La nueva junta de YPFB Lo positivo de todo este proceso es que YPFB, aunque poco a poco, al fin se está poniendo los pantalones largos. Mejor será que sus actuales ejecutivos tomen las previsiones para no cometer los errores que se cometieron en el pasado reciente.
La empresa estatal del petróleo, YPFB, refundada por el Gobierno tras reajustes tributarios a las empresas operadoras, ha dado un paso administrativo que la pone en condiciones de afrontar sus nuevas responsabilidades, abarcando actividades de un amplio espectro en la industria.
Se ha creado la Junta Corporativa, que reúne a las ocho subsidiarias que quedaron bajo la Presidencia Ejecutiva y el paraguas de YPFB, algunas de ellas en ciernes todavía, pero con perspectivas de asumir importantes responsabilidades.
Según la información conocida al respecto, se sabe que este paso administrativo ha sido adoptado sin la participación del directorio de la empresa. Esta es, probablemente, una irregularidad pasajera que el presidente de YPFB, Santos Ramírez, subsanará en cuanto sea advertido de la gravedad de su descuido.
El problema mayor es que la Junta Corporativa no figura en los estatutos de la empresa, lo que tendría que ser reparado mediante un largo procedimiento en el que deberá participar también el Congreso Nacional.
Es probable que Ramírez haya tomado estas decisiones para dar agilidad a los cambios que se avecinan, pero hubiera sido mejor si antes hubiera comunicado que la reforma es impostergable y no puede esperar las modificaciones burocráticas.
Como quiera que sea, sería mejor que el presidente de YPFB diera las explicaciones necesarias para justificar estas aparentes faltas.
Mientras tanto, la empresa estatal del petróleo está tomando algunas decisiones importantes. Por ejemplo, desde el exterior se ha informado que una empresa del sector logró reunir cuatro equipos de perforación para ponerlos a disposición de YPFB. Por lo tanto, si los equipos van a llegar pronto, quizá sea conveniente que Ramírez acelere las decisiones que lleven a elegir los lugares donde serán utilizados. Esta decisión, al parecer poco relevante, tiene que ser tomada después de que se hayan realizado los estudios sismológicos que permitan identificar las estructuras geológicas que se buscan. Cuando se haya cumplido ese requisito, habrá que construir las vías de acceso al lugar elegido para llevar los equipos.
A veces esa etapa dura muchos meses, en vista de que los accesos camineros son muy difíciles. Y entonces llega el momento de montar los equipos y comenzar a perforar. Pero antes habrá que prever la existencia de suficientes tubos para ir asegurando el pozo conforme avanza la perforación.
Son bastantes meses los que separan a este momento de la probable perforación. Y todos saben que perforar no es una garantía de encontrar algo. Es más, las probabilidades de que un trépano dé con una estructura petrolera son escasas.
En fin, lo cierto es que YPFB se está preparando para participar en todas las etapas de la industria petrolera.
Tendrá que cuidar los detalles de las exportaciones de crudo reconstituido, sobre todo después de que se han conocido informaciones sobre un error cometido con una venta por la cual no se habría cobrado. Un detalle nada menor, por cierto.
Lo positivo de todo este proceso es que YPFB, aunque poco a poco, al fin se está poniendo los pantalones largos. Mejor será que sus actuales ejecutivos tomen las previsiones para no cometer los errores que se cometieron en el pasado reciente.