Consejo suizo para la economía de Evo El embajador Rossi opinó que Bolivia tiene grandes desafíos por delante, que deberían ser superados sobre la base del diálogo y la concertación. Ningún extranjero había pronunciado estas certeras palabras referidas a la actualidad del país.
El embajador de Suiza en Bolivia, Marco Rossi, apeló a palabras muy precisas para reflejar su criterio sobre lo que debería hacer el país con el objetivo de progresar y lograr mejores niveles de bienestar para sus habitantes.
El diplomático dijo que el Gobierno nacional debería hacer todo lo posible por insertar a Bolivia en la economía mundial. No indicó que tendría que abstenerse de hacer lo contrario; esto queda como sobreentendido.
Estas afirmaciones no pueden pasar desapercibidas. Salen del representante de un país muy pequeño que, sin embargo, es uno de los más ricos del mundo a pesar de no tener recursos naturales; los mejores recursos suizos son la industria y la capacidad de trabajo de su población. Todo ello, complementado con líderes inteligentes que supieron, en todo momento, tomar las decisiones precisas para beneficiar a toda su gente.
Lo dice el representante de un país que, a pesar de ser pequeño, es una confederación que reúne a 23 cantones, que cobija a las regiones francesa, italiana y alemana, donde se habla cada una de esas lenguas. Un país que tiene una capital formal —donde funciona el Parlamento— que es Berna, y una capital económica, que es Zúrich. El congreso de la confederación se reúne cada año para elegir al Presidente, de tal modo que todos los que ocupan el cargo solamente piensan y actúan buscando el bienestar de los habitantes.
El consejo del embajador Rossi, por lo tanto, tendría que ser muy bien escuchado por los bolivianos, pues el país presenta regiones bien definidas, aunque con la diferencia de que cuenta con recursos naturales, además de una población con grandes condiciones para el trabajo productivo y el progreso, como queda claro cuando se observa a los bolivianos que viven en el exterior.
Si hay un país en el mundo que ha sabido sacar ventaja de sus relaciones con el resto de la comunidad internacional, ese es Suiza. Además de resolver con inteligencia los detalles de su composición interna tan diversa, ha encarado con sabiduría su inserción en el mundo.
Los pueblos trabajadores e industriosos necesitan, para progresar y alcanzar niveles de bienestar envidiables, sólo de líderes capaces e inteligentes, que no se ocupen de acentuar las diferencias, sino de encaminarlas hacia el bien común.
El embajador Rossi fue escuchado con atención por los periodistas que asistieron a un desayuno-trabajo. Sus opiniones no sonaron a impertinencia, sino a consejo de parte de un país amigo. Opinó que Bolivia tiene grandes desafíos por delante, que deberían ser superados sobre la base del diálogo y la concertación. Ningún extranjero había pronunciado estas certeras palabras referidas a la actualidad del país; palabras de las que espera mucho la ciudadanía, aunque los líderes políticos, con su accionar, no parezcan tomarlas en cuenta.
Cuando la Iglesia Católica, otrora decisiva para crear climas de diálogo, ha sido descartada; cuando la OEA ha sido descalificada como mediadora, llega el momento de que los bolivianos exijan a sus líderes un comportamiento más responsable.
Hace un año, el presidente Evo Morales prometió que Bolivia "se convertirá en Suiza en los siguientes 10, 15 ó 20 años". Han pasado casi tres y no hay visos de tan dudosa convicción.