De cooperativistas a empresarios De acuerdo con la Ley de Sociedades Cooperativas, vigente en el país, es obligatorio que tengan un balance de gestión para distribuir las utilidades. Deben empezar por ahí para "formalizarse" ante la ley.
El cooperativismo minero que se aplica en Bolivia es uno de los más deshumanizados; aunque se sustenta en el principio de "todos para uno y uno para todos", en la realidad no se cumple, salvo excepciones. Entre los cooperativistas existe una aberrante distinción de "clases sociales".
Hay quienes se dedican a acaparar las acciones, a la subcontratación de trabajadores e incluso a la sobreexplotación de la mano de obra de mujeres y niños, de acuerdo con informes de dos parlamentarios, un experto en temas mineros y una autoridad del Poder Ejecutivo, que participaron en la elaboración del Informe de la Semana de La Razón, incluyendo la colaboración del periodista Omar Velasco Higueras
En el país existen 516 agrupaciones que trabajan en el marco de la Ley de Sociedades de Cooperativas, con un total de aproximadamente 80 mil afiliados. En estos tiempos la minería está en auge, de manera que todos los cooperativistas mineros deberían estar gozando de alguna prosperidad, como por ejemplo vivir mejor, dejar de vestir harapos, educar bien a sus hijos y tener una buena alimentación. Pero esto no está ocurriendo, al menos en todos los casos, como debería ser.
Sin embargo, no todo es tan negativo. Muchos cooperativistas han ampliado sus actividades hacia otros rubros, como los ingenios, la comercialización interna y la exportación. De esta manera, están convirtiéndose en empresarios, que es lo ideal. Todos los cooperativistas deberían tener como meta de desarrollo colectivo y personal constituirse en empresarios. No deberían olvidar que Simón I. Patiño, en sus comienzos, fue sólo un rescatista de minerales y luego se convirtió en el mayor empresario que ha tenido Bolivia, al punto de que figuró entre los grandes millonarios del mundo.
Ahora que hay tanta demanda de minerales y que los precios están tan elevados como jamás sucedió en el pasado, es la oportunidad para que los cooperativistas mineros dejen de ser los parias del país, pese a que producen para la exportación la tercera parte del zinc, plomo, plata y más o menos dos terceras partes de estaño. Tienen que convertirse en empresarios, para tener acceso a las inversiones y en particular a la Bolsa de Valores de Bolivia, con lo que podrán ampliar y extender sus operaciones sin límite alguno. La demanda de minerales en el mercado internacional y en especial en China va a continuar por décadas.
Este inmenso país que, desde hace más de 20 años, aplica la política del mercado libre, ha logrado extraer de la pobreza a casi 300 millones de su población. Le quedan todavía 1.000 millones de pobres, por lo que seguirá siendo un mercado insaciable por tiempo casi indefinido.
Nadie mejor que los cooperativistas para dominar todos los pormenores de la explotación minera y también de conocer los parajes que no se han tocado y que con inversión propia los pueden explotar exitosamente. Tienen las condiciones de ser los ricos del futuro y dejar de ser, como sucede actualmente, los serviles de los gobiernos y, peor todavía, los temibles dinamiteros de las ciudades.
De acuerdo con la Ley de Sociedades Cooperativas, es obligatorio que tengan un balance de gestión para distribuir las utilidades. Deben empezar por ahí para "formalizarse" ante la ley.