El domingo aparece como un día muy lejano, porque la incertidumbre es el signo crucial de esta coyuntura y el síntoma de una crisis que tiene contornos más graves que los vividos en los primeros años de la transición democrática. Nunca nuestra sociedad estuvo tan dividida en ocasión de una efemérides patria porque la polarización política se ha extendido a todos los rincones del país. Los actos del 6 de Agosto fueron una manifestación nítida de la existencia de cotos de caza donde prevalecen relaciones entre enemigos y una demostración de que se ha diluido la noción de compatriota, esa solidaridad entre extraños que conforma una comunidad política.
La crisis es, paradójicamente, resultado de la ampliación de la democracia. Porque la democracia se fortaleció con la renovación del sistema de partidos, la victoria de Evo Morales y la elección de prefectos, así como con el uso de mecanismos de democracia participativa. Sin embargo, la Asamblea Constituyente concluyó en fracaso y el referéndum perdió su eficacia decisional.
La polarización ideológica y la ausencia de acuerdos entre actores estratégicos han convertido esos avances democráticos en factores de su debilitamiento. El pluralismo, una expresión de la diversidad política, se manifiesta negativamente en la confrontación entre el Senado y el Poder Ejecutivo. La descentralización política provocó una pugna vertical de poderes que terminó impulsando proyectos radicales de autonomía departamental en respuesta al particularismo étnico que caracteriza el proyecto de nueva Constitución aprobado por el MAS. La legitimidad de las consultas populares está en cuestión por la debacle institucional propiciada por el desacato generalizado a las reglas y la división en el órgano electoral. Con todo, la señal más preocupante es que las reyertas políticas provocaron la erosión de la convivencia social con inéditos enfrentamientos violentos entre civiles.
Este panorama solamente podrá ser modificado si se establece un amplio acuerdo político, una invocación que se estrella contra la miopía y el cálculo errado de oficialistas y opositores. Es evidente que el referéndum revocatorio no es un camino apropiado para llegar a esa meta. Por lo tanto, el resultado más plausible es que la mayoría de las autoridades políticas sean ratificadas en las urnas porque en la medida que se mantenga el actual equilibrio de fuerzas estará abierto el camino a la concertación. Lo catastrófico no es el empate sino la incapacidad para convertir el pluralismo en sustento de una democracia estable e incluyente.
En estas circunstancias, es importante la sugerencia de la Corte Nacional Electoral para que se respete el principio democrático de la mayoría absoluta de votos para la revocatoria de mandato, porque minimiza los argumentos a la oposición y elimina las odiosas ventajas que tiene el MAS. Lamentablemente, ninguno de los actores políticos que repiten la cantaleta de la defensa de la institucionalidad y del Estado de derecho manifestó su apoyo a esa propuesta que permite poner las cosas en su lugar. Por eso, solamente nos queda confiar en el olfato del votante promedio que prefiere las urnas y no las armas; tal como lo hizo en diciembre del 2005, dividiendo su voto para que el pluralismo sea motivo de encuentro y no de división. Y solamente resta esperar que la interpretación de los resultados en el Parlamento no se convierta en otra excusa para continuar con esta carrera suicida hacia la nada.
*Fernando Mayorga es sociólogo.
Propuesta para antes del día después
Cuál puede ser el propósito de un referéndum en un país donde su Presidente no puede cumplir con el anual deber constitucional de rendir cuentas al Congreso Nacional?
Entre táctica y estrategia
Todas las acciones, en política, tienen significado, por estúpidas que parezcan. De algún modo, llevan a alguna parte o terminan en algo, aunque no sea precisamente hacia donde y como quieren los actores.
Reflexiones a los compatriotas
Revisando pasajes de las payasadas del revocatorio e imaginando otros, froté hojas de sardonia en la cara, para deformar mi adusto semblante en mueca de risa, llorosa por dentro.
La existencia de la Patria está en peligro
Hoy, cuando la insensatez política ha roto el Estado de derecho y ha puesto a nuestra amada Bolivia en riesgo de fragmentación, rindo mi homenaje a la Patria y a mis FFAA como el último bastión de unidad nacional.