El 65% de las vivanderas maneja alimentos sin control El documento certifica que la manipulación de los productos cumple las normas básicas de higiene. Para obtenerlo, las vendedoras callejeras de comida deben pasar un cursillo sobre la manipulación de los alimentos.
UNA PARADA PARA COMBATIR EL HAMBRE • Puestos callejeros de venta de alimentos como éste se alzan en las calles de la zona Norte de La Paz. El ají de fideo, a Bs 3, es el más apreciado.
El 65 por ciento de las vivanderas que expenden alimentos en las arterias paceñas no cuentan con el Carnet de Sanidad —expendido por el Servicio Departamental de Salud (Sedes)—, documento que certifica que la manipulación de los productos cumple las normas de higiene.
Así lo informó el mayor Augusto Russo, jefe de la Guardia Municipal, quien considera que esta falta a la normativa pone en riesgo la salud de los comensales. “No podemos saber cuál fue el proceso de preparación de la comida que luego se vende en las calles, porque el alimento ya llega preparado para ser vendido”.
El nutricionista Jaime Callisaya explicó que los alimentos que no son manipulados higiénicamente pueden ser un potencial foco de bacterias nocivas a la salud, y por ende provocar intoxicaciones.
“El carnet de sanidad certifica que la vendedora ha pasado cursos básicos de manipulación de alimentos. Y si no lo tiene, puede ser un riesgo para las personas que gustan de comer alimentos como las salteñas, los rellenos de papa o platos como el ají de fideo”, dijo.
El carnet sanitario es otorgado a la persona que expende los alimentos una vez que ha asistido a un cursillo dedicado a la higiene tanto personal como a la hora de elaborar los productos. El curso cuesta 32 bolivianos y el documento debe ser renovado anualmente. “Una parte del 65 por ciento de las vendedoras que no cuenta con el certificado lo tiene caducado”, señaló Russo.
Además del carnet de sanidad, otorgado por el Sedes, las vendedoras están obligadas por la normativa municipal a mantener en exposición en sus puestos de venta el carnet de manipulación de alimentos, que es expendido por la Alcaldía.
Ambos documentos garantizan al comensal que el alimento que está consumiendo fue preparado bajo las normas de sanidad. Estos dos requisitos deben ser cumplidos, además, por los dueños de los locales donde se ofrecen alimentos y bebidas.
El jueves, el restaurante y salteñería La Gaita, ubicado en la calle Potosí, fue clausurado por la mala higiene con la que se preparaban los alimentos, denunció el jefe de Fiscalización de la Subalcaldía Centro, Carlos Anagua.
Durante los seis primeros meses de esta gestión, 22 restaurantes fueron clausurados por no cumplir las normas básicas de sanidad, mientras que 56 fueron cerrados definitivamente, según el informe de la Guardia Municipal.
Durante las inspecciones a estos lugares se detectó en las áreas de preparación de los alimentos heces de ratones, manteca reciclada, grasa en las paredes, falta de uso de boinas y de guantes.
La tarea de fiscalización se hace más difícil en los puestos de venta callejeros. En un recorrido realizado por este medio en Villa Fátima, se constató que la gran mayoría de las vivanderas no poseen los documentos exigidos por la Alcaldía. Además, se evidenció que las personas que manipulan los alimentos no cumplen normas como el de evitar el tener contacto con los productos luego de manejar dinero.
En ese sentido, Russo recomendó a los consumidores denunciar en las subalcaldías si es que verifican que la dueña del puesto de venta no posee el carnet sanitario o el carnet de manipulación de alimentos. Además, “el consumidor es quien tiene que ver las condiciones en que están servidas las comidas. Y si se incumplen las normas básicas de higiene, entonces se debe presentar una denuncia”, dijo.
“No podemos saber cuál fue el proceso de preparación de la comida que luego se vende en las calles, porque llega lista para ser vendida”. Augusto Russo, jefe de la Guardia Municipal