La Convención Nacional Demócrata, llevada a cabo en el Pepsi Center en Denver-Colorado, entre el lunes 25 y el jueves 28 de agosto pasado, nominó oficialmente como candidato presidencial al senador afroamericano de Illinois Barack Obama Husein y a Joe Biden de Delaware como aspirante vicepresidencial.
Por otra parte, esta semana se efectuará la Convención Nacional Republicana en St. Paul, Minnesota, y en ella se espera proclamar a los virtuales candidatos republicanos: el senador de Arizona John Sidney McCain III y a su compañera de fórmula, la gobernadora de Alaska, Sarah Palin.
No es novedad ni secreto alguno la difícil coyuntura por la que atraviesan los estados que forman el continente latinoamericano, con un marcado énfasis en la región andina donde los regímenes democráticos están confrontando serios desafíos, a saber: pauperización, lavado de dinero, corrupción, narcotráfico, entre otros.
Una de las primordiales necesidades de nosotr@s, los latinoamerican@s, tiene como punto básico de partida la concreción de una agenda de aliento, participación y diálogo interactivo en las relaciones estadounidense-latinoamericanas, la cual nos permitirá debatir los temas de interés regional sin la abusiva supremacía hegemónica que históricamente ha ejercido el país del norte y, así poder emerger del caos político, económico y social en el que nos debatimos día tras día.
Y si bien aún es temprano para realizar apreciaciones, considero que ambos aspirantes presidenciales no desestiman la importancia que conllevan la libertad y la democracia en nuestro continente, pero la limitada atención asignada para América Latina —previamente sus formales designaciones—, me permite juzgar que Latinoamérica no integra parte del grupo de prioridades, ni del republicano ni de su rival demócrata.
Muchas son las interrogantes sobre los planes de política exterior de los aspirantes a la Presidencia del coloso del norte, y si bien aún no hay programas de gobierno oficialmente presentados, persiste la incertidumbre en torno a: ¿Cuáles serán las prioridades de esta nueva gestión en la Casa Blanca?; ¿continuará el embargo a Cuba?; ¿qué relacionamiento se dará con los estados ´amigos y enemigos´ que amenazan al continente?; ¿se dará continuidad a los Tratados de Libre Comercio (TLC)?; ¿se ratificará el ATPDEA?; ¿se retira Estados Unidos de América de Irak?
Lo que sí es factible pronosticar es que Barack Obama y John McCain, los dos candidatos que representan a las ideologías políticas más fuertemente arraigadas en el país del norte (demócratas y republicanos), como aspirantes a ocupar el mandato de Jefe de Estado y de Gobierno durante cuatro años en la Casa Blanca, más allá de quién sea elegido como el próximo inquilino del Despacho Oval en Washington, no logrará impedir de manera significativa la continuación de los más apremiantes problemas que afectan a nuestra región.
*Mariella Pereyra O. es cientista política.
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