En 5 ciudades usan baldes para sofocar los incendios EXTREMO • Puerto Suárez y Puerto Quijarro en Santa Cruz, Trinidad, Sucre y Potosí carecen de vehículos o de bomberos.
LA LECHERA DE EL ALTO • La habilidad de los bomberos logró que una cisterna que servía para dar agua a deportistas se convierta en un vehículo que apaga incendios. Da poca agua.
El cuerpo de bomberos de Corumbá, en Brasil, ingresó el 22 de julio a territorio boliviano para controlar un incendio en una residencia ubicada frente a la terminal de Puerto Quijarro. Un cortocircuito inició el fuego en un depósito y las llamas llegaron hasta la casa, informó el diario Corumbá on line el 23 de julio.
El alcalde de Puerto Quijarro, Aldo Clavijo, explicó que no hay bomberos en el municipio y tampoco en la población vecina de Puerto Suárez, en Santa Cruz. Cuando se presenta un incendio, recurren a cisternas de empresas particulares. “Es grave”.
Esas urbes tienen como ventaja estar en la frontera con Brasil, pero en ciudades capitales como Trinidad, Sucre y Potosí, los bomberos apagan el fuego con baldes y hasta con plantas.
“No tenemos nada, sólo baldes y bañadores para apagar los incendios. No tenemos ningún carro a nivel departamental”, dijo el subcomandante de la Policía beniana, Francisco Cambero.
Lo que salva en Trinidad es el apoyo del cuerpo de bomberos voluntarios que sí cuenta con un carro mata incendios que pertenece a la Municipalidad.
Potosí ya mostró su pobreza hace 17 días, cuando los policías acudieron a la población para sofocar un incendio. Todos utilizaron baldes. En la ciudad hay un vehículo mata incendios, pero no funciona. Ahora, la Alcaldía y la Prefectura buscan reparar el vehículo o comprar uno nuevo.
Sucre tuvo dos incendios forestales este mes, ambos se apagaron con ramas de palmeras. “Pero si habría el incendio de una fábrica, o una casa, estaríamos como en Potosí, los bomberos trabajando con la población con baldes de agua”, lamentó el comandante de Bomberos de esa ciudad, mayor Óscar Barriga.
En Cobija, Pando, si el Tonka —el único vehículo que tiene para apagar el fuego— y los efectivos policiales no pueden controlar un incendio, llaman a quienes sí lo hacen: los bomberos del municipio brasileño de Epitaciolandia, quienes cruzan al lado boliviano para ayudar a sus camaradas. En esa ciudad no hay una unidad de Bomberos, sólo policías de otras divisiones que apagan incendios cuando se presenta un siniestro.
El coronel Silvio Magarzo, comandante de la Policía pandina, comentó que si hay fuego “apenas podemos sofocar; en la mayoría (de los casos) tienen que cooperarnos los del frente”.
Oruro no está tan lejos de esa situación; sólo tiene un vehículo que bota agua y seis uniformes incompletos de donación.
Ideas para mitigar la urgencia
1 Podrían descontar Bs 1 de la factura de agua. El comandante de Bomberos de La Paz, coronel Gustavo Daza, sugiere que ante la falta de recursos se podría descontar un boliviano por familia de la factura de agua, dos veces al año. Si se toma en cuenta la cantidad de población, al menos se conseguirían dos millones de bolivianos anuales, dinero suficiente para dotar de implementos a los bomberos.
2 Hay que tocar puertas de la cooperación. Para el subcomandante departamental de la Policía del Beni, coronel Francisco Cambero, cada comandante debe preocuparse por su unidad, “por pedir y exigir los recursos necesarios”. Cambero afirma que es necesario tocar puertas de la cooperación internacional. En su caso, presentó un proyecto a la Embajada del Japón que dotará de implementos por cerca de $us 300.000.
3 Una opción es buscar a ONG para los equipos. Para el comandante Departamental de Pando, coronel Silvio Magarzo, una salida opcional al problema por el que atraviesa la Unidad de Bomberos en esa región fue buscar a los Organismos No Gubernamentales (ONG) para pedirles dotaciones de implementos para esa unidad policial. “Tenemos conversaciones, nos van a dar al menos 10 equipos”.
4 En Oruro piden utilizar los recursos del IDH. En la ciudad de Oruro, el comandante de Bomberos, mayor Fredy Betancour, dice que las unidades de Seguridad Ciudadana, de la Prefectura y Alcaldía deberían utilizar los recursos del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH) para dotar a los bomberos de equipos. “Esto es, más que todo, un pedido que tiene que ser a nivel nacional y no sólo local”.
5 La Policía tiene que presentar proyectos. En Sucre, el comandante de Bomberos, mayor Óscar Barriga, considera que la Policía debe presentar proyectos para que los recursos del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH), de la Alcaldía y de la Prefectura, sean utilizados en ellos. “Debe implementarse de forma adecuada. Las alcaldías y las prefecturas están en la obligación, con el IDH, de dotar a la Unidad de Bomberos”.
6 Una buena táctica es unirse a los vecinos. Julio Cepcel, comandante departamental de la Policía de Potosí, recurrió a la presión para que la Alcaldía y la Prefectura prometan nuevos carros bomberos. “Hemos hecho notas y con presión de la junta de vecinos, la Alcaldía municipal y la Prefectura están cotizando, cada uno, vehículos para nosotros. Yo sugiero que nos unamos a los vecinos”.
Puntos de vista
“Nos silban por las mangueras” RAMIRO SARMIENTO, bombero de El Alto.
“En El Alto tenemos mangas (mangueras) que están rotas, nosotros las cortamos y las acoplamos, las volvemos a arreglar. Cuando llegamos al lugar del incendio la gente también nos silba porque ve que las mangueras están rotas y también ven que el agua se está saliendo por todo lado. Ellos dicen ‘pobres bomberos’, mientras nos siguen silbando y nosotros no sabemos qué hacer. Las mangueras las arreglamos cortando, y como se va reduciendo de tamaño llega un punto en el que son totalmente inservibles”.
“Nuestras botas se derriten” TOMÁS LÓPEZ, bombero de La Paz.
“Los chaquetones (antiinflamables) han llegado aquí a medio uso, no han llegado nuevos, entonces ya están rotos. No tenemos suficiente protección, ya no cubren. No tenemos guantes y las máscaras ya están en mal estado e inhalamos mucho humo. No hay vehículos nuevos, entonces tenemos que pedir ayuda de la Subalcaldía. Nos cuidamos cada cual. No tenemos botas de goma con una planta resistente, que sea resistente al fuego; en un incendio hay toda clase de escombros, nosotros entramos y se va derritiendo. Nosotros nomás tenemos que cuidarnos”.