"Quiero mostrar la comprensión entre ambos países" ESTEBAN LARRAÍN, director de “Alicia en el país”, habla sobre la filmación de la historia real de una niña que viajó a pie desde su pueblo en Bolivia hasta Chile.
Mónica Fernández W. Periodista La travesía de una niña boliviana de 13 años, que caminó 180 kilómetros por el desierto de Atacama en busca de una mejor situación económica para ayudar a su familia, inspiró al cineasta chileno Esteban Larraín la película Alicia en el país y fue seleccionada para el Festival de Locarno (Suiza) 2008. El director relata cómo es que conoce a la pequeña y sus impresiones durante el proceso de esta obra de ficción donde toma como base la historia de Alicia Esquivel.
¿Cómo se entera usted de la historia de la niña Alicia? El 2005 apareció en el diario chileno El Mercurio el tema de la creciente detección de niñas bolivianas en pueblos o poblados del norte de Chile que cruzaban la frontera ilegalmente para trabajar en mi país. De los varios casos que tocaba este artículo se habló del caso de una de las niñas más jóvenes, que se llamada Alicia Esquivel, y que viajó de un pueblo, Soniquera (Bolivia) hasta San Pedro (Chile) a pie y que tenía apenas 13 años de edad. El tema como realidad social era bastante interesante, una especie de transformación de Chile y Bolivia que se convertía en las fronteras México y Estados Unidos. Además, estaba el tema ilegal, el trabajo infantil. Lo que más me interesó de este tema fue el viaje —en apariencia—fascinante, mágico, duro, extenuante que podría haber hecho una niña en un terreno árido, con temperaturas extremas día y noche en montañas, insólito de existir.
¿Cómo llegó a contactarse con la niña boliviana? A fines del 2005 viajo hasta Soniquera y llego al pueblo ayudado por los guías bolivianos. En el lugar busqué a la niña Alicia, hablé con ella y su familia. Les expliqué con la mayor simpleza posible lo que quería hacer y ellos aceptaron. Después hubo toda una conversación con las autoridades del pueblo, porque es la comunidad la que toma muchas de las decisiones. De hecho se hizo una votación para ver si yo podría hacer este trabajo y me dieron la autorización. Empezamos a filmar el 2006, la primera filmación la hicimos el 6 de agosto hasta enero del 2007.
¿Qué pensaba al viajar a Soniquera, al ver el camino tan duro al que se enfrentó Alicia? Pasó algo especial. Cuando crucé a Bolivia, sin saberlo estaba yo haciendo en reversa el viaje que Alicia hizo a pie. Fue un recorrido largo de siete a ocho horas en auto en un camino muy malo. Lo que me impresionó mucho fue la profundidad, la emotividad del paisaje. Siempre pensaba “qué increíble que un niño pueda caminar por aquí solo durante tantos días sin perderse, sin morirse de hambre, sin sentir las condiciones del clima”. Era una sensación rara en la que me sentía en un planeta distinto. Por un lado pensaba en la vida de la niña, pero por otro estaba la parte mágica de la historia que, pensada a nivel cinematográfico, tiene una especie de escenario natural muy simbólico y que es lo que se mantiene en el filme.
Según su película, ¿este viaje de motivación económica tiene un trasfondo cultural? Puede ser una historia de análisis serio sociológico, explotación infantil, la inmigración de los países y demás, pero había un elemento un poco más fundacional, un poco más litúrgico, que tenían estos viajes y que yo me enteré estando en estos pueblos. Estos viajes, aunque parezcan chocantes, son bastante tradicionales en estas culturas. Alicia emprendió el viaje con el consentimiento de los padres y cuando yo hablé con su familia, me enteré que viajes así de largos a temprana edad lo habían hecho el papá, la mamá, los abuelos, etc. Estos grandes viajes, de alguna manera, marcaban una especie de transición a la adultez donde el niño de 14 y 15 años pueda transformarse en una persona productiva económicamente y adulta también. Alicia parte como niña de su pueblo, pero cuando llega a Chile no es la misma persona. Es como el viaje al interior de ella misma, lo que termina siendo lo atractivo de la película.
¿Cómo era la vida de Alicia? Es de una familia con varios hermanos de una zona muy pobre. En ese tiempo (2004, año que en que la niña emprende el viaje) hubo un invierno muy duro, la zona estaba muy deprimida económicamente y el año anterior a ese, dos hermanos de Alicia habían fallecido con enfermedades respiratorias y de diarrea. Entonces, la razón del viaje de Alicia era claramente económica. Lo interesante es que detrás de este motivo directo se mantenía inconscientemente esta repetición y resistencia de su cultura de viajes como una tradición casi genética.
¿Qué fue lo que más le impactó al conocer a Alicia? Lo primero que pensé es que seguía siendo una niña, pese a que habían pasado dos años desde su viaje, ella ya tenía 15 años. Me impresionó lo niña que era aún, me imaginaba lo pequeña que debió ser al estar detenida en la frontera de Chile, de donde la deportaron. Es una persona bastante especial para hacer este viaje, no solamente a nivel físico, aunque efectivamente es gente que tiene una capacidad física y de orientación bastante grande.
¿Cómo fue la relación de trabajo durante la filmación? Muchas veces la acompañe a pastear a sus animales y me di cuenta de lo impresionante de la capacidad física de ella. Es una persona muy inteligente, tanto emocional como intelectualmente. Ella no tenía esa timidez normal de la gente de campo. Nos entendimos bastante bien. Durante la filmación, ella se adaptó muy bien a entender la lógica del cine que implica filmar en desorden (no correlativamente). Alguien que no está familiarizado con esa lógica no entendería mucho, pero ella lo hizo perfectamente bien y fue una súper colaboradora. Nos ayudó con el guión, incluso nos corregía de una toma a otra. Fue muy intuitiva y eso habla de una niña muy inteligente.
¿A qué se dedica ahora Alicia, mantienen aún el contacto? Está trabajando en Uyuni como ayudante en uno de los hoteles. Vive con unos tíos y tiene un hijo como de un año que se llama Iván. Ya terminó la escuela. Yo soy su padrino de graduación y nos mantenemos en contacto a través de Juan Pablo Urioste (director de fotografía boliviano). Para el estreno de la película, en octubre de este año, ella viene a Chile. Ahí nos vamos a ver.
¿Piensan proyectar esta película en Bolivia? Con Juan Pablo pensamos, después de estrenar la película en Chile, llevarla. Tal vez lo hagamos en diciembre de este año o en los primeros meses del 2009.
¿Qué es lo que más disfrutó en la filmación de esta cinta? Lo primero, quizá más a nivel de lo que quiero hacer en la vida con cierta sensibilidad de izquierda, fue tratar de colaborar en algo con la “causa” (ríe), por una sociedad poco más justa y solidaria. Y la segunda, mostrar y comunicar algunas realidades o mensajes a través del cine que tienden un poco a la comprensión mutua entre ambos países. Además, quería mostrar un poco más de Bolivia. Yo conozco gente de allá y me la pasé muy bien durante mi estadía y hay prejuicios de ambos lados que están muy teñidos con historias y opiniones preconcebidas. Quería mostrar algo más positivo de ambas realidades, mostrar a la gente de Bolivia como lo que son, personas amabilísimas con ese tremendo esfuerzo que hacen por llegar hasta aquí (Chile).
De perfil
El director.- Esteban Larra’n vive en Santiago de Chile. Es periodista titulado de la Universidad de Chile. Estudió dirección cinematográfica en Cuba e Italia y realizó un máster en Ciencias Pol’ticas en la universidad Par’s VIII, Francia. Su trabajo.- Desde 1997 escribe, dirige y produce sus propios filmes. Temas políticos y sociales de actualidad, pueden describir su actual área de interés. Larraín, con pocos recursos, desarrolló proyectos de gran ambición estética y técnica.