Hay una serie en televisión que se llama “NumbErs”, en la que se aplican las matemáticas a los casos policiales. Sería bueno aplicarlas a la política o, por lo menos, a los resultados del referéndum revocatorio.
La conclusión de algunos editorialistas y analistas políticos de que “el empate persiste”, no tiene por lo menos una base cuantitativa.
¿El empate en qué tipo de partido o campeonato y entre quiénes?
1. A nivel del “campeonato” nacional, hay un solo Presidente que ha sido ratificado con más del 60% de los votos. El 65% según la Corte Nacional Electoral con resultados parciales. No hay otro líder nacional o regional equivalente que haya ganado un partido con ese marcador ni que figure en ninguna encuesta de opinión de posibles presidenciables.
2. A nivel del “campeonato regional”, según La Razón “Evo Morales logra más de 50% en cinco regiones”, por lo tanto tampoco hay empate en ese campeonato si los números no se equivocan. En Tarija, según la Corte Nacional Electoral, el resultado se asemeja más a un empate: NO: 50,2%, el SI: 49,8%.
3. A nivel del “campeonato rural”, el Presidente ganó en todas las áreas rurales de los departamentos del país con un rango del 54% al 95%.
4. A nivel del “campeonato urbano”, donde están los aeropuertos, según la Razón, habría ganado en cinco áreas urbanas.
5. En el “campeonato prefectural”, fueron ratificados cinco prefectos (cuatro de la oposición y uno del MAS), tres prefectos perdieron su campeonato (dos de la oposición y uno del MAS).
¿Y dónde está el empate?
Si se analiza a nivel de proyectos, hasta el momento hay un solo proyecto nacional que la población del país ratificó y también la población de cuatro departamentos ratificó cuatro proyectos autonómicos.
También se dice que la polarización ha aumentado. Para que exista polarización, su nombre indica, se requiere de dos polos opuestos y lo datos nos muestran solamente un polo nacional y una multipolaridad opositora conformada por cuatro proyectos autonómicos y tres o cuatro proyectos de partidos de oposición, por lo que no han podido conformar una propuesta o proyecto nacional alternativo.
Y eso es lo que preocupa: la ausencia de una oposición fuerte que genere opciones alternativas. Cabría preguntarse cuando se habla de “empates catastróficos” qué hubiera pasado si el Presidente Evo no hubiera sido ratificado. ¿Quién hubiera sido el candidato nacional alternativo? Lo más probable es que hubiéramos vuelto a la etapa del voto disperso, de presidentes con un poco más del 20% y macro y mega coaliciones patrióticas y regionales. Me imagino que no queremos ese tipo de salida “catastrófica”.
Tampoco queremos “la salida violenta”. La salida que prefirió la “mayoría” de los bolivianos es la salida democrática y por lo tanto no tienen ninguna base objetiva aquellos comentarios sobre “la salida violenta”. La historia ha demostrado que ni siquiera las guerras civiles ni los golpes son una salida, porque generan más heridas que nunca se cierran. A España le costó más de 50 años y en Chile todavía están abiertas algunas heridas.
Lo que los votos han dicho es que se pongan de acuerdo o converjan los proyectos de estatutos autonómicos con el proyecto de Constitución. Los ecuatorianos nos han dado una lección, que sin entrar en los dos tercios, han concertado una Constitución que será sometida a Referéndum.
La ratificación del Presidente significa de una vez que los bolivianos respetemos a nuestro Presidente, hayamos o no votado por él. Su ratificación es una contundente respuesta a algunas voces que pedían su renuncia.
Me imagino que si en las próximas elecciones en los EEUU gana el candidato Obama con mayoría de votos, pero pierde en algunos estados del sur. ¿Lo dejarían entrar algunos estadounidenses a los aeropuertos de esos estados?