2000, de 832 millones; en el 2001, de 877 y en el 2002, de 999 millones. En cambio, en el 2006 bajaron a 312 millones).
Coincidió en similares apreciaciones el analista económico Juan Carlos Iturri, quien señaló que Bolivia se dedica más a la política que a la economía. Aunque todo indica que no será así, sugirió que el gobierno de Evo Morales establezca políticas públicas y reglas claras para atraer y ejecutar inversiones que beneficiarían al país.
El hecho real es que al Poder Ejecutivo le ha entrado la fiebre de expropiar. El vicepresidente Álvaro García declaró hace un par de semanas al canal 7 que las estatizaciones durarán unos 20 ó 30 años y que ´seguramente luego vendrá una nueva etapa de apertura de mercado, porque así es la economía, esto no va a ser eterno´. Dijo que ´la economía pareciera que es así: etapas de liberalismo y etapas de presencia del Estado´.
En el seminario-taller de la ONUDI, el representante de la Fundación Bolivia Exporta, Romel Antelo, a manera de ser más ilustrativo, expuso que ´la tarea de traer inversión extranjera a Bolivia es tan difícil como llevar turismo a Irak´.
En otra parte de sus intervenciones, la panelista Muriel remarcó que los impuestos para el sector hidrocarburífero son muy altos, sin embargo, una vez que los precios bajen, no habrá rentabilidad para las empresas inversoras.
El ex ministro de Hidrocarburos Álvaro Ríos Roca, en un informe proporcionado a La Razón, sostiene que si las inversiones en Bolivia no se hubieran parado, en estos momentos se estarían exportando 32 millones de metros cúbicos a la Argentina, Uruguay, Chile y adicionalmente al Brasil, lo que significaría recibir 2.999 millones de dólares.
La producción sería de 72 millones de metros cúbicos diarios, mientras que la actual es de 40 millones.