Una interesante posibilidad de obtener beneficios económicos por el cuidado efectivo de los bosques se ha abierto tras una reunión de 46 delegados de países, que se efectuó a fines de julio pasado en Santa Cruz de la Sierra.
La eventualidad de sacarle un provecho monetario a la diversidad de bosques que posee Bolivia se expone, detalladamente, en un reportaje de la revista Escape, el domingo, en La Razón, que comienza con la provocadora pregunta de qué pasaría si el país tuviese ingresos similares a los de sus exportaciones por el solo hecho de mantener sus bosques libres de deforestación.
La idea es, de principio, muy conveniente, sobre todo para las naciones en vías de desarrollo. Y Bolivia podría beneficiarse de ella a partir del año 2012, si su participación en la Coalición de Países con Bosques y Países Amigos consigue buenos frutos.
¿En qué consiste esa idea?... En la aplicación de un mecanismo de reducción de emisiones por deforestación que generen certificados de carbono negociables en el mercado. Esto, con el fin de afrontar el cambio climático y mejorar, a la vez, la economía de más de 20 países.
El Protocolo de Kyoto prevé una reducción de las emisiones de seis gases provocadores del calentamiento global, pero involucra más a los países desarrollados. Entonces, la Coalición de Países con Bosques y Países Amigos se ha propuesto combatir el cambio climático con un incentivo alentador: los países en desarrollo con bosque reducirán voluntariamente su tasa de deforestación y lograrán Certificados REDD, que por ahora no existen pero tendrán un valor económico y serán transados con los países desarrollados.
El 50% del territorio boliviano tiene masa boscosa, o sea que esa porción del país dejaría importantes ingresos económicos.