Invitamos a los lectores a dar a conocer libremente sus comentarios y sugerencias. Les pedimos ser breves —de lo contrario nos tocará editar sus cartas— y argumentar sus ideas. Sus misivas tienen que estar acompañadas de una fotocopia del carnet de identidad, y en el caso de un e-mail, de un número de teléfono en el que podamos contactarlos. Ningún documento que se nos envíe será devuelto.
Crítica al Alcalde por la propaganda De: WÁlter Mercado Betancourt Jubilado. Ex intendente municipal Para: Director de La Razón
El lunes 7 de julio de 2008, mes aniversario de la fundación de La Paz, el Alcalde paceño, encargado de proteger de todos los abusos a nuestra ciudad, nos hace el obsequio más grande que jamás había recibido nuestra querida ciudad en su vida republicana. El alcalde Juan del Granado, o Juan Sin Miedo, nos demostró el gran cariño de un cochabambino hacia los paceños. Su regalo y el de sus militantes ´Sin Miedo a ensuciar la ciudad de La Paz´ consistió en ´adornar´ La Paz con inmensas propagandas a todo color en las principales avenidas, plazas y calles...
La Razón fue el órgano de prensa que salió en defensa ante tal abuso e ignorancia de la autoridad edilicia, movilizando a sus periodistas a investigar los motivos por los cuales Juan Sin Miedo castigó a La Paz ensuciando con pintura y dejando todas las paredes, paseos, avenidas y monumentos un asco (...).
Insinúo a todas las autoridades del país a llamar a ciudadanos patriotas, honestos, capacitados, enemigos de toda corrupción para servirnos como alcaldes, prefectos, ministros, diputados, senadores y, principalmente, presidentes. Dejar a un lado a autoridades prestadas como es este caso: un cochabambino es el Alcalde de los paceños (¿?).
Los cívicos paceños sólo despiertan cuando hay elecciones (...).
Una reflexión sobre las FFAA y su papel De: Leónidas Claure Calvi C.I. 224557 LP Para: Director de La Razón
En su edición del 06-07-08 aparece la exhortación al Alto Mando Militar de las FFAA, solicitada por el Cuerpo de Generales y Almirantes del Servicio Pasivo, documento éste redactado con respeto y valentía, que devuelve la confianza en nuestra institución tutelar, tan venida a menos en esos últimos años.
Conviene destacar algunas frases como: ´Aún conservamos intactos y bien arraigados los valores espirituales y morales bajo los cuales hemos sido formados´. Quiere decir: señores militares que no han mancillado el glorioso uniforme vistiendo poncho rojo; que no han recibido humillantes ´bonos de lealtad´; que no ejercieron cargos de cónsules ni presidentes de instituciones públicas (léase Aduana Nacional); que no dinamitaron; que no fueron humillados por contrabandistas; que no vendieron municiones, etc. En resumen, que cumplieron su misión con honor.
Es muy significativo cuando anotan: ´el sometimiento al que se prestan ha llegado a límites denigrantes, que nos avergüenzan y nos llenan de estupor e impotencia´ (en referencia a los mandos actuales). A propósito, el general de Ejército Jorge Moreira se manifestó con valentía sobre ´el indignante silencio´ de nuestros comandos frente a la intromisión del célebre ´bocón´ Chávez (no mencionemos sus otros apodos por falta de espacio). (La Razón 19-04-08).
En una carta mía publicada benévolamente en su prestigioso matutino en la fecha arriba señalada, decía: ´Imagino que los señores oficiales que prestaron declaraciones (Informe de Lunes), aún sin identificarse, que no constituye cobardía, sino cautela, pueden dar la cara en su debido momento´. La exhortación, motivo de la presente, parece un valioso anuncio de que en nuestra FFAA hay gente que razona, digna, de honor, que alerta sobre el peligro que acecha al país, que no extiende la mano para recibir dádivas de un sujeto que lejos de resolver los grandes problemas que afligen a un país hermano (ranchos, pobreza, criminalidad) reparte cheques que nuestro Presidente se encarga de distribuir, haciendo el ridículo papel de ´pagador´. Todo lleva a sospechar que es nomás una vox populi aquello de que ´Chávez manda, Evo cumple´.
Una mina, un sueño, una familia... drama De: Humberto Mendoza SandÓval Concesionario de una mina de sal en la provincia O\'Connor de Tarija. Para: Director de La Razón
El año 1998, después de onerosos e interminables trámites, me adjudiqué una mina de sal, ubicada en la comunidad de Taquillos, provincia O\'Connor de Tarija. Jamás imaginé que esta iniciativa empresarial, compleja, riesgosa y sacrificada, iba a convertirse en una tenebrosa historia de lágrimas, desventuras insufribles, vivencias trágicas y juicios penales interminables.
...Invertí todos los ahorros de una vida ofrendada al trabajo, en faenas propias de cualquier campesino boliviano, fotógrafo, vendedor de pacumutos, transportista, y por último como un mediano empresario minero. Invertí en maquinaria pesada, en camiones, ingentes implementos de trabajo, y en edificar una pequeña casa de hacienda a pasos de la mina... Fueron múltiples los préstamos bancarios y sus respectivas hipotecas (...).
Después de trabajar la mina durante cinco años, en forma absolutamente pacífica y armoniosa, llegó la época del terror. Primero fueron amenazas sicológicas, notas escritas por un llamado sindicato de Taquillos, dándome plazos de ocho, cinco días, para que abandone la mina. Desde un comienzo, la amenaza de muerte fue el arma más usada por este grupo delincuencial.
