Aduaneros deciden a quiénes y cómo atacarán por contrabando De ellos, y de nadie más, depende la lucha al contrabando. En la Aduana admiten la existencia de tráfico de influencias, cobros ilegales, amedrentamientos o falsificación. De enero a junio se llegaron a probar 19 casos.
CONTROL EN FRONTERA • Un tráiler, con vehículos a medio uso, pasa el puesto fronterizo de Tambo Quemado, en la frontera con Chile. Por estos puntos fronterizos entra el contrabando.
El momento que ingresan mercaderías al país, los funcionarios aduaneros son los amos y señores de las fronteras, son quienes tienen el control sobre los tentáculos del contrabando. Sólo de ellos depende que se paguen los impuestos correspondientes o que sus bolsillos se llenen con dinero de la corrupción.
Así lo muestran las estadísticas de la Unidad de Lucha Contra la Corrupción (ULCC) de la Aduana, que en el primer semestre de este año registran 85 denuncias recibidas en contra de los aduaneros. De este total, a la fecha únicamente se probaron 19 denuncias, donde están implicados 30 funcionarios, mientras los otros casos siguen en investigación, por la dificultad de probar los hechos ilícitos.
Para la responsable de esta Unidad, Denisse León, los hechos de corrupción sucedidos en el ámbito aduanero son mucho más que los que se tienen registrados. Además, sostiene, “existen más funcionarios corruptos, de quienes se tiene denuncias, pero a los que no se les puede probar sus acciones ilícitas, por la falta de pruebas físicas”.
´Estos datos son de los casos que hemos conocido, pero no son los datos que demuestran lo que en verdad pasa en la Aduana, hay muchísima más corrupción que no estamos percibiendo porque es difícil´, señala León al recordar el esfuerzo que se está haciendo en la actual gestión de la Aduana para reducir los hechos de corrupción y destituir a los malos funcionarios.
De acuerdo a las investigaciones, las coimas pueden ser de $us 20 por DUI (Declaración Única de Importación) y de $us 3.500 a $us 5.000 por camión de carga, que incluso puede llegar a los $us 20 mil o $us 100 mil a la semana.
Existen casos de cohecho (entregar dinero a los funcionarios), tráfico de influencia, asociación delictuosa, cobros directos, coimas, subvaluaciones de mercadería, falsificación de documentos, amedrentamientos y represalias, entre otros. ´Todos los casos son graves, es que hay mucho dinero, mucho poder. El contrabando está relacionado a lo que es corrupción (...). Son dos temas íntimamente relacionados´, manifiesta la funcionaria.
En uno de los métodos de control, como es el canal del semáforo, donde subjetivamente se puede dar luz verde (paso libre), amarilla (sólo revisión de documentos) o roja (revisión de todo el cargamento) a la mercadería, existe el riesgo de que pueda pasar tranquilamente el contrabando, o de que el funcionario pueda corromperse y facilitar el paso o cobrar para no denunciar el exceso de mercadería. Entre los casos investigados, se probó que existen funcionarios que se aprovechan del desconocimiento de procedimientos aduaneros de importación y cobran coimas para liberar las mercaderías con rapidez. “Hay quienes se hacen a los de la vista gorda y por una importante coima dejan pasar más artículos de los declarados legalmente”, explica otra fuente de la Aduana, que requirió el anonimato.
También hay los que amedrentan a los importadores, para que paguen el momento de introducir su mercadería. Estos son perjudicados económicamente con la retención de su carga, y consiguiente incumplimiento de plazos, añade.
Otros funcionarios aduaneros toman represalias contra los que denuncian hechos de corrupción. También hay quienes venden cargos en la Aduana, los que falsifican documentos para ocupar un puesto en la institución y los que modifican registros informáticos para favorecer a los infractores o contrabandistas.
Asimismo, existen denuncias en sentido de que en los remates por internet de la Aduana, se favorece a algunas personas para que se adjudiquen mercaderías decomisadas, sin que hayan hecho la mejor oferta.
Un año de investigaciones
La Unidad de Lucha Contra el Contrabando de la Aduana Nacional (ULCC) cumple este mes un año de funcionamiento, tiempo en el que investigó varios hechos de corrupción y encontró suficientes elementos de prueba, en algunos casos, para que la autoridad ejecutiva de la institución inicie procesos y emita las sanciones que correspondan, informa la responsable de la Unidad, Denisse León.
