El 6 de agosto quedó marcado por la intolerancia y la división Evo Morales encabezó los actos cívicos en La Paz, y los opositores se concentraron en Sucre y Santa Cruz. En Cochabamba hubo conflictos. La OEA está preocupada.
Los actos conmemorativos del 183 aniversario patrio reflejaron ayer división en el país y un ambiente de tensión en ascenso, producto de los conflictos sociales y políticos, y la cercanía del referéndum revocatorio.
El Congreso Nacional fracturado y los sectores sociales dispersos en dos bloques antagónicos reflejaron este panorama, que provocó llamados de reflexión de la comunidad internacional y de la Iglesia Católica.
En La Paz, el mandatario Evo Morales encabezó los actos oficiales, a los que no asistieron los parlamentarios de la oposición ni el prefecto, José Luis Paredes.
Paredes reveló que una noche antes recibió la visita de dos enviados del Jefe de Estado, quienes le recomendaron no asistir a los actos cívicos para evitar incidentes. “He entendido esa solicitud y acepté no participar, pese a que nosotros hemos organizado los actos”, explicó.
En el acto principal, aunque la plaza Murillo estuvo abarrotada por funcionarios públicos que gritaban a favor de Morales, algunos funcionarios de la Prefectura le gritaron “¡dictador!”, “¡asesino!”, esto último en referencia a los dos muertos durante los enfrentamientos del martes entre mineros y policías en la localidad de Caihuasi, asunto que el Jefe de Estado omitió durante su escueto mensaje a la nación.
En Sucre, los senadores y diputados de la oposición asistieron a una atípica sesión en un salón de la Prefectura. La Casa de la Libertad, donde históricamente se realiza la sesión parlamentaria por el aniversario patrio, fue cerrada a los opositores por una orden que llegó de La Paz, según fuentes oficiales.
Los parlamentarios oficialistas se trasladaron a sus regiones para asistir a eventos que combinaron la conmemoración del aniversario patrio con movilizaciones de respaldo a Morales, como ocurrió en La Paz, donde los asistentes a los actos en la plaza Murillo llevaron pancartas y afiches de respaldo al Jefe de Estado.
En Santa Cruz también hubo tensión. En medio del desfile patrio, un grupo de vecinos vestidos de negro y encabezados por el presidente de la Federación de Juntas Vecinales, Rodolfo Landívar, llegó hasta la plaza 24 de Septiembre y agredió con petardos y gritos a los policías y militares que asistieron al acto acusándolos de “vendidos” y “asesinos”.
En la tarde, Morales llegó hasta el aeropuerto El Trompillo, pero una movilización similar a la que un día antes se produjo en la ciudad de Tarija impidió que salga de esa estación aérea y asista a un acto deportivo.
En Cochabamba, los actos cívicos también fueron empañados de tensión y enfrentamientos verbales entre grupos afines al prefecto Manfred Reyes Villa y al alcalde Gonzalo Terceros, aliado de MAS. “!Alcalde masista!”, “¡vendido!”, “¡maricón!”, fueron algunos de los epítetos lanzados contra Terceros. Ambas autoridades no se dirigieron la palabra.
En Sucre el panorama fue similar. Las organizaciones afiliadas a la COD se anticiparon al desfile y protagonizaron una marcha de protesta contra el Gobierno, que concluyó con un mitin en la Casa de la Libertad.
Al final de la tarde, en Trinidad (Beni) se produjo un enfrentamiento entre pobladores que rechazaban la visita de Morales y mototaxistas que lo defendieron.
La OEA está preocupada por el país
El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, expresó su “profunda preocupación por la evolución de los acontecimientos en la República de Bolivia”, informó ayer la oficina de prensa de ese organismo multinacional.
Según el comunicado, “la situación de violencia, confrontaciones y graves desacuerdos políticos” que anteceden al referéndum revocatorio ”pueden impedir que la crisis política actual encuentre un camino pacífico para su solución”.
En consecuencia, hizo un “llamado urgente” a las partes en conflicto “para que se aseguren las condiciones básicas para que el proceso electoral transcurra de manera pacífica”.
Insulza exhortó “a todos los bolivianos y bolivianas a realizar el mayor esfuerzo para evitar la violencia y encontrar —a pesar de las grandes dificultades— un camino que impida el deterioro de la situación nacional”, señala la oficina de la OEA.