El relanzamiento de ENDE Si bien ésta es una buena señal, porque hace falta una estrategia energética que comprenda también al sector eléctrico, se debe tener mucho cuidado con este nuevo paso de la estatización para no ahuyentar más inversiones.
El presidente Evo Morales amplió el ángulo de los sectores económicos que serán comprendidos por el impulso estatista de su gobierno. La semana pasada anunció que se propone relanzar la Empresa Nacional de Electricidad (ENDE), por lo que podría tomar la decisión de recuperar para el control estatal compañías que operan en el país.
Con este propósito, en la mira del Gobierno se encuentran algunas de las empresas que fueron incluidas en el proceso de capitalización impulsado durante la administración de Gonzalo Sánchez de Lozada: Guaracachi, Valle Hermoso y Corani, y que actualmente son parte del Plan Nacional de Desarrollo, aprobado en septiembre del año pasado.
El anuncio del mandatario Morales se concretó en San Borja, cuando procedía a inaugurar la extensión de la conexión hasta esa importante población beniana. Al parecer, le pareció oportuno mencionar que si el proyecto hubiera estado en manos de empresas privadas, hubiera costado 120 millones de dólares, pero que al estar en poder de la empresa estatal se cotiza solamente en 38 millones de dólares.
No es el primer indicio de que el Jefe de Estado tiene el criterio de que las empresas privadas sólo piensan en la plata, mientras que las estatales en la patria. De hecho, el jueves, durante el acto de relanzamiento de ENDE, enfatizó en que "la luz, el agua, las telecomunicaciones, son un servicio básico y un derecho humano, y no pueden ser un negocio privado".
La decisión gubernamental de incluir al rubro eléctrico en su afán estatista llega cuando se presentan dudas sobre el sector, debido a que no se han registrado inversiones suficientes para ir cubriendo la creciente demanda. Ésta es una preocupación de los países sudamericanos.
De acuerdo con la opinión de diferentes expertos del sector, no habría que descartar que se presente una situación de escasez que obligue a la región a someterse a un racionamiento de energía hacia fines de este año.
Lo destacable es que el Gobierno nacional ha decidido poner en la mira un sector muy importante para el desarrollo del país. Si bien ésta es una buena señal, porque hace falta una estrategia energética que comprenda también al sector eléctrico, se debe tener mucho cuidado con este nuevo paso de la estatización para no ahuyentar más inversiones.
El propio Primer Mandatario se ha referido con entusiasmo también a las posibilidades de utilizar los recursos geotérmicos con que cuenta el país. Sin embargo, no hay definiciones claras sobre el sector hidroeléctrico, aparte de algunas gestiones realizadas ante las autoridades brasileñas acerca de las dos represas que el país vecino construye sobre el río Madera.
Tampoco ha habido una respuesta a la propuesta del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, para concretar una represa binacional sobre el río Mamoré, que fue planteada para compensar a Bolivia por el hecho de que las represas sobre el Madera pueden inundar parte del territorio boliviano.
El anuncio de Morales sobre ENDE podría ser la oportunidad para cubrir los vacíos de la política energética y, si fuera posible, llegar a elaborar una estrategia coherente para el sector. Ésta es una cuenta pendiente de los últimos gobiernos.