En el primer semestre del presente año, esta Unidad recibió 85 denuncias, de las cuales 11 fueron declaradas improcedentes y 74 procedentes. De estas últimas se concluyeron 25 y 49 todavía están en investigación. De las concluidas, seis fueron improbadas y 19 probadas.
León sostiene que encontrar pruebas es lo más difícil de su trabajo, porque si bien existen denuncias, con nombre y apellido, los denunciantes tienen miedo de firmar o de presentar pruebas, por temor a represalias.
Además, informa que existen 140 procesos penales, de los cuales muchos se iniciaron el año 2000, y que luego fueron olvidados para ahora ser reiniciados.
ALGUNOS CASOS
Diario • Un técnico aduanero registraba en su diario personal dudosas operaciones aduaneras que evidencian diferencias entre lo declarado y lo transportado.
Clan • Un clan familiar se dedicaba desde hace años a la venta ficticia de cargos en la Aduana, para lo que utilizaba indebidamente el nombre de funcionarios aduaneros.
Estafa • Un funcionario de la Administración del Aeropuerto de El Alto utilizó su acceso al sistema, como funcionario aduanero, para implementar una empresa privada junto a sus hermanos.
Ejecutivos • Entre octubre del 2007 y enero del 2008 la Aduana destituyó a ocho de sus ejecutivos por encubrir el contrabando. Su gerente general, José Baldivia, declaró que éstos no eran intocables.
Gerente • En marzo, el presidente de la Aduana, César López, resolvió destituir a José Baldivia Únzaga, acusado de haber incurrido en supuestos cobros irregulares. Habría recibido entre $us 50 y 80 mil.
Los casos de corrupción en la Aduana Nacional de Bolivia
Irregularidades en remate por internet provoca desconfianza
Desde que empezaron los remates de mercadería decomisada por contrabando, a través de internet, surgieron distintas denuncias por supuestas irregularidades que provocan la desconfianza de la gente en este método. Una fuente de la Aduana explica que muchas personas se quejan porque en la puja informática (en la página web correspondiente), no logran adjudicarse el artículo rematado (televisor, equipo de sonido, entre otros) a pesar de haber realizado la mejor oferta. “Algunas personas explican que el monto ofertado el último día no aparece en la pizarra de ofertas, y que luego se registra como ganadores a personas que hicieron ofertas menores”, indica. Añade que “otros dicen que cuando envían sus ofertas, el sistema se cae, y finalmente ésta no llega. También hay quejas en sentido de que luego de haber terminado la puja informática y existir un ganador, el remate es anulado”. La responsable de la Unidad de Lucha Contra de Corrupción de la Aduana Nacional, Denisse León, explica que el caso está siendo investigado y corrobora que esto sucede. Dice que la explicación inicial de los técnicos es que las fallas se deben a que el sistema realmente se cae, razón por la que ahora, cuando sucede el problema, el remate es anulado. Ahora la Unidad debe investigar si la caída del sistema es accidental o intencionada.
La falsa revisión de mercadería en la terminal aérea de El Alto
En el aeropuerto de El Alto, una funcionaria de la Aduana Nacional debía revisar físicamente la mercadería que traía un pasajero. No lo hizo y la dejó pasar, firmando como si la revisión se hubiera dado. Este hecho de corrupción fue explicado por la responsable de la ULCC de la Aduana, Denisse León. Cuando una aeronave aterrizó al aeropuerto de El Alto, un pasajero declaró que traía un volumen determinado de mercadería, del cual pagó el impuesto correspondiente de importación. El comité de la Aduana hizo una evaluación y determinó apretar el botón del canal rojo, que significa que el equipaje que contiene los artículos o productos de importación debe ser abierto y revisado completamente, para verificar si el impuesto pagado correspondía a la declaración que se hizo, antes de hacer el depósito en la sucursal del banco. Entonces, la funcionaria debía cumplir la orden y no lo hizo. Sin embargo, la mercadería pasó con la firma de ella como si ésta hubiese sido revisada, y la Declaración Única de Impuestos (DUI) presentada, cuando no fue así. La acción fue descubierta posteriormente, debido a que dos días después recién llegó a Bolivia la mercadería declarada, cuando ya existía un documento que declaraba que ya se hizo la revisión del equipaje, y que todo estaba conforme, finaliza la responsable de la ULCC.
