economía en línea Muerto el Consenso de Washington (CW), ¿quién vive? Parafraseo esta conocida expresión de la historia boliviana para colocar en la mesa del debate un novísimo informe sobre crecimiento (The Gowth Report) coordinado por el premio Nobel de Economía Michael Spence y escrito por encargo del Banco Mundial, la cooperación técnica de Australia, el Reino Unido, Suecia y otros países. El documento fue elaborado por una veintena de académicos, empresarios y políticos de varias partes del mundo, y se lo encuentra en: www.growthcommission.org
El reporte es una especie de mea culpa y critica a lo que fue el recetario del CW. Éste fue un conjunto de políticas macroeconómicas y estructurales uniformes para todos los países, impulsadas por los organismos internacionales, que debían llevarlos a la felicidad económica y social. Como es conocido, estas recetas no funcionaron. Una de las conclusiones centrales del reporte es que no hay consenso en términos de desarrollo, que las reglas se las deben escribir en casa; más aún, yo añadiría: en el hogar pequeño, que es la región, el desarrollo local, aunque en el marco de una visión nacional. La conclusión del reporte es algo decepcionante, por ser casi intuitiva, pero el análisis para llegar a este colofón es interesante, aunque tampoco novedoso.
Según el informe, el crecimiento económico no es un objetivo final; en realidad, las metas del desarrollo son el alivio de la pobreza, el desarrollo humano, el ejercicio de la libertad, para mencionar los más importantes. Esta idea se discute desde los años 60 en los ámbitos académicos para resaltar la diferencia entre desarrollo y crecimiento. Sin embargo, nunca está mal repetirla, porque en los países pobres se la olvida con frecuencia. Además, habría que añadir que no se debe creer que los finales del desarrollo son sus instrumentos, es decir las nacionalizaciones, capitalizaciones, reformas educativas o agrarias. Estos son los medios para buscar mejores condiciones sociales de las personas. En Bolivia, con frecuencia se confunden medios con fines.
El reporte es cuidadoso para establecer las condiciones de éxito en términos de desarrollo. Para comenzar, parte de una revisión de los casos célebres de desarrollo en el mundo, definidos como aquellos que han crecido desde el fin de la II Guerra Mundial a una tasa de crecimiento de más de 7% durante al menos 25 años. En este grupo están Botswana, Brasil, Japón y los tigres asiáticos, China, Indonesia, Malta, Omán. Durante los períodos de crecimiento, el ingreso per cápita se multiplicó por cinco (Brasil) y casi 20 veces en Botswana, el pequeño país africano. India y Vietnam también siguen la misma senda. En todos ellos, la pobreza cayó en forma dramática, siendo China el caso más impresionante. Quiere decir que algo hicieron bien y sus enseñanzas pueden ser valiosas a la hora de buscar nuestro propio camino.
Según el informe, estos países tienen algunas características en común que uno podría sospechar que ayudaron a su desarrollo. Aunque huelga resaltar que optaron por varios tipos de políticas públicas para lograr sus objetivos, en algunos casos enfatizaron la acción de Estado y en otros, las virtudes de la inversión privada, los más inteligentes, ambos mecanismos. Primero, conexiones virtuosas con la economía global, a través de: a) la importación de tecnología, ideas y conocimientos por al menos dos vías: inversiones extranjeras y formación masiva de profesionales de posgrado en carreras científicas y tecnológicas; y b) el aprovechamiento de la demanda del mercado mundial. Segundo, estabilidad macroeconómica, una prescripción conocida a la que habría que añadir que debería tener un rostro humano y fomentar el crecimiento. No todas las estabilidades llevan al cielo del desarrollo. Tercero, altos niveles de inversión, tanto pública como privada, pero sobre todo elevada efectividad de éstas. La inversión pública en estos países estuvo alrededor del 7% del PIB, en cuanto la inversión privada llegó a casi 25 del mismo agregado. Cuarto, estos países dejaron que los mercados asignen eficientemente los recursos y tuvieron gobiernos capaces, comprometidos y creíbles, que corrigieron, tanto las fallas de mercado como de Estado. En este contexto, el liderazgo fue fundamental; éste, tuvo una visión estratégica de largo plazo, fue persistente, respetuoso de la institucionalidad y, sobre todo, tuvo la capacidad de construir consensos sociales y políticos amplios. En suma, ´el crecimiento económico es resultado de la operación de las fuerzas del mercado y la inversión del sector público en un contexto creado por un gobierno efectivo´. Quinto, estas economías, con diferentes grados de intensidad, promovieron la inclusión social, entendida ésta como equidad en los ingresos y los activos (educación y salud).
A partir de estas reflexiones sobre casos exitosos de crecimiento, el reporte discute los principales desafíos para los países en desarrollo cuidando de no dar recetas y recomendando la experimentación. Hace sugerencias sobre temas tan actuales como el calentamiento global y la crisis alimentaria. Sin embargo, la recomendación más importante es seguir el dicho del dirigente chino Deng Xiao-ping: ´Cruzar el río sintiendo las piedras´, es decir, con una mentalidad abierta a aprender, a experimentar.
Muerto el CW, ¿quién vive? Vive el consenso del desarrollo local en el marco de un proyecto nacional, aquel que desconfía de los remedios universales pero aprende de las experiencias internacionales.
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