Tras nueve años, Rodrigo Villegas, Rodolfo Ortiz, Christian Krauss y Martín Joffré reunifican la banda más famosa del país con dos ingredientes infaltables: la música y la controversia.
Estallaron botellas, cortinas y lámparas; hasta mesas volaron en el cuarto del hotel cochabambino aquella primavera de 1994. Cuando los músicos se enojaron, llegó la Policía y, aunque no hubo heridos, esa pelea fue el primer final de la banda más famosa del rock boliviano.
- ´Nos peleamos antes, nos peleamos después y ahora seguimos peleando, pero Lou Kass no se separó por eso´, reflexiona Martín Joffré. Con los años, el bajista ha perdido los rizos, no la sonrisa.
- ´¿Cómo vas a decir eso? Si nos dejamos de hablar tres años´... El ´Grillo´ está sincero: ´Ya no nos aguantábamos, era mucha la competencia, el talento´, increpa Rodrigo Villegas. ´Si íbamos a inventar versiones, no me avisaron´.
El vocalista Christian Krauss y el baterista Rodolfo Ortiz oyen.
-´Estamos tocando como antes, pero mejor´, cuenta Rodo.
- ´Así pasa siempre, con peleas y todo´, contrapuntea Christian.
El cuarteto está unido luego de nueve años y comprometido, con todo y contrato, a presentar 12 recitales en tres ciudades del país en la gira La nave Lou Kass.
´Estos cojudos siguen tocando excelente. Juntos hicimos boludeces divertidas, pero ahora, a los 40, tengo fe de que con madurez vamos a pasar la prueba de este julio´. El “Grillo” se puso serio.
Los músicos hacen una pausa en su primer ensayo que, confiesan, han ´gozado como antes´. Y antes son los años 90, cuando se formó la banda y, después, cuando se reencontró en 1999. En medio hubo cuatro discos, fama, separaciones, disputas, egos y una historia que los mitifica y los convierte en los primeros, sino los únicos, rock stars del país.
El Socavón
1989. Christian Krauss había llegado a La Paz después de vivir 20 de sus 22 años en Alemania. ´A los 13 años empecé haciendo congas con grupos de soul y reggae, y en una de esas me animé a cantar´. En los 80 también, pero en La Paz se había iniciado la historia musical compartida de Villegas, Joffré y Ortiz con la banda Fox. ´Teníamos 15 años y armamos una banda de metal con Juan Pablo (Joffré). Martín se fabricaba él mismo su bajo´, recuerda Rodo y ríe con la ocurrencia.
´Venimos de una época cuando en Bolivia no conseguías instrumentos y convertí a una guitarra en bajo, claro que no funcionó mucho´, comparte Joffré.
´Éramos distintos a la mayoría. A mí y al Rodo -ahora habla Villegas- no nos interesaba ir a bailar a una discoteca; preferíamos escuchar rock durante horas´.
1990. El artista Sol Mateo abrió el pub Socavón en Sopocachi, que iba a convertirse en la sede oficial de Lou Kass. ´Yo tocaba en la banda de Drago Dogan y allí entraron Rodo y Martín. A una jam session llegó Christian´, reconstruye Villegas. Y el cantante, entonces enamorado y decidido a quedarse en Bolivia, recuerda que a Joffré lo conoció en la barra, charlando de sus proyectos, que casualmente se unirían.
´Con Dogan grabamos el tema Mama Coca. Por eso el Drago se jacta de que Lou Kass fue su banda de apoyo... y tiene razón -ríe Villegas mientras relata- , pero decidimos hacer nosotros otro proyecto y así, rapidito, nació Lou Kass´.
La nave despega
´Veníamos todos de una escuela que fue tocar desde changos y enfrentarnos cada fin de semana a unos 200 tipos en vivo en el Soca´, evalúa Martín. ´Cuando entramos a grabar, ya teníamos experiencia, por eso llegamos a Discolandia´, apoya Christian.
´En los 90 había unas seis bandas que grababan; ahora son 100 y con más facilidades técnicas; lo malo es que los músicos, que los hay buenísimos, se quedan haciendo tributos y no componen -critica Villegas-. En Lou Kass fue importante el sonido que logramos y las canciones que hicimos´.
Y sus temas, mezcla de reggae, rock y funk, se convirtieron en éxitos: Feel hi, Akasa, Hipnotizados, Resumen paceño, No reces al sol. ´La fuerza de Lou Kass siempre fue en vivo... de lejos Akisitos es el mejor disco´, opina Rodo.
La fórmula es clara para Villegas: ´Lou Kass es resultado de una serie de errores: de no tocar bien reggae ni funk ni rock. De ahí ha salido un estilo único: Lou Kass suena sólo a Lou Kass´.
Placeres y pecados
1993. Lou Kass abrió los conciertos que dio la banda mexicana Maná en Bolivia. ´En el estadio Tahuichi nos apagaron los equipos, desenchufaron los poderes, porque la gente no quería que nos vayamos y eso que venía después Maná. Ahí empezamos a pensar que algo serio pasaba´, recuerda Krauss. ´Yo desconfiaba, apunta Rodrigo, algo estaba medio light´.
Un año después, los Lou Kass llegaron al mismo escenario, pero como plato de fondo, y Azul Azul -entonces Grupo Azul- los teloneaba. ´En el aeropuerto nos esperaban unas 300 muchachas que gritaban, en el hotel habían más´, cuenta Martín. ´Salías a la calle y la gente no te dejaba caminar, pedía autógrafos, fotos, era increíble´, rememora el “Grillo”. Y la imagen del cuarteto ayudaba: ´Algunos periodistas llegaron a decir que sólo éramos chicos facheros de la zona Sur. Imagen, las pelotas: no tocábamos con la imagen. Hacíamos buenas canciones y en eso nadie nos igualaba´.
¿Hubo drogas? Tres de los cuatro evaden la pregunta. ´Bob Marley era la escuela y se relaciona al reggae con droga´, afirma Krauss. ´Nunca hicimos de la droga un eslogan como banda´, contesta Ortiz; pero Villegas es contundente: ´Sí hubo drogas, no para componer, pero sí fue cierto lo del sexo, drogas y rock&roll: hubo fans dentro y fuera del hotel´.
¿Cómo afecta la fama a jóvenes de 20 años? ´Hace daño´, coincide el cuarteto. ´Pero había mucha diversión´, apunta el “Grillo”.
El origen del fin
En la cúspide de la popularidad, Christian Krauss anunció que dejaba el grupo: ´Me casé, nació mi hija y la fama ya se vivía en serio, entonces me dije: ‘Si no me voy ahorita, voy a perder a mi familia’. Me fui y no me arrepiento´, relata el vocalista, que es el único del cuarteto que continúa casado.
Con su partida, la alternativa fue convertir a Lou Kass en trío: ´Cuando Krauss se fue, yo asumí que me correspondía por derecho la voz del líder, lo extraño fue que Joffré pensó lo mismo´, dice Villegas. La razón estaba clara para Martín: ´Yo componía los hits´.
Villegas, Ortiz y Joffré grabaron un disco, en el que bajista y guitarrista pusieron la voz. ´Se lo mandamos a Christian a Alemania y su opinión fue ‘cantan como el culo’´, cuenta divertido el “Grillo”.
¿La conversión al cristianismo de Joffré causó la separación?
´Mi esposa y mi hija me abandonaron; pasaba un momento muy difícil en mi vida cuando di la oración de fe´, explica Martín cuando Rodrigo increpa: ´Lo raro es que te convertiste después que nos separamos y recién el 95 en una revista das testimonio de que habías dejado las drogas por Jesucristo, esa fue una careteada porque, no me van a dejar mentir, nunca te drogaste con Lou Kass´.
´Lo que pasa -zafa Joffré- es que en ese momento Lou Kass había crecido mucho”. Entonces, aquella primavera del 94 volaron las botellas y ocurrió la pelea que destruyó el cuarto de hotel.
Los reencuentros
Años de separación siguieron para los músicos. Villegas se dedicó de lleno al rock y creó la banda Llegas, que acaba de cumplir 13 años. Joffré armó el grupo cristiano Tejilah, produjo bandas jóvenes y se fue a México tras la muerte de su segunda esposa. Ortiz hizo carrera en las letras, publicó dos poemarios y participó en otras bandas como Lapsus. Krauss formó Lick samba y hace años radica en Alemania, donde trabaja en Comercio.
1999. Un viaje armó la posibilidad de un reencuentro que se materializó en agosto con un concierto ante 10.000 personas en el Teatro al Aire Libre. Sin embargo, aquella cita no estuvo exenta de disputas. ´En el primer ensayo se cruzaron los cables y ya hubo pelea´, recuerda Krauss.
Historia, nostalgia y talento hacen que después de nueve años Lou Kass vuelva. La madurez ahora controla los egos. ´Los cuatro somos unas vedettes, pero tenemos un compromiso con nosotros mismos. –explica el “Grillo”–. Es tan potente lo que hemos vivido como banda que somos como ex combatientes que hemos peleado juntos; aquí estamos, cuarentones, y ahora vamos a volver a vivir nuestra guerra´.