Triunfal regreso de Lou Kass Anoche, ante un millar personas, el cuarteto demostró por qué fue el más famoso del rock boliviano. Público de todas las edades gozó el recital.
CONCIERTO • El cuarteto más famoso del rock boliviano en su reencuentro después de nueve años.
La guitarra de Rodrigo Villegas quebró la oscuridad del escenario. Segundos después, no estuvo solo: Martín Joffré armonizaba con su bajo. El tercero fue Rodolfo Ortiz que, baquetas en mano, se colocó ante la batería. Cuando el trío ya emocionaba al público, entró el vocalista, Christian Krauss, y la ovación fue unánime. Así, pasadas las 21.30, anoche comenzó el primero de los cinco conciertos paceños del reencuentro del cuarteto Lou Kass.
El saludo fue musical: Hipnotizados y Escrúpula ganaron los aplausos de las casi mil personas que llenaron el cine 16 de Julio. “Gracias La Paz, es bueno estar en casa”, dijo Krauss antes de iniciar la tercera canción, Estrabismo, y a esas alturas la gente —adolescentes, jóvenes y cincuentones— ya estaba de pie. Muchos, saltando delante del escenario. Dos años, un tema del primer álbum del cuarteto, antecedió a Resumen paceño, Despierta y una versión extraordinaria de Akassa.
Los músicos, que iniciaron su gira el fin de semana en Cochabamba volteando taquilla, ahora estaban juntos en un escenario paceño después de nueve años. Hablaron poco y sólo para sazonar de anécdotas el concierto: "Esta ha sido La nave del estrés", dijo Krauss en alusión al título de la gira (La nave Lou Kass), y Villegas contó que, durante la prueba de sonido, Ortiz sufrió el robo de su vehículo.
En las pausas entre canciones, la gente ovacionaba al grupo al estilo de barra deportiva: “Capos”, gritaban voces masculinas, y dos chicas lograron burlar la seguridad para subir al escenario y robarles besos a los músicos.
El hombre lobo dio la oportunidad para que se luzcan la guitarra del Grillo y el bajo de Martín; en Chico predecible hizo de las suyas la batería de Rodo; en No compro pomadas brilló prístina la voz de Christian; pero el público fue el protagonista cuando cantó a rabiar No reces al sol, Por qué eres tan bella, Feel hi y Help, tema con el que el cuarteto intentó despedirse.
Gritos y aplausos obligaron a los músicos a volver y ofrecer dos canciones finales: La Torcida y Woman no cry.
Tras dos horas de saltar, bailar, cantar y disfrutar la nostalgia, la gente se fue satisfecha.
Los Lou kass demostraron que pese a los años, las peleas y los kilos, armonizan como siempre o mejor.