Una de las características del fascismo es el racismo. El ejercicio de la violencia física, los campos de concentración y el genocidio son prácticas que han sido ejercitadas por Adolfo Hitler en la II Guerra Mundial. En esa época y en esas regiones, los judíos eran considerados inferiores; decían que ellos perjudicaban al desarrollo de la historia. De esa manera se justificaban las matanzas.
Si observamos con detenimiento en algunos departamentos de Bolivia vemos la misma actitud fascista. Desde las prefecturas y organizaciones cívicas se organizan grupos de jóvenes no sólo para enfrentar al Gobierno, sino para ejercitar una serie de actos de violencia física contra todos los indígenas en Santa Cruz y otras regiones. Denominan ´collas´, otros los llaman ´t’aras´, denominativo que quiere decir en aymara gente que no piensa, burro, etc. Con ello se va estableciendo un imaginario negativo hacia el indígena y positivo y de superioridad hacia el blanco.
En Santa Cruz, la actitud que se asume contra el ´colla´ va desde los que patean y voltean los kioscos de venta, los que insultan y agreden en las calles y a todas las mujeres que tienen pollera, hasta la juventud cruceñista que, cuando hay alguna movilización social protagonizada por los ´collas´, sale en manada para agredir. Y, cuando se trata de enfrentamiento, el Comité Cívico contrata a los pandilleros de la calle a un costo de solamente 25 bolivianos por día. En Sucre se llegó al extremo de ofender a todos los quechuas que habitan en el área rural, ultrajaron físicamente insultando con adjetivos como ´indio de mierda´, ´masista de p...´; sin dudas, son actitudes similares a las de los nazis de aquella época.
En los últimos tiempos en Tarija, Beni, Santa Cruz y Chuquisaca se organizaron para no recibir al Presidente con el único objetivo de no permitir la irradiación de su ideología y que no gane más adeptos en momentos previos al referéndum revocatorio.
Como hemos dicho, es la actitud del fascismo que, cuando no tiene argumentos ideológicos, recurre a la agresión física, al insulto y la desesperación. No soporta que los considerados por ellos inferiores tengan mayor argumento conceptual y teórico; mucho menos cuando producen textos y no son fáciles de rebatir en discusiones en cualquier espacio público.
Ahora el mayor problema para el fascismo es que los indígenas constituyen más del 80% de la población boliviana, y, de ellos, el 70% está en las ciudades. De ahí que su intención de llevar a cabo cualquier acto de agresión y genocidio se hace más complicada.
Entonces, no tendrán otro camino, a la larga, que adaptarse a este proceso de cambio; acostumbrarse a que sí es posible competir de igual a igual, o llevar a la práctica lo que hace un siglo dijo Andrés Ibáñez: ´nadie es más ni menos, sino todos somos iguales´.
Ibáñez era un autonomista que luchó al lado del pueblo excluido de las oportunidades en la historia y fue asesinado por los oligarcas de esa época. Por eso hoy, en Santa Cruz, intencionadamente ignoran su nombre, porque él quería una autonomía que beneficie al pueblo, a la gente pobre, y no una autonomía que desde el aparato burocrático del departamento sólo permita reproducir y potenciar a los ricos. Ibáñez nunca hubiera estado de acuerdo con el Estatuto Autonómico de Santa Cruz.
*Félix Patzi es sociólogo, fue ministro de Educación (2006 - 2007).
Petróleo volátil
El precio del barril ha caído desde más de $us 144 que costaba el brent a principios de julio hasta aproximadamente los 116 dólares.
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El 183 aniversario de Bolivia encuentra al país de luto, más desunido que nunca, con una grosera intromisión extranjera y "rehén" de varios mitos.