Las reservas petroleras Todo esto pone en evidencia una situación crítica que sólo podría resolverse con una llegada masiva de inversiones al sector, pero de empresas capaces de volcar grandes recursos de veras y no quedarse solamente con anuncios.
Según el experto Hugo del Granado, nunca antes en la historia del país se había dado una concesión territorial tan extensa como la que acaba de otorgar el Gobierno a favor de la empresa Petróleos de Venezuela SA (PDVSA).
Ni siquiera la Standard Oil of New Jersey, nacionalizada en 1937, ni la Gulf Oil, que lo fue en 1969, habían gozado de tantos privilegios como ahora la petrolera estatal de Venezuela.
Si esa concesión produjera el milagro de un incremento de las reservas de hidrocarburos, habrá que felicitar al gobierno de Evo Morales, pues el país atraviesa por un momento muy difícil respecto del futuro de su industria petrolera.
De acuerdo con las noticias difundidas en los últimos días, Bolivia ha perdido el segundo lugar en la lista de países con mayores reservas de gas natural de Sudamérica. Los 18 trillones de pies cúbicos (TCF) de las reservas de gas del país han sido superados por las recién descubiertas reservas del Perú, que ahora han ascendido a 21 TCF, según anticipó el experto brasileño Marcos Tavares, de la empresa Energy Gas.
Hasta hace poco, las reservas bolivianas eran las segundas del continente; se ubicaban detrás de los 150 TCF de Venezuela. Pero ahora Brasil tiene reservas próximas a los 100 TCF, como resultado de descubrimientos en las bahías de Campos de Espíritu Santo, lo que pone a esa nación en segundo lugar, dejando a Perú como tercero y desplazando a Bolivia... al cuarto lugar.
Este orden no tiene mucha importancia, si no fuera que refleja el cada vez menor peso de Bolivia en el campo de los hidrocarburos de la región, lo que es reflejo de su incapacidad de atraer inversiones dedicadas a la búsqueda de nuevas reservas.
La empresa venezolana PDVSA había anunciado, hace dos años y medio, que invertiría 1.500 millones de dólares en Bolivia, pero en este mes de julio indicó que el monto se reducirá a 888 millones de dólares, aunque en sociedad con Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y en el lapso de cinco años. Los expertos en la materia advierten que este último monto permitiría financiar solamente la perforación de dos pozos por año.
Los pequeños incrementos de la producción de gas que se han dado en las últimas semanas son producto de la reapertura de pozos que habían sido sellados en anteriores gestiones, cuando no existía mercado para el gas boliviano.
Lo que ha hecho YFPB es disponer de ese gas para enviarlo a la Argentina, con lo que el promedio diario del volumen exportado a ese país pasó de 1,8 a 2,3 millones de metros cúbicos.
Para tomar esa decisión, YPFB ha debido postergar el proyecto de elevar el volumen de gas destinado a los departamentos de Cochabamba, Oruro y La Paz, que debía ser de 3,6 millones de metros cúbicos, pero que sólo alcanza a 2,7 millones.
Todo esto pone en evidencia una situación crítica que sólo podría resolverse con una llegada masiva de inversiones al sector, pero de empresas capaces de volcar grandes recursos de veras y no quedarse solamente con anuncios.
Si Bolivia va a seguir utilizando los recursos del gas natural para programas sociales tan intensos, sería bueno asegurarse de que el volumen de producción ha de ir aumentando al mismo ritmo que crecen las obligaciones.