Quería robarme el nombre de una novela reciente, que amenaza con ´Instrucciones para Destruir el Mundo´, o algo así… Pero, como finalmente estudié en colegio de monjas, fui Hija de María y soy militante de todas las causas perdidas desde que tengo uso de razón, algo así como una Muchacha Guía estructural, me pesó comenzar con una consigna tan negativa y mala onda. Así es que, haciendo gala de la energía que mis militancias pasadas, presentes y futuras pudieran aportarme, me robo otro título, esta vez de Cortazar —¡gran valor¡— y me imagino (total, es gratis) que en un acto de locura grupal y repentina los y las líderes de la política nacional sigan el siguiente modelo para des-armar.
Cerrar el ciclo de la Constituyente, sacando a la reforma y los asambleístas del Limbo, asumiendo lo que ya sabemos: que la incorporación de aspectos críticos y urgentes de inclusión y respeto a la diversidad cultural es inevitable; que el proyecto de Constitución que resultó tiene partes buenas y malas; que la mejor manera de saber si es una Constitución para Todos es que asambleístas y parlamentarios identifiquen lo negociable, trabajen en comisiones y propongan los cambios, y que esos cambios rijan para el siguiente período gubernamental.
Dejar pendientes los estatutos autonómicos, que ya mostraron que tienen adhesión de la mayoría de la población, principalmente urbana, en los departamentos donde hubo votación. Pero,
necesitan de un proceso serio, responsable y sostenido de perfeccionamiento y compatibilización para su correcta aplicación. Y quedarnos con cuatro departamentos autónomos, cada uno por su lado, aumentar el caos y el desconcierto de un país que está viviendo, una y otra vez, el miedo al síndrome de Tupaj Katari, o sea, al descuartizamiento.
Que el Gobierno central reconozca, respete e incremente las responsabilidades de gobierno departamental de las prefecturas. Que en lugar de hacer danzar cifras de una supuesta ineficiencia e incapacidad de gestión y gasto, les cargue tantas responsabilidades que, de hecho, se produzca la descentralización que venimos pidiendo y gambeteando desde hace tantos años.
Derogar la Ley del Referendo Revocatorio y hacer un acuerdo ´de verdad verdadero´ para no volver a hablar de adelantar las elecciones presidenciales. Así se dan las condiciones para que el Gobierno central se centre en mejorar la gestión del Estado, poniéndose metas realistas, combinando medidas coyunturales y asistenciales con las otras, duras y poco propagandísticas, de inversión pública, negociación con los sectores, acuerdos de política internacional, apoyo a los emprendimientos empresariales de todo tamaño con la condición de que sean rentables y no un barril sin fondo de la ayuda estatal, etc. Que establezca pública y transparentemente las prioridades para los dos años y medio de gestión que le falta. Y que no falseen las cifras ni gasten energía en hacernos creer que todo va de maravilla e iría mejor si la malvada oposición no le hiciera la guerra.
Que el Vicepresidente no vuelva a embaucarnos con sus convocatorias a diálogos que abortan a la vuelta de la esquina y que el Presidente se dedique a gobernar haciendo que el gabinete cumpla las promesas electorales del MAS; y que no haga chistes machistas ni sobre política internacional. Y, como dicen los buenos de la Guerra de las galaxias: Que la Fuerza nos acompañe.
*Carmen Beatriz Ruiz es comunicadora social.
Politicosmos
Sin contar con datos científicos y simplemente a ojo de buen cubero, me atrevería a decir que Bolivia es uno de los países más politizados del mundo. Entiendo por tal a un país donde el tema de predominante preocupación y charla es la política.
Cuenta del Milenio y salud
Dejo momentáneamente de escribir sobre enfermedades prevenibles y consejos a la población lectora para mejorar su calidad de vida, para tocar un tema de actual desarrollo y preocupante para los bolivianos
¿Rentistas o propietarios?
Los recursos naturales pertenecen a todos los bolivianos, pero sus beneficios no llegan por igual a todos. Esta es una de las muchas injusticias que hay en el país, y que explica parte de nuestra conflictiva inestabilidad
Democracia en quechua
Que Bolivia no ha tenido ni tiene una política de Estado coherente y de largo aliento en sus relaciones exteriores no es novedad, que ante semejante ausencia los gobiernos hicieron lo que se le ocurría al Canciller de turno con graves perjuicios para Bolivia tampoco lo es.