La planta piloto que se instala permitirá realizar las pruebas que definirían los procesos a emplearse para extraer la salmuera y permitir su industrialización. En la fase inicial, se proyecta lograr una producción mensual de 40 toneladas de carbonato de litio.
De manera cautelosa, como siempre debería ser cuando se trata de emprendimientos complejos, el Gobierno inició la construcción de una planta piloto para la eventual explotación de la riqueza de litio en el salar de Uyuni, así como su posible industrialización. Se espera que esté concluida en 18 meses, para lo que se invertirían $us 5,7 millones.
Informes oficiales indican que Bolivia contaría con la mayor reserva de litio en el mundo, pues abarcaría a todo el salar, que tiene 10.000 kilómetros cuadrados de extensión. Datos recogidos por La Razón establecen que las reservas de litio alcanzarían a 8,9 millones de toneladas, las de potasio a 194 millones, las de boro a 7,7 millones y las de magnesio a 211 millones.
La planta piloto que se instala desde el 10 de mayo permitirá realizar las pruebas que definirían los procesos a emplearse para extraer la salmuera y permitir su industrialización. En la fase inicial, se proyecta lograr una producción mensual de 40 toneladas de carbonato de litio, 25 de ácido bórico y entre 80 y 100 de cloruro y sulfato de potasio. En caso de llegar a la fase industrial, se calcula que podrían producirse unas 20.000 toneladas anuales de carbonato de litio.
En 1992, en el gobierno de Jaime Paz Zamora, se llegó a suscribir un contrato de explotación de litio con la empresa Lithco, en ese tiempo una de las dos que existían en el mundo en este rubro, ambas de origen estadounidense. Sin embargo, organizaciones cívicas de Potosí cuestionaron el acuerdo, por lo que tuvo que ser anulado.
Dionisio Garzón, ex ministro de Minería y Metalurgia, destacó la iniciativa del actual Gobierno para explotar el salar, pero recomendó hacer un “zoneamiento” previo para determinar las capacidades y posibilidades del aprovechamiento del yacimiento y su entorno. Agregó que, en forma paralela, se tendrían que desarrollar acciones dirigidas a evitar la contaminación del salar.
En la actualidad, a comienzos del siglo XXI, la industria del automóvil anunció que tiene el propósito de producir vehículos con motores eléctricos, basados en la tecnología de las baterías de iones de litio. De esta forma, se estima que podría disminuir la dependencia de los energéticos fósiles y, al ser de baja emisión de gases invernadero, se estaría en condiciones de limitar los efectos del cambio climático.
La misma tecnología demostró ser interesante para utilizar el litio en las computadoras portátiles, teléfonos móviles y otros aparatos eléctricos y electrónicos, como las agendas conocidas como PDA e incluso los nuevos reproductores MP3. De acuerdo con la información existente, estos usos pueden tener inconvenientes, pero, a su vez, hay en el mercado muchas combinaciones de litio, lo que permitiría una mayor ampliación de sus aplicaciones industriales.
En consideración de todo ello, tendría sentido que exista la predisposición gubernamental a concertar asociaciones con empresas experimentadas en la explotación y la industrialización del litio, que es un metal alcalino, de número atómico, por lo tanto extremadamente ligero, que se funde a 186 grados centígrados. O sea que tanto su explotación, manipulación e industrialización requieren de tecnologías muy avanzadas, que no están disponibles en los mercados ordinarios.