Cabe recordar un caso que hace algunos años acaparó la atención de los medios de comunicación y de la población en general, el del ex ministro de Trabajo y senador mirista Leopoldo López, quien perdió su cargo por el contrabando de tres camiones de carne.
El contrabando se produjo y fue millonario. Lo viabilizaron nada menos que en 33 camiones, pero ahora todos se lavan las manos: el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, la Policía y las Fuerzas Armadas. El delito ocurrió en la población pandina de Santa Rosa del Abuná.
Los 33 camiones fueron retenidos en ese lugar desde el 27 de julio; sin embargo, nadie tuvo la capacidad —o la voluntad— de desbaratar el contrabando, hasta que el 23 de agosto la mercadería que se transportaba fue rescatada por centenares de contrabandistas, entre los que había mujeres cargadas de niños y armadas de garrotes y piedras. El avalúo aduanero sería de por lo menos un millón y medio de dólares.
“El Estado boliviano ha sido doblegado por contrabandistas”, admitió el gerente de la Aduana de La Paz, general Luis Sánchez, cuya jurisdicción se extiende a Beni y Pando. Sostuvo que la Aduana hizo todo lo que pudo para evitar el asalto.
El Control Operativo Aduanero (COA) demandó el apoyo de la Policía, debido a que en Santa Rosa tenía sólo tres agentes; accedió enviando 50 efectivos a Cobija. En forma paralela, pidió el refuerzo del Comando Conjunto, constituido por militares, pero respondió que no era posible y que debía dirigirse al Comando en Jefe. Así lo hizo el presidente de la Aduana Nacional, general César López, pero, al no haber respuesta de las FFAA, los policías, que esperaron una semana, recibieron la orden de retirarse, lo que dio margen a que los contrabandistas asalten la mercadería, llevándose los camiones a Brasil. Según informes del COA y la querella presentada a la Fiscalía, los delincuentes involucraron al ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, y a la cabeza del Comando Conjunto de Cobija, contralmirante Rafael Bandeira.
Fuentes de la Fiscalía explicaron que el caso se inició el 26 de julio cuando, en el km 19 de la carretera a Cobija, en el punto de control del COA, se presentó Jesús Chambi, dirigente de la Organización Territorial de Base (OTB) del lugar, para pedir el paso de 33 camiones con mercadería de procedencia china que habría salido de la Zona Franca. El agente del COA verificó que no se pagaron impuestos, a lo que Chambi alegó que el ministro Quintana había aprobado la mercancía para que pase el control y que la orden fue comunicada al contralmirante Bandeira.
Cuando se destapó el escándalo, Quintana negó estar vinculado con el millonario contrabando. “Estoy absolutamente dispuesto a que se me investigue el grado de interferencia, relación con este tipo de hechos”, dijo el ministro. Cabe recordar un caso que hace algunos años acaparó la atención de los medios de comunicación y de la población en general, el del ex ministro de Trabajo y senador mirista Leopoldo López, quien perdió su cargo por el contrabando de tres camiones de carne.
En el presente caso, donde están involucrados 33 camiones, fuentes del Alto Mando Policial explicaron que los efectivos enviados a Cobija no fueron a custodiar el traslado de esos vehículos, debido a que se trataba de una zona peligrosa. Por su parte, el ministro de Defensa, Walker San Miguel, dijo que el Comando Conjunto fue creado para evitar la salida del país de combustibles y alimentos, o sea que nada tiene que ver con el contrabando del exterior. ¡Qué paradoja!