Luego vino el terror, el uso indiscriminado de la violencia. Bloquearon el camino que conduce a la mina, con troncos, palos, piedras. Este primer bloqueo duró tres años. Fueron enormes los perjuicios económicos... Peregriné por todas las instancias judiciales e innumerables autoridades. Nunca conseguí la justicia, todo Tarija conoce del vía crucis que pasé y estoy pasando (...).
...El grupo mafioso en cuestión, un día copó la Fiscalía de Entre Ríos y, usando chicotes y garrotes, obligó al doctor Richard Márquez Campero, fiscal de Entre Ríos en aquel entonces, a que les entregue el cuaderno de investigaciones de mi caso. Lo coaccionaron a escribir una resolución contraria a la ley.
En Entre Ríos intentaron matarnos, a mis hermanos y a mí, con un despliegue de violencia que no tiene precedentes en la benemérita población; usaron palos, machetes, látigos y piedras con el objetivo de lincharnos. Toda esta acción vil y salvaje llevada a cabo en plena plaza central de Entre Ríos, a la luz del día y teniendo como testigos a todos los vecinos del lugar.
La opinión pública nacional debe conocer que el lunes 16 de junio de este año esta banda avasalló la mina; y blandiendo hachas, machetes, garrotes y piedras, amenazó de muerte a mis trabajadores y a los choferes de cuatro camiones, expulsándolos de la mina (...).
Contra ellos me estoy volviendo a querellar por asociación delictuosa, tentativa de homicidio, amenazas de muerte, robo agravado, sabotaje, atentados contra la libertad del trabajo y otros más... aunque sea lo último que haga en mi vida, no descansaré hasta ver a todos estos delincuentes recluidos en la cárcel de Morros Blancos (...). Invoco a las autoridades judiciales pertinentes para que impongan una sentencia ejemplarizadora a estos individuos que actúan con total impunidad, chantajeando, extorsionando; amenazando a gente honesta que lo único que aspira es trabajar en paz.
Las costumbres urbanas de La Paz De: D. Margot Lazo de la Vega Trabaja en el Instituto de Ecología de la UMSA. Para: Director de La Razón
Como buena ´colla´, me causa mucha satisfacción el comportamiento de los paceños al abordar un vehículo público. Como norma de buena conducta paceñista, manifiestan un saludo reverente traducido en un ´buenos días´, ´buenas tardes´ o ´buenas noches´, lo que emociona a los pasajeros que abordan el vehículo y, al unísono, la respuesta no se deja esperar con un concierto de voces combinadas, matizadas con angelicales voces de niños. Este espectáculo va decorado con notas musicales de una cumbia villera, que escapan por la ventana acompañadas por versos de profundo lamento del intérprete que lejos de combinar con el compás la letra, describe un desgarrador amor no correspondido.
Asimismo, conmemorando un aniversario más de mi querida La Paz y como buena paceña, con orgullo me califico ´ch\'ucuta´, ´colla´, ´pico verde´ y muchos adjetivos calificativos que nos dan a los paceños, algunas veces de manera despectiva, otras amistosamente; prefiero quedarme con esta última.
De igual manera, con mucho pesar considero también lo que ya forma parte de nuestra cultura, el afán de todos los días en La Paz por ser sede de gobierno, la realización de marchas de protesta formando una coreografía del desempleo o el subempleo alrededor de los semáforos, personificando a un teatro de escenario de títeres protagonizado por los gobernantes, según su conveniencia. Es el frotarse de cuerpos en los micros, el depósito histórico de olores y sinsabores en el anhelo de un cuarto propio, la familia encandilada ante la televisión, el santiguarse de los taxistas al paso de los templos, la incursión jubilosa y amedrentada en la vida nocturna.
Como una de las ciudades más grandes, tiene una asombrosa semejanza a países lejanos. En las principales calles todo tiende a la conjunción de los paisajes extranjeros: la estética unisex, la avalancha de casitas de clase media, los restaurantes con enormes y deslumbrantes letreros luminosos, los centros comerciales, las mansiones de los corruptos construidas para el asombro; sin embargo, estamos en medio de los desastres, en el suministro del agua, en la vivienda, en el transporte, en las opciones de trabajo, en la seguridad pública.
Me invade la nostalgia de antes cuando el catastrofismo no sojuzgaba los espíritus y no regía la catástrofe; en La Paz se permitían leyendas más específicas y optimistas, atmósferas que educaban o mal educaban la sensibilidad, sitios que por sí solos representaban estado de ánimo, tranquilidad, paz, respeto y confianza en las noches orgiásticas en las cuales no se expediría el certificado de madurez. Ahora, a pesar de que este documento es imprescindible para ingresar a los antros de diversión, no existe una garantía de buen comportamiento, ya que es allí donde se expenden con mayor facilidad bebidas alcohólicas y droga, con la venia de las autoridades.
Pese a tantas vicisitudes, considero que La Paz es una ciudad hermosa y tan cosmopolita que acoge a los hermanos de los demás departamentos y del mundo dando lecciones de solidaridad, entendimiento y trata de mantener la paz tan deseada por todos.
´Los discordes en concordia, en paz y amor se juntaron y pueblo de paz fundaron para perpetua memoria´.