La uva pasó por coima solicitada indirectamente
En la frontera de Puerto Suárez, una persona importaba uva. La fruta fue detenida y para que ésta no se descomponga tuvo que pagar una coima, explica la responsable de la ULCC, Denisse León. “A la calurosa región llegó un comerciante de uvas para introducir su producto a Bolivia. El funcionario de la Aduana, que sabía que la fruta se descompone rápidamente, detuvo la mercadería y señaló —con malas intenciones— que ésta saldría en una semana. Entonces, indirectamente obligó al importador a que pague dinero (coima) para agilizar el paso de la uva”, indica.
Ropa fina paga impuesto como si no lo fuera
Un funcionario de la Aduana, en un acto de corrupción, hizo pasar la carga de importación de ropa fina como si ésta fuera de menor calidad, para que ésta pague un bajo impuesto. La información la dio la responsable de la ULCC, Denisse León, quien explicó que la mercadería (ropa de marca), gracias a una coima, pasó como otro tipo de producto, cuyo peso tributario es menor. Lo mismo sucede con la importación de televisores, donde se declara por un centenar, se paga por esa cifra, cuando el camión realmente carga el doble. La mercadería se subvalúa y el aduanero la deja pasar, dice.
Cuando no se les da coima, los aduaneros buscan vengarse
Uno de los casos de corrupción que se da con relativa frecuencia en la Aduana es el que algunos de sus funcionarios toman represalias cuando el importador no les da coimas, explica la representante de la ULCC, Denisse León. Añade que en la Aduana se presentó un caso en que un funcionario de esta entidad se inventó algunas irregularidades y pidió 800 dólares a un importador de vehículos, que tenía todo en regla. Éste, que sabía que sus papeles estaban en orden, se negó a pagar, y obviamente la mercadería salió sin problemas, indica. Sin embargo, en una segunda oportunidad, que también traía vehículos, el mismo aduanero le recordó que no le quiso pagar la primera vez y le retuvo los vehículos, moviendo sus influencias, con el fin de vengarse. León dice que este funcionario fue procesado por la Aduana y recuerda que, debido a esa acción de corrupción, el importador fue perjudicado, ya que éste no cumplió con el plazo de entrega de los vehículos y perdió el contrato que tenía. El funcionario de la Aduana le causó un perjuicio económico grande y el mensaje era: "Si me hubieras dado los 800 dólares la primera vez, hubieras pasado tranquilo. Como no has querido, ahora ves las consecuencias". La responsable de la Unidad revela que casos similares se presentan cuando los importadores realizan alguna denuncia de corrupción, por lo que éstos están atemorizados y ahora prefieren callar.
En la Aduana se vendían cargos en algunos puestos fronterizos
La responsable de la Unidad de Lucha Contra la Corrupción (ULCC) de la Aduana, Denisse León, revela que en esta entidad existen denuncias de que algunos funcionarios de alto nivel vendieron cargos en los principales puestos fronterizos del país. "Sabemos que esto ha pasado, pero no podemos probarlo", lamenta. “Recibí, en mi propia oficina, denuncias de personal que trabaja en la Aduana, en sentido de que pagaron dinero a gerentes y jefes de Recursos Humanos para tener un puesto en la frontera, pero el momento de pedir pruebas, éstos se negaron a darlas o no las tenían”, explica. "Estos cobros son carísimos. Explican que los gerentes ofrecían el ingreso a la Aduana Nacional por sumas de dinero que oscilaban entre los $us 10 mil y los $us 20 mil”, añade. "Hay personas que denuncian que les han cobrado. Me dicen que les ofrecieron un cargo en Pisiga por $us 20 mil, $us 12 mil por estar en Tambo Quemado y $us 5 mil por otro puesto", recuerda. Sin embargo, lamenta que estos casos aún no estén resueltos ni comprobados, debido a que los denunciantes se niegan a realizar una declaración pública, que lleve su firma. "No quieren decirlo, hay hechos de corrupción que se sabe que se cometieron, pero ¿cómo los compruebas? si la persona que hace la denuncia luego no quiere declarar. Para probar se necesita que la persona le ponga su firma", subraya la responsable de esa Unidad de la Aduana.