El gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss, hizo una advertencia sobre las consecuencias que tendrán en las economías del mundo los actuales altos precios del petróleo, advertencias que bien valdría la pena tomar en cuenta, incluso desde un país exportador de hidrocarburos.
Esos altos precios podrían reflejarse en graves déficits de balanza de pagos, dijo el experto. Y, de acuerdo con su visión, algunos países ya están en la lona.
Bolivia podría estar clasificada en la corta lista de naciones libres de estas penurias; pero las dificultades que enfrenta como consecuencia de la caída de la producción de gas, la acercan a las que no tienen hidrocarburos.
Las subvenciones a algunos derivados del petróleo se están volviendo insostenibles para el Estado, como se observa por el incremento de los recursos que se deben destinar a esas cuentas. Con el petróleo internacional por encima de los $us 140 y dentro del país en $us 27, la situación de Bolivia se hace precaria.
Para una Bolivia que exporta cada vez más hidrocarburos, los actuales precios del petróleo hubieran sido música de ángeles, pero, con la producción en descenso, estas noticias semejan más un temor de las consecuencias a corto o mediano plazo.
El Gobierno está buscando crear nuevos ingresos para el Tesoro, como se ha visto en el caso de la frustrada creación de una sobretasa para las utilidades mineras. Se sabe que hay preocupación sobre los recursos necesarios para pagar un bono.
Estos momentos tan tensos de la economía internacional debieran hacer meditar a las autoridades sobre la salud de la economía. Hay que tomar estas circunstancias como un momento en que es preferible no hacer transformaciones traumáticas, que lleguen a afectar al aparato productivo. En efecto, si además de importar diesel, como ocurre ahora, se tuviera que importar más alimentos de los que se importa, porque el aparato productivo hubiera sido afectado, Bolivia estaría en la lista de naciones con graves problemas en su economía, según el FMI.
En momentos como éste, en que el mundo está sacudido por una crisis económica y financiera, Bolivia necesita de administradores hábiles y previsores.