Sobre el accidente del helicóptero venezolano, en que murieron cinco jóvenes tripulantes, el presidente Evo Morales hizo un comentario melodramático. Dijo que la revolución que él preside va a costar mucha más sangre todavía, pero que no se va a detener.
Una solución diferente podría ser cambiar a los mecánicos a cargo de los helicópteros. Y así nos ahorraríamos mucha sangre, aunque eso nos quitaría la posibilidad de escuchar otros mensajes melodramáticos.
El Presidente afirmó, a los pocos días, que el accidente podía haber sido provocado por quienes “quieren matar al indio”. En realidad, el único indio en peligro fue uno que pasaba por el lugar y que estuvo a punto de ser aplastado por el helicóptero. Pero también fue lo suficientemente listo como para quitarle el chip a uno de los teléfonos celulares y hacer las llamadas de urgencia. Hay que descartar que haya usado el chip de uno de los accidentados solamente por ahorrar. Será aymara, pero no es amarrete.
Esta campaña electoral extra que estamos viviendo nos está dejando ejemplos del dramatismo de los políticos bolivianos. Para comenzar, es impresionante el spot de Tv en que se muestra el crisol de razas que es Bolivia, con rostros que se van transformando en medio de insultos. Si parece que se transformaran como reacción a los insultos. Y el otro spot, en que se ve a Evo Morales en una metamorfosis que lo transforma de aymara en zambo en pocos segundos. Es impresionante esto de la tecnología de las telecomunicaciones.
La campaña se está poniendo confusa. Ahora no se sabe si las huelgas y bloqueos se hacen para que el sistema de pensiones cambie como lo quiere el Gobierno o cambie como lo quiere la COB. O es que, directamente, esas protestas están en contra de todo cambio.
Dice a propósito un perverso mensaje de la oposición, de esos que quiere voltear al indio, que en realidad el gobierno de Evo Morales se está preparando para hacer la única nacionalización de su gestión, que sería la nacionalización de los aportes de los aspirantes a jubilarse. Van a confiscar los aportes individuales hechos en los últimos 11 años por alrededor de 1,1 millones de ciudadanos.
Y hay otra reforma que se anuncia, aunque no con claridad: la creación del sistema universal de jubilación por el cual recibirían una pensión todos los ciudadanos, ya sea que hubieran hecho o no sus aportes. Una verdadera revolución. El único problema es el que no hay dinero para tanta fiesta. Como dijo Michelle Bachelet en Tucumán, hace pocas semanas, la jubilación universal que se aplicará en Chile será producto de una gran “responsabilidad financiera”. Esto lo comenzó Ricardo Lagos al crear un fondo especial con los impuestos extraordinarios a las exportaciones de cobre. Ahora, la señora Bachelet puede usar los intereses que genera ese fondo para pagar la jubilación universal en Chile, por la cual cada chileno y chilena mayor de 60 años va a recibir por lo menos 300 dólares cada uno, incluso si son pareja.
Pero para eso se necesita tener el sentido de la previsión. Por lo tanto, bolivianos, abstenerse. Nuestras urgencias son otras. Nunca podremos crear un fondo, porque tenemos siempre muchas urgencias. Ningún presidente dejará a su sucesor fondo alguno, que no sea de deudas.
*Humberto Vacaflor G. es periodista.
Los goebbelitos
Joseph Göbbels, ministro de Propaganda de Hitler, sembró las principales calles y plazas de Alemania con altoparlantes que transmitían los enervantes discursos del Fürer y de sus gerifaltes.
Focos sobre Guantánamo
El Gobierno de EEUU podía haber aprovechado la reciente sentencia del Tribunal Supremo —por la que los sospechosos de terrorismo islamista recluidos en Guantánamo pueden reclamar su libertad ante un juez federal—
Futuro “dantesco”
Con el cambio de la Ley de Pensiones están en juego 3.300 millones de dólares, más del 25% del PIB, el total de la riqueza generada por los bolivianos en un año. Dicho de otra manera, buena parte de la riqueza de las clases trabajadores de Bolivia.
Dialogar con la cabeza y el corazón
Estamos ya en vísperas de ese controvertido referéndum que casi todos llaman revocatorio pero en rigor es también ratificatorio y algunos, como mi inefable amigo Coco Manto, prefieren llamarlo “evocatorio”.
Para la historia de la infamia
Las audacias del “comandante” Ortega se incrementaron con el tiempo. Obligaba a su hijastra a que viera con él películas pornográficas.