El 2010 despega el turismo espacial La empresa Virgin anunció que a finales del 2009 iniciará los viajes suborbitales. Más de 250 personas ya están en la lista de espera.
200.000 dólares, tres meses de entrenamiento y listo... El 2010 usted podrá ser el primer boliviano en dar piruetas en el espacio exterior. Lo que hace unos años sonaba a ciencia ficción, ahora se hace una realidad con el lanzamiento, esta semana, de la nave nodriza Eve, desarrollada por la empresa estadounidense Virgin Galactic.
Con un ala de 42 metros de largo, este artefacto será el encargado de propulsar al transbordador SpaceShip 2, que a finales del próximo año inaugurará la era comercial del turismo espacial.
Más de 250 personas procedentes de 30 países —incluidos una decena de argentinos— ya han reservado su pasaje a los vuelos suborbitales que permitirán a los turistas cósmicos llegar a unos 110 kilómetros de la capa terrestre. Una vez allí, los pasajeros podrán observar el planeta Tierra y experimentarán el mundo sin gravedad.
Hasta ahora, la única opción para realizar el turismo espacial era a través de las vetustas naves rusas Soyuz. Este placer, sin embargo, está reservado sólo a los multimillonarios debido a que el costo del pasaje alcanza el exorbitante costo de 20 millones de dólares.
Además de Virgin Galactic, del magnate británico Richard Branson, una treintena de empresas trabajan en la actualidad para conseguir hacer del turismo espacial una realidad asequible para una mayor cantidad de personas.
Los expertos estadounidenses aseguran que para el año 2020 los viajes suborbitales atraerán a cientos de miles de personas de todo el mundo. La empresa Virgin estima que dentro de unos cinco años el costo de sus pasajes podría bajar hasta los 50.000 dólares.
Si bien Virgin lidera la carrera hacia los viajes suborbitales, hay muchas empresas que están desarrollando ya sus propios modelos de naves espaciales. Una de ellas es la Compañía Europea de Aeronáutica, Defensa y Espacio (EADS), que a través de su filial Astrium espera comercializar sus primeros vuelos espaciales para turistas el 2015.
Este proyecto contempla la construcción de “aviones cohete” que podrán despegar desde una pista de aeropuerto como cualquier avión.
Con todo, los primeros asientos en Virgin ya están reservados a estrellas: Angelina Jolie, Brad Pitt, Robbie Williams y, claro, William Shatner, actor de la serie de ficción Star Trek.
El Space Ship Two, de Virgin, podrá transportar a seis turistas espaciales y dos pilotos. La nave estará terminada en los próximos meses y se prevé que los primeros vuelos se iniciarán el último trimestre del próximo año. La frecuencia inicial será de una salida a la semana, aunque se anuncia que se alcanzará paulatinamente los dos viajes diarios.
Una vez cancelada la suma del pasaje, el turista astronauta deberá trasladarse a la base Spaceport America, que funciona como un hotel de lujo, para recibir un entrenamiento de tres días. El futuro pasajero podrá ir acompañado de su familia, lo cual está incluido en la tarifa.
La duración de la travesía espacial, desde que el pasajero aborda el Space Ship Two y regresa a la Tierra, dura aproximadamente unas tres horas. Una vez en el espacio, tendrá cuatro minutos para vivir la experiencia de la falta de gravedad que existe fuera de la órbita terrestre. En este punto, a los turistas se les permitirá desprenderse de sus asientos para flotar y observar, a través de las ventanillas panorámicas, la curvatura de la Tierra.
La nave es una obra de ingeniería aeronáutica sin precedentes ya que regresa a la Tierra por sus propios medios. Es como un planeador triple, compuesto de aleaciones de carbono. Sin embargo, requiere del impulso inicial de la aeronave Eva, que fue presentada el lunes en EEUU.
Este artefacto asciende a 12 kilómetros de altura hasta un punto determinado en el cual soltará al Space Ship que mediante propulsión propia podrá alcanzar una velocidad de 4.000 kilómetros por hora hasta los 110 kilómetros de la capa terrestre.
´La salida del hangar de White Knight lleva a Virgin Galactic a un nuevo nivel y demuestra que este ambicioso proyecto está efectuando avances considerables hacia el objetivo de cumplir operaciones comerciales con toda seguridad´, afirmó Richard Branson el día de la presentación.
A pesar de ello, este viaje de vanguardia no será, para nada, una cuestión de placer y tendrá poco que ver con las extravagancias y lujos a los que están acostumbrados los ricos y famosos. El viaje no incluye comida, baño ni servicios de azafatas. Es por esta razón que los futuros astronautas deberán pasar un riguroso examen de salud que ponga a prueba su sistema muscular, cardiovascular y su capacidad pulmonar. Con datos de EFE, El País, La Nación, El Clarín y Servimedia.