La derecha ha pasado del insulto al desconcierto. Primero la vimos gesticulando y llamando ´macaco´ y ´perro de la guerra´ al Presidente de los bolivianos, radicalismo verbal que sólo se entiende por el hecho de que son conscientes de que los resultados en las urnas les fueron verdaderamente adversos. Después no quedó otra que levantar la huelga de hambre que era ´hasta las últimas consecuencias´ pero que, felizmente, no produjo más que la rebaja de un par de kilitos.
Los bloqueos se han levantado y los paros fueron impuestos a palo, con el agravante de que muchos ciudadanos también respondieron con palos. Y la más ridícula de las medidas contra la población de occidente, la determinación de no enviar carne, tuvo menos horas de vida que una mosca. Reina el desconcierto entre los conservadores. Saben los cívicos que intentar cerrar las válvulas es dispararse en los pies. Primero, porque a quien más beneficia la exportación del gas es a los departamentos productores, segundo, porque el Ejército ha tomado los recaudos necesarios, y, tercero, porque una medida de estas dimensiones sólo ahondaría el desprestigio internacional que ya poseen.
Nada que hacer; si es que la derecha había retomado cierta iniciativa, la ha perdido y ahora ha pasado a la resistencia. Para colmo, el brazo armado del Comité Cívico Pro Santa Cruz se encargó de mostrarle al planeta que pueden pegar a un comandante de la Policía. En cualquier otro país, los uniformados hubieran disparado ante el atentado. Aquí eso no ocurrió, pero ganarse la animadversión de la institución verde olivo no es la mejor manera de tener aliados. Antes de que el coronel Obleas salga a la golpiza, el prefecto Costas le dijo ´aténgase a las consecuencias´, frase que también sirve para el propio Costas.
En estas condiciones, lo sensato es sentarse a escuchar otras voces y buscar otras posibilidades. Hablar con el espejo trae el problema de que el vidrio sólo nos devuelve nuestra imagen invertida. No desconozco que los prefectos de la media luna han recibido apoyo electoral de los habitantes de su departamento pero, hoy por hoy, no tienen la menor posibilidad de convertir esto en política nacional.
Los prefectos deberían profundizar la gestión. Tienen un montón de plata que no han gastado y hay mucho por hacer al margen de la política. Bolivia necesita de una derecha moderna y conciliadora que cree equilibrio y que sea capaz de acumular votos y no de espantarlos, que eso es lo que ha pasado con la actitud radical mostrada hasta ahora. Lo lógico es pasar a elegir a los subprefectos por voto directo. Esto de manera natural profundizaría no sólo la democracia sino la autonomía. Eso sería repartir poder y haría ´autonomía al andar´.
Por otra parte, el país ganaría con una discusión serena en torno a la nueva CPE. Sería oportuno nombrar una comisión de notables que busque fusionar las dos agendas y que incluya ciertos aspectos de los estatutos autonomistas en la nueva Carta Magna.
Evo Morales y Álvaro García cuentan con un enorme blindaje. No se puede minimizar que dos de cada tres bolivianos están de acuerdo con ellos. Después de los resultados del 10 de agosto, ¿es descabellado pensar en la reelección? Por supuesto que no. Y ahí, como en todo, debe mandar el soberano. En el otro vértice, lo sensato es prepararse para dentro de cinco años, que las próximas elecciones las tienen perdidas.
*Jaime Iturri S. es periodista.
Miss "Hawaiian Tropic"
Había que ver al Presidente en convincente gesto de contrición, orando por la paz a instancias del grupo de representantes de diversas confesiones religiosas reunidos en el Palacio de Gobierno!
Tapando el sol con una marraqueta
En 183 años de vida dizque independiente nada, excepto los discursos políticos, casi cambiaron. Con la República dejamos de depender directamente de España. De a poco, algo así como "sin querer queriendo", pasamos a poder de EEUU.
No pasa la borrachera
No, no me refiero a las farras de Urkupiña, que, dentro del sincretismo religioso que marca la América morena, han hecho de la fiesta de la Virgen de la Asunta un sinónimo de exceso etílico.
Palabra de Hillary
Pareció sincera Hillary Clinton cuando pidió el martes por la noche a sus seguidores que apoyen la candidatura de Barack